Hemerotekari Artikulu Bilduma

Gai ezberdinei buruzko artikuluak

El pozo, el perro y las pulgas

Pablo Beramendi / David Rueda 2010-05-20 El País lotura

Una lectura de los análisis de las medidas recientemente aprobadas por el Gobierno produce la impresión de que la causa principal del actual déficit público es un exceso de gasto, una consecuencia del uso irresponsable de la política fiscal que los mercados han parado en seco. Este diagnóstico ignora la verdadera raíz del problema. La situación actual del Gobierno y las medidas que ha tomado, perjudicando a buena parte de su electorado y contradiciendo su propio discurso, no son consecuencia de un exceso de gasto, sino de una falta de recaudación. La distinción no es baladí.

Parece indiscutible que con un déficit en torno al 11% del PIB y un paro dos veces por encima de la media de la OCDE, la economía española es un perro esquelético bajo el ataque de pulgas especialmente rabiosas. Pero sería conveniente reflexionar sobre la naturaleza exacta de las pulgas, y de cómo librarse de ellas a largo plazo.

En primer lugar, comparativamente, es difícil argumentar que el problema sea el Estado. La deuda pública en España representa un 55% del PIB. Esta cifra puede parecer alta, pero se encuentra 20 puntos porcentuales por debajo de la media de la zona euro. En cuanto al déficit, su nivel actual es muy similar al de países que no han sido objeto de la desconfianza de los mercados financieros (como Reino Unido o Estados Unidos).

La vulnerabilidad de la deuda soberana española en los mercados financieros ha sido causada principalmente por la deuda combinada del sector público y el privado. Esta deuda asciende a la apabullante cifra de 1,7 billones de euros (un no menos escalofriante 170% del PIB). La debilidad económica del Estado es, por tanto, la consecuencia de su responsabilidad como garantizador público de una masiva deuda privada (surgida de una burbuja inmobiliaria también sufrida en otros países).

La primera paradoja de las medidas anticrisis anunciadas por Zapatero es, por tanto, que hacen pagar el precio de la crisis a aquellos que menos responsabilidad tienen en haberla causado. Los mercados financieros están intranquilos por el tamaño de una deuda que es sobre todo privada, pero no se ha tomado ninguna medida que afecte a los actores que se beneficiaron de esta situación. En vez de esto, la solución propuesta por el Gobierno es un plan de ajuste de una austeridad hasta ahora desconocida.

La segunda paradoja es quizás más importante. Las medidas actuales se toman para calmar a las pulgas, y por eso se concentran en partidas de gasto que generan efectos inmediatos en la reducción del déficit, pero no ayudan a resolver el problema de base, la delgadez del perro. Más bien, todo lo contrario. La ralentización de la recuperación económica asociada a la contracción presupuestaria generará todavía menores ingresos, y obligará probablemente a más recortes. Para romper este círculo vicioso es necesario plantearse reformas que refuercen la capacidad fiscal del Estado para conseguir los objetivos presupuestarios fijados por Zapatero (sin duda necesarios), pero repartiendo los costes de manera más justa (y no castigando únicamente a asalariados y pensionistas).

Los países que han sido capaces de combinar crecimiento e igualdad, por ejemplo los países escandinavos, recaudan entre 7 y 9 puntos porcentuales del PIB más que España, aunque la distribución de la carga fiscal grave, en términos relativos, más al factor trabajo y al consumo que al capital (solo así se preservan los necesarios niveles de inversión). De esta manera, según datos de la OCDE para 2005, la tasa efectiva media sobre la renta de trabajo y consumo en Suecia es del 58% mientras que la tasa efectiva media sobre las rentas del capital es del 32%. En las economías continentales las cifras son algo más equilibradas: por ejemplo, la tasa sobre las rentas de trabajo y consumo en Francia es del 49%, mientras que la tasa sobre las rentas de capital es del 30%. Por último, en EE UU, los mismos indicadores son, respectivamente, el 27% y el 29%.

¿Y España? El Gobierno grava el trabajo y el consumo al 37%, por encima de Estados Unidos y al mismo nivel que Reino Unido, y el capital al 17%(!), el valor más bajo de toda la OCDE. Si a esto sumamos unos niveles de fraude fiscal que las distintas estimaciones sitúan, como mínimo, entre el 4% y el 8% del PIB, resulta fácil comprender por qué el Estado tiene que recurrir al déficit para financiar la respuesta a la crisis. Lo que resulta menos comprensible es que después de seis años de Gobierno de izquierdas sigamos con una estructura fiscal tan excepcional en comparación a los países de nuestro entorno.

Dadas estas características, el sistema fiscal español incurre en una forma perversa de redistribución: la que se produce desde aquellos que tributan a través de retenciones ex ante en sus ingresos (asalariados, pensionistas, funcionarios) a aquellos que tributan ex post vía ingresos declarados (autónomos, profesionales, empresarios) y a las empresas. Esta transferencia opera a través de los ingresos que el Gobierno no recibe gracias a la bajísima tasa sobre las rentas de capital, de los que deja de recibir como consecuencia del fraude, y de los que agravan la carga fiscal sobre las rentas de trabajo y sobre el consumo. Las medidas anticrisis anunciadas por el Gobierno no hacen sino empeorar esta situación con un paquete de ayuda al sector financiero pagado por contribuyentes y pensionistas, y una reducción del salario real de estos últimos.

Preocupados por las pulgas, el Gobierno parece olvidar que las necesarias reformas del mercado de trabajo y del modelo productivo tienen importantes costes. Como saben bien en las economías coordinadas del norte de Europa, no se pueden activar los mercados de trabajo sin invertir en programas de empleo y sin financiar con cargo al Estado los periodos de reciclaje de los trabajadores de sectores en declive. No se puede cambiar el modelo de contratación sin generar incentivos. Y no se puede llevar a cabo una transición hacia la economía del conocimiento permitiendo que las universidades continúen sin los recursos necesarios, sin crear un costoso entramado institucional que facilite una nueva relación entre la producción y la investigación.

Ninguna de estas reformas es viable en un Estado sin capacidad fiscal ni la legitimidad política que emerge de un sistema recaudatorio justo. Por esta sencilla razón, es hora de corregir la miopía que impide a los Gobiernos introducir las reformas necesarias para que el país rompa el círculo vicioso en el que se encuentra. Es evidente que la ruptura de este círculo no pasa por reducir el tamaño del Estado en relación a la economía, sino a través de una reforma del sistema fiscal.

Es obvio que una reforma de esta magnitud no se puede afrontar de golpe. Pero es precisamente una crisis económica lo que ofrece a los políticos la oportunidad de realizar reformas sustanciales (hasta hace unas semanas, rebajar en sueldo de los funcionarios en un 5% hubiera sido impensable). En palabras de Rahm Emanuel (jefe de Gabinete del presidente Obama), no se debe desperdiciar nunca una crisis seria.

Para empezar, es el momento de considerar una tasa sobre las rentas de capital más alta y, por lo tanto, más acorde con el modelo europeo. Incrementar los impuestos sobre los beneficios de la banca daría legitimidad política a este Gobierno y mandaría un mensaje claro a la coalición que lo sostiene acerca de los objetivos redistributivos de Zapatero. Una subida de los impuestos a rentas altas haría lo mismo. En este respecto, el Gobierno español simplemente seguiría la senda de medidas similares anunciadas por Gobiernos que difícilmente podríamos calificar de izquierdistas (Sarkozy en Francia y Cameron en Reino Unido). Por último, es indispensable combatir de una manera seria el fraude fiscal.

Estas medidas podrían ayudar al Gobierno a recuperar el pulso político y a reconstruir su coalición electoral. De otro modo, asistiremos a una última paradoja: el partido cuya política facilitó la creación de la burbuja inmobiliaria, que premia a sus líderes acusados de corrupción, retomará el poder para imponer medidas todavía más absurdas y más injustas que las anunciadas estos días. Todos deberíamos recordar aquel proverbio chino que dice que lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar.

Pablo Beramendi y David Rueda son profesores de Ciencia Política en la Universidad de Oxford.

Advertisements

maiatza 20, 2010 Posted by | Ekonomia, Politika | , , , , | Utzi iruzkina

Socialdemocracia, fin de ciclo

Ignacio Ramonet 2010-03-21 Le monde diplomatique lotura

Las ideas también mueren. El cementerio de los partidos políticos rebosa de tumbas en donde yacen los restos de organizaciones que otrora desataron pasiones, movieron a multitudes y hoy son pasto del olvido. ¿Quién se acuerda en Europa, por ejemplo, del Radicalismo? Una de las fuerzas políticas (de centro-izquierda) más importantes de la segunda mitad del siglo XIX, que los vientos de la historia se llevaron… ¿Qué fue del Anarquismo? ¿O del Comunismo estaliniano? ¿Qué se hicieron aquellos formidables movimientos populares capaces de movilizar a millones de campesinos y obreros? ¿Qué fueron sino devaneos? (1)

Por sus propios abandonos, abjuraciones y renuncias, a la socialdemocracia europea le toca hoy verse arrastrada hacia el sepulcro… Su ciclo de vida parece acabarse. Y lo más incomprensible es que semejante perspectiva se produce en el momento en que el capitalismo ultraliberal atraviesa uno de sus peores momentos.

¿Por qué la socialdemocracia se muere, cuando el ultraliberalismo se halla en plena crisis? Sin duda porque, frente a tantas urgencias sociales, no ha sabido generar entusiasmo popular. Navega a tientas, sin brújula y sin teoría; da la impresión de estar averiada, con un aparato dirigente enclenque, sin organización ni ideario, sin doctrina ni orientación… Y sobre todo sin identidad: era una organización que debía hacer la revolución, y ha renegado de ese empeño; era un partido obrero, y hoy lo es de las clases medias urbanas acomodadas.

Las recientes elecciones han demostrado que la socialdemocracia europea ya no sabe dirigirse a los millones de electores víctimas de las brutalidades del mundo postindustrial engendrado por la globalización. Esas multitudes de obreros desechables, de neo-pobres de los suburbios, de mileuristas , de excluidos, de jubilados en plena edad activa, de jóvenes precarizados , de familias de clase media amenazadas por la miseria. Capas populares damnificadas por el shock neoliberal… Y para las cuales, la socialdemocracia no parece disponer de discurso ni de remedios.

Los resultados de las elecciones europeas de junio de 2009 demostraron su descalabro actual. La mayoría de los partidos de esa familia en el poder retrocedieron. Y los partidos en la oposición también recularon, particularmente en Francia y en Finlandia.

No supieron convencer de su capacidad para responder a los desafíos económicos y sociales planteados por el desastre del capitalismo financiero. Si faltaba un indicio para demostrar que los socialistas europeos son incapaces de proponer una política diferente de la que domina en el seno de la Unión Europea, esa prueba la dieron Gordon Brown y José Luis Rodríguez Zapatero cuando apoyaron la bochornosa elección a la Presidencia de la Comisión Europea del ultraliberal José Manuel Duraõ Barroso, el cuarto hombre de la Cumbre de las Azores…

En 2002, los socialdemócratas gobernaban en quince países de la Unión Europea. Hoy, a pesar de que la crisis financiera ha demostrado el impasse moral, social y ecológico del ultraliberalismo, ya sólo gobiernan en cinco Estados (España, Grecia, Hungría, Portugal y Reino Unido). No han sabido sacar provecho del descalabro neoliberal. Y los Gobiernos de tres de esos países -España, Grecia y Portugal, atacados por los mercados financieros y afectados por la “crisis de la deuda”- se hundirán en un descrédito e impopularidad aún mayores cuando empiecen a aplicar, con mano de hierro, los programas de austeridad y las políticas antipopulares exigidas por la lógica de la Unión Europea y sus principales cancerberos.

Repudiar sus propios fundamentos se ha vuelto habitual. Hace tiempo que la socialdemocracia europea decidió alentar las privatizaciones, estimular la reducción de los presupuestos del Estado a costa de los ciudadanos, tolerar las desigualdades, promover la prolongación de la edad de jubilación, practicar el desmantelamiento del sector público, a la vez que espoleaba las concentraciones y las fusiones de mega-empresas y que mimaba a los bancos. Lleva años aceptando, sin gran remordimiento, convertirse al social-liberalismo. Ha dejado de considerar como prioritarios algunos de los objetivos que formaban parte de su ADN ideológico. Por ejemplo: el pleno empleo, la defensa de las ventajas sociales adquiridas, el desarrollo de los servicios públicos o la erradicación de la miseria.

A finales del siglo XIX y hasta los años 1930, cada vez que el capitalismo dio un salto transformador, los socialdemócratas, casi siempre apoyados por las izquierdas y los sindicatos, aportaron respuestas originales y progresistas: sufragio universal, enseñanza gratuita para todos, derecho a un empleo, seguridad social, nacionalizaciones, Estado social, Estado de Bienestar… Esa imaginación política parece hoy agotada.

La socialdemocracia europea carece de nueva utopía social. En la mente de muchos de sus electores, hasta en los más modestos, el consumismo triunfa, así como el deseo de enriquecerse, de divertirse, de zambullirse en las abundancias, de ser feliz sin mala conciencia… Frente a ese hedonismo dominante, machacado en permanencia por la publicidad y los medios masivos de manipulación, los dirigentes socialdemócratas ya no se atreven a ir a contracorriente. Llegan incluso a convencerse de que no son los capitalistas los que se enriquecen con el esfuerzo de los proletarios, sino los pobres quienes se aprovechan de los impuestos pagados por los ricos… Piensan, como lo afirma el filósofo italiano Raffaele Simone, que “el socialismo sólo es posible cuando la desgracia sobrepasa en exceso a la dicha, cuando el sufrimiento rebasa con mucho el placer, y cuando el caos triunfa sobre las estructuras” (2).

Por eso quizá, y en contraste, está renaciendo hoy con tanta pujanza y tanta creatividad, un nuevo socialismo del siglo XXI en algunos países de América del Sur (Bolivia, Ecuador, Venezuela). Mientras en Europa, a la socialdemocracia le llega su fin de ciclo.

Notas:
(1) Jorge Manrique, “Coplas a la muerte de su padre” (1477).
(2) Raffaele Simone, “Les socialistes proposent toujours le sacrifice”, en Philosophie Magazine , n° 36, febrero de 2010, París.

martxoa 21, 2010 Posted by | Iritzia, Politika | , , , , | Utzi iruzkina

“Es necesario que los independentistas y progresistas del país establezcamos una alianza estratégica”

Respublica 2010-03-10 lotura

RES PÚBLICA ha podido obtener una entrevista en exclusiva con Arnaldo Otegi, quien sigue siendo, a pesar de estar en prisión, el referente público de la izquierda abertzale. En ella, y convencido de que “la mayoría de este pueblo es progresista”, Otegi reivindica como “necesaria” la independencia de este país en un contexto pacífico y sin injerencias, proclama la posibilidad de “articular mayorías progresistas y abertzales”, y envía un claro mensaje a la organización armada: “El conjunto de agentes del país, incluída ETA, tendrán que ver qué tipo de aportación pueden hacer para que el proceso democrático pueda desarrollarse”.

Pregunta.- El Tribunal de Estrasburgo ha dado ya el carpetazo a la ilegalización de Batasuna, dando así por buena la Ley de Partidos. ¿A qué atribuye esta decisión? ¿Está la justicia en la Unión Europea tan politizada como lo está en el Estado español?

Respuesta.- En primer lugar debemos señalar que si bien es cierto que nos ha decepcionado profundamente dicha decisión tampoco es una decisión que no nos esperásemos. Nos ha decepcionado, en primer lugar, porque jurídicamente es una sentencia pobre, poco fundamentada y que ha sorprendido por su escasa construcción jurídica a muchos profesionales del derecho, hecho que no es habitual en la Corte.  Ésto y el hecho de que no fuese aceptada para ser tratada por la Gran Sala, a pesar de que fuese la propia Sala que dictó resolución en el procedimiento la que consideró en su día el posible traslado de la causa a la Gran Sala por su importancia (a lo que se opuso el Reino de España) nos lleva a considerar que ha habido enormes presiones por parte del Estado que han podido influir en la decisión. Ya sabemos que para el Estado español el conflicto político vasco es la principal cuestión de Estado incluso a nivel internacional. Además el Estado español no es un Estado que se caracterice por su respeto hacia instituciones internacionales y los principios de independencia de poderes, justicia etc. El perfil de las  personas que suele nombrar como jueces en la Corte lo atestigua: el actual juez con anterioridad a ser nombrado había colaborado con el PSOE, o la Fundación para la Libertad. Y su predecesor había sido antes representante del Estado en la Corte. Ciertamente no es que nombre a jueces de reconocido prestigio e imparcialidad para ejercer el cargo como es el caso de otros estados con amplio recorrido democrático. El hecho de que además no se sienta vinculado a las decisiones de la Corte, como lo acreditan numerosas sentencias condenatorias, reafirma este escaso respeto.

Pero no es nada nuevo, lo mismo pasa con las Naciones Unidas en relación a las resoluciones que dictan sus organismos, como ha sido el caso de Karmelo Landa, o los informes de diversos relatores o el Comite de DDHH.

Por otro lado debemos reconocer que no era el mejor momento a nivel internacional. No hay más que ver la deriva securitaria que viven muchos paises y que está influyendo en todos los sentidos en las diversas instituciones internacionales que velan por los derechos humanos. La sentencia es una mala noticia en general, creo yo, para todos aquellos que defienden los derechos humanos y las libertades básicas y tendrá consecuencias negativas como ya lo estamos viendo en las reiteradas referencias a la sentencia que por parte de los tribunales turcos se vienen realizando para justificar la ilegalización del DTP, por ejemplo.

P.- Ilegalizada. Sin poder reunirse ni convocar manifestaciones. Impedida de presentarse a las elecciones. La situación de la izquierda abertzale es realmente dificil en esta coyuntura histórica. ¿Cuánta parte de responsabilidad tiene en ello la propia estrategia de la izquierda abertzale?

R.- Mucha. Muchisima responsabilidad. Y no hay más que remontarse en los años para darse cuenta que los procesos de ilegalización contra la izquierda abertzale y su criminalización comienzan ya con  el compromiso de Herri Batasuna de dar a conocer, por considerarlo de gran importancia, la Alternativa Democratica, que venía a señalar que, en definitiva, correspondía a la ciudadanía vasca por medio de las fuerzas políticas que le representan el llegar a acuerdos sobre las bases del conflicto, acuerdos que deberían ser respetados por todos. Y son las iniciativas políticas para promover el proceso de diálogo y negociación de bases democraticas como el acuerdo de Lizarra Garazi las que llevan al Estado a proceder a la represión e ilegalización de la izquierda abertzale. Porque el Estado sabe que la misma es el motor del cambio político del país. Cuanto más propuestas de solución del conflicto ha venido poniendo la izquierda abertzale sobre la mesa, más represión y endurecimiento del Estado. Sucedió con las detenciones en el anterior proceso de paz y sucedió hace escasamente meses. Ya nos los decía un compañero y amigo sudafricano, “cuanto más racionales sean vuestras propuestas, más irracional será la respuesta del Estado”. Pero nosotros seguiremos cumpliendo con el compromiso que tenemos con este país, el de darle soluciones al conflicto que padecemos, por el que en el futuro podamos confrontar las diversas opciones del país de manera democrática e igualitaria: que los independentistas podamos no sólo defender, sino materializar nuestros programas si esa es la voluntad de la mayoría del país, y que los unionistas constitucionalistas que deseen mantenerse unidos al Estado español también puedan hacerlo si esa es la voluntad del país.

P.- La manifestación de Donostia demostró que son muy amplios los sectores de la sociedad vasca que rechazan esa ley y rechazan la marginación de la izquierda abertzale. ¿Cuáles son, en su opinión, los pasos que deberían darse a partir de ahora?

R.- La sociedad vasca sabe que no se puede marginar a amplísimos sectores de la misma y entiende la naturaleza política del conflicto y la necesidad de resolverla a través del diálogo y la negociación. En este sentido nosotros venimos diciendo que las condiciones para el cambio político están dadas en el país. Ahora hay que materializar ese cambio político mediante un proceso democrático. Un proceso democrático que, desarrollado en ausencia total de violencia e injerencias, haga posible el alcanzar un nuevo escenario en el que todos los proyectos como ya he dicho sean no sólo defendibles sino materializables. Un marco en el que seamos los vascos los que decidamos libremente el modo de relación interna del conjunto de los territorios del país, que deberá basarse en la aceptación de los ciudadanos de dichos territorios, así como la relación que deseamos mantener como pueblo con el exterior. Eso es lo que hay que poner en marcha, el proceso democrático. Y en este sentido consideramos que su puesta en marcha no puede estar en manos del Estado, como un ejercicio de veto. Sin el Estado será más dificil, pero la puesta en marcha del mismo depende sólo de la capacidad que tengamos de acumular fuerzas e ilusión popular. De saber percibir, y creo que lo estamos haciendo, lo que la mayoría popular y democrática de este país demanda de la izquierda abertzale, para que, junto con otras fuerzas políticas y sociales, llevemos al país a un nuevo escenario.

P.- ¿Cuáles fueron las causas de fondo que dieron al traste con las últimas conversaciones para la paz? ¿Qué responsabilidad cabe achacar al PSOE y cuál a ETA? El proceso de Anoeta, ¿fracasó por mezclarse la Mesa política y la Mesa técnica?

R.- Como casi en todos estos procesos los motivos no son únicos y no atañen exclusivamente a una de las partes. Todos habremos cometido errores. Aún así, creo que el Estado empezó muy mal aquel proceso incumpliendo lo acordado con ETA, creando situaciones donde en vez de promover confianza hacía todo lo contrario, no habiendo previsto ni desarrollado una política dirigida a explicar a su país el proceso, no trabajando para que el mismo se entendiese y actuando en base a encuestas diarias y ante presiones. Entiendo que el Estado no hizo sus deberes, y eso, como digo, en vez de ir creando confianza la fue destruyendo.  No fuimos además capaces de construir un dialogo entre partidos más allá de las reuniones secretas de Loiola y el trabajo previo para ello. Volvió a suceder lo que muchas veces sucede en estos casos: la impaciencia se adueña de las partes, hay necesidad de ver avances, y, claro, si lo que se ven son incumplimientos, pues esto mina el proceso y al final colapsa.

Creo que es necesario establecer bases sólidas para que un proceso avance, debe haber un ambiente jurídico político propicio para ello, unas condiciones mínimas, y si eso no se da y uno está a expensas de la decisión que pueda tomar o no un juez las cosas se complican. Debe haber, asimismo, mucha comunicación con las bases y la sociedad por parte de todos los actores. Debe haber sinceridad, honestidad y un trabajo por el que mutuamente vayamos construyendo el proceso y la solución. Si el proceso se plantea en términos de “yo gano, tú pierdes”, se destruye, hay que crear escenarios en donde todos ganemos. Y esto es necesario explicárselo a la sociedad. Se necesita visión de país y de Estado para resolver este tipo de problemas, y si se está mirando en todo momento a cómo puede afectar en las previsiones electorales, en las encuestas, se empiezan a hacer cosas raras e  inentendibles. Y por otro lado se necesita también paciencia. Mucha paciencia. Los bloqueos que se dan en este tipo de procesos es necesario solventarlos con paciencia y mucho trabajo, sin tirar la toalla o decir que no hay nada que hacer. Como dicen los irlandeses, hay que seguir pedaleando en la bicicleta porque en el momento en que paras de pedalear te caes. En definitiva, todos tenemos mucho que aprender, pero si hay voluntad todo es posible.

P.- Un rumor afirma que usted ha estado a punto de decidir el abandono de la actividad política. ¿Es cierto? ¿Se lo ha planteado alguna vez?

R.- Ya he manifestado que mientras tenga fuerzas y viva continuaré trabajando por el proyecto estratégico de la izquierda abertzale: un país libre de hombres y mujeres libres. Es decir, una república vasca independiente basada en la justicia social. Y aunque estemos cada vez más cerca de ello, queda todavía mucho por hacer, por lo que veo el retiro como algo muy lejano.

P.- Se observan ciertos cambios en el lenguaje utilizado por la izquierda abertzale. Por ejemplo, mientras que antes se definía a ésta como representación del pueblo vasco, ahora se habla de “una parte de un grueso ciudadano”. Estos cambios ¿son reflejo de una estrategia diferente compartida por toda la izquierda abertzale?

R.- Entiendo que la crítica que se hace a la izquierda abertzale es una crítica que haciéndola extensible al conjunto de las fuerzas políticas del país es real. Es decir, desgraciadamente el conjunto de fuerzas políticas hablamos siempre con demasiada facilidad de ser representantes del pueblo o sus portavoces. Siendo esto así, no es menos cierto que la izquierda abertzale viene en los últimos años realizando planteamientos básicos para el conjunto del país, propuestas referidas al proceso y marcos democráticos, propuestas inclusivas y no excluyentes, propuestas por las que se establezca en el país un marco jurídico-político igualitario para todos. Desde ese punto de vista, lejos de mesianismos o dirigismos, la izquierda abertzale viene ofertando propuestas de construcción de país, de integración. Propuestas y estrategias claramente compartidas por el conjunto de la izquierda abertzale.

P.- Díganos claramente cuáles son los pasos que debería dar, en su opinión, la izquierda abertzale en el futuro próximo.

R.- Los pasos a dar entiendo vienen determinados ya en el documento de debate de la izquierda abertzale que después de ser debatido barrio a barrio, pueblo a pueblo, ha obtenido el respaldo de una inmensa mayoría de nuestras bases. Es necesario articular y poner en marcha un proceso democrático por parte del conjunto de fuerzas democráticas del país, por el cual los vascos y vascas mediante el diálogo y la negociación podamos pasar del actual escenario agotado a un nuevo marco de carácter democrático en el que todas las opciones, incluida la independentista, puedan ser no sólo defendibles, sino materializables. Un nuevo marco en el que esté en manos de la ciudadanía vasca decidir el modo de relación que desea establecer en su seno, así como el modo de relación que desea mantener con los estados. Un proceso democrático que servirá para  finalizar el conflicto actual y que, por supuesto, tendrá que dar respuesta asimismo a las graves consecuencias que el conflicto ha generado. Entendemos que para ello la metodología establecida en Anoeta es valida, así como son válidos y habrá que desarrollar los avances realizados en Loiola.

Pero para que esto sea posible es necesario también que los independentistas y progresistas del país establezcamos una alianza estratégica que trabaje por el proceso democrático desde una prespectiva nítidamente independentista. No porque ese sea el objetivo del proceso democrático (la independencia), sino porque desde el inicio debe quedar claro que el conjunto de visiones y opciones del país debe tener reflejo en el Acuerdo Democrático, por el que todos los proyectos políticos tengan las mismas opciones de materializarse.

Además, es necesario articular un movimiento amplio transversal que luche y se oponga al actual recorte de libertades básicas, y que vaya paso a paso restaurando el escenario democrático. Un movimiento que luche por los derechos de reunión, asociación, participación política, fin de la tortura, repatriación de los presos y su puesta en libertad etc… Un movimiento por el restablecimiento de las libertades públicas básicas que han sufrido una regresión importantísima en este país y que es necesario restituir para que el proceso democrático llegue a puerto.

P.- ¿Está la izquierda abertzale dispuesta a comprometerse con un proceso de paz bajo la premisa del previo abandono por parte de ETA de la lucha armada?

R.- La izquierda abertzale esta absolutamente comprometida con un proceso de paz que nosotros adjetivamos como democrático, y lo hacemos sin premisa o precondición alguna dentro del proceso democrático, que ha de desarrollarse por vías exclusivamente políticas y democráticas. La izquierda abertzale tiene una decisión clara al respecto, y ha quedado acreditado tanto en la Declaración de Altsasu como en la aprobación del documento de debate. El conjunto de agentes del país, incluída ETA, tendrán que ver qué tipo de aportación pueden hacer para que el proceso democrático pueda desarrollarse y alcanzar los objetivos que persigue. Pero reitero que nuestra voluntad es firme en la apuesta por el proceso democrático en las condiciones descritas de ausencia de todo tipo de violencia e injerencia.

P.- ¿Y está dispuesta a pagar su “precio por la paz” en forma de oposición o escisión de aquellos sectores que siguen convencidos de que cualquier proceso de paz viable precisa de la dirección de ETA y de la doble vía político-militar para asegurar su buen fin?

R.- Ya dijimos en el anterior proceso que conceptos como “precio por la paz” no son adecuados, pues tienen una carga negativa. Respecto a la pregunta, está claro cuál ha sido la respuesta de la amplia mayoría de las bases sociales de la izquierda abertzale la que ha definido las bases y principios del proceso que debemos echar a andar. Por tanto, los parámetros de debate y conclusión no se corresponden con los de la pregunta. De ahí que no es necesario tratar sobre situaciones que ciertamente no creo se den ni  lleguen a darse.

P.- ¿Quiénes integrarían ese “polo soberanista” por el que, al parecer, apuesta al menos una parte de la izquierda abertzale? No parece que, además de EA, pudieran integrarlo otras formaciones políticas vascas, ¿no? ¿Debería estar ahí también la mayoría sindical vasca?

R.- El polo soberanista no es un conjunto cerrado de siglas. El polo soberaniasta o como llegue a denominarse  hace referencia al conjunto de fuerzas y sectores del país que creen claramente que la solución a los problemas del país, que las necesidades de futuro del país pasan por constituirse en un Estado, una república independiente en Europa, como lo  tienen previsto hacer los escoceses, los groenlandeses, catalanes o flamencos. Corresponde a las diversas fuerzas políticas, sindicales y sociales del país definirse sobre dónde se sitúan respecto a estos postulados, sobre si lo que buscan es una mera reforma estatutaria o creen que lo que hay que construir es el escenario que haga posible la indepndencia. Las fuerzas sindicales del país tienen también mucho que decir. Es necesario activar al pueblo vasco de izquierdas, al conjunto de sectores progesistas del país en el trabajo para alcanzar la plena soberanía que haga posible igualmente un reparto adecuado de las riquezas del país, y ahí la mayoría sindical tiene mucho que decir.

P.- ¿Piensa usted que, dada la actual correlación de opiniones y fuerzas en Euskadi, la independencia es simplemente posible o incluso deseable?

R.- No sólo creo que es posible y deseable creo que es necesaria. Tenemos un país que, no sólo por razones históricas que son importantes sino sobre todo por razones de futuro, necesita la independencia. Para que podamos desarrollar con plena capacidad nuestra identidad, nuestra lengua, nuestra cultura, necesitamos de instrumentos soberanos. Asimismo, el mundo globalizado que vivimos, la Europa que viene construyéndose, y que, como hemos señalado, nos nos complace en cuanto a objetivos y términos, deja claro que sólo los pueblos soberanos con capacidad de decidir e incidir con  voz propia para el conjunto de problemas que les atañe pueden subsistir.  No es de estrañar que escoceses, flamencos, catalanes, Islas Feroe o Groenlandia vean la necesidad de ser independientes, soberanos, y poder así incidir en las políticas globales que les afecten. Los vascos necesitamos del mismo modo ser soberanos, tener voz propia en el concierto de naciones, defender nuestros intereses, desarrollar las políticas que creemos son las más adecuadas para el desarrollo de nuestro pueblo. Y para ello la independencia es no sólo deseable sino necesaria.

P.- Si se conforma ese polo soberanista, y teniendo en cuenta que PSE y PP ya están actuando conjuntamente como bloque, ¿se correría el riesgo de crear una división civil en Euskal Herria?

R.- ¿Por qué? En Escocia no hay una division civil, tampoco en Feroe o Flandria, ni en Quebec. ¿Por qué puede haber una división civil en el país al conformarse un polo soberanista o independentista y no lo hay ahora cuando tenemos un marco jurídico que no satisface la voluntad de la mayoría del país? Si establecemos unas reglas democráticas de juego por el que este pueblo sea lo que la mayoría del mismo desee, no entiendo por qué debe haber divisiòn o fractura civil. Yo estoy dispuesto a aceptar que, si la mayoria del país desea continuar unida al Estado español, esto sea así, y por ello no se produciría ninguna fractura, sin más continuaría trabajando para convencer a mis compatriotas, pero nada más. Al fin y al cabo es ahí donde se verá el perfil democrático de cada uno.

P.- ¿Cómo calificaría la labor que está haciendo el PSE, con el apoyo del PP, en el Gobierno Vasco? ¿Y la del PNV?

R.- El PSE sabe que el suyo es un gobierno ilegítimo, nacido de una situación claramente antidemocrática, contrario a la realidad sociológica del país y sustentado además en un acuerdo antinatura que únicamente se entiende desde una perspectiva de razón de Estado. Los sectores constitucionalistas unionistas del país  no tienen problema en abandonar todas sus divergencias con el objetivo, tanto en la CAV como en la CFN, promover políticas de asimilación y domesticación. Y con ese objetivo, y por ese objetivo, hoy día son además los únicos que defienden los marcos estatutarios establecidos con el objetivo de retrasar lo máximo posible lo que en términos históricos saben que es inevitable, que un día los vascos y las vascas decidiremos libremente el constituirnos en Estado propio. Al PNV, agotado el Estatuto, se le acerca la hora de decidir sobre cúal es en realidad su proyecto histórico, si es el vivir cómodos en España o si optan por volver a sus orígenes fundacionales. Pero es una decisión que ellos deben tomar y explicársela a sus bases, no es nuestro problema; nosotros tenemos un proyecto claro de país que ofrecer.

P.- ¿Observa síntomas de derechización y acomodamiento en la sociedad vasca? ¿Qué futuro tienen las opciones de izquierda y abertzales en este contexto?

R.- Es cierto que en el actual contexto de bloqueo pueda parecer que hay una derechización en el país, pero yo estoy convencido de que la mayoría de este país, de este pueblo, es progresista, con valores de fraternidad, de justicia social, de trabajo comunal muy enraizados. Hay un pueblo de izquierdas en sentido amplio que es mayoritario. Y estoy convencido de que, si por medio del proceso democrático somos capaces de llevar este pueblo a otro escenario, se verá que las opciones sociales y politicas de cambio tienen amplísimo respaldo en el país. Que hay posibilidades de articular mayorías progresistas y abertzales.

P.- Si usted empezara un discurso con la frase de Martin Luther King “He tenido un sueño…”, ¿cómo lo describiría?

R.- Pues ciertamente no sería un sueño que diferiese mucho del sueño de Martin Luther King, quizás sin reminiscencias religiosas pero en el fondo muy parecido. Deseo como Luther King que algún día los opresores y los oprimidos “nos sentemos juntos en la mesa de la fraternidad”. Que “la nación se pusiera en pie y sostuviese que todos los hombres y mujeres son iguales”. Que el país “se trasformase en un oasis de libertad y justicia”. “Que la libertad suene y llegue el día en el que todos seamos capaces de juntar las manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro “Al fin libres, Al fin libres. Somos al fin libres.” Al fin y al cabo pueden cambiar las formas, los objetivos concretos, pero en el fondo todos los oprimidos buscamos lo mismo: la libertad.

martxoa 19, 2010 Posted by | Iritzia, Politika | , | Utzi iruzkina

Cada día somos más y no nos van a parar

Willy Toledo 2010-03-12 kaosenlared.net lotura

En esos días los marines ya andaban tomando posiciones en Haití, el pueblo afgano enterraba a sus muertos tras la última masacre cometida sin querer en nombre de su libertad y su dignidad, la mayor fosa común encontrada en América, con dos mil cadáveres descuartizados, se sellaba en Colombia con tierra nueva y censura antigua protegiendo a los responsables de cavar el agujero.

El periódico Egunkaria seguía secuestrado y sus trabajadores periodistas (que no empleados, como se lleva ahora) silenciados; un palestino miembro de Hamás fue asesinado fuera de su tierra por un grupo de sicarios en nombre de Israel con pasaportes (pasaporte físico, del otro también) de distintas democracias europeas escrupulosas defensoras de los derechos humanos.

El cincuenta por ciento de la riqueza mundial seguía en manos de las cien familias más poderosas del planeta y Tony Blair, José María Aznar, George Bush, el grande y el chico, y Javier Solana disfrutaban de todos los respetos y beneficios obtenidos en pago por sus crímenes de guerra.

En fin, abreviando que me voy, los banqueros seguían en la calle y los políticos que nos mienten y los jueces para la democracia que los protegen (a políticos y banqueros) andaban entretenidos en sepultar para siempre -para que no queden dudas de que nunca existió, por si acaso se repite- la Memoria Histórica; la Memoria Histórica del pueblo aplastado, claro, no la memoria histórica de esa democracia que nos dejó a modo de advertencia, impuesto por las urnas y bajo las armas, a un rey que guarda consigo las llaves que cierran el paso a la sepultura del pasado que esconde la brutal y dura verdad; y una vez en faena, aprovechan para enterrar también al juez ambiguo que, no hay que olvidarlo, ha ilegalizado partidos políticos demasiado incómodos y respaldados por parte de la población, emprendiendo en casa el equivalente patrio de la guerra global contra el terrorismo que se ha dado en llamar el “entorno de ETA”, una guerra que recurre también al método de la tortura y que,  dicho sea de paso, no sólo este “entorno” parece sufrir.

Si se puede ir a más, siempre hay alguien que se anima. Todo discurría bajo la extraordinaria placidez descrita (que algunos recuerdan que se vivía ya desde cuarenta años antes de la muerte, como la vida demasiado plácida para mi gusto, del dictador), cuando un ciudadano, con más acceso a los micros de lo que sería deseable y un pensamiento compartido por millones a quienes creían totalmente silenciados y neutralizados, empieza a ocupar un espacio extrañamente no ocupado por todo lo anterior. ¿Por qué? Porque se atreve a declarar a los periodistas presentes, ante los micrófonos y las cámaras de televisión, que los señores y señoras que les pagan y que les contrataron, no hace falta decirlo, obligándoles a aceptar las consecuencias que tendría cualquier cuestionamiento de la versión oficial obligatoria, por un interés económico pero sobre todo ideológico basado en el miedo nervioso a que se sepa y se contagie la verdad, manipulan, simplifican y mienten abiertamente sobre todo lo que tenga que ver con Cuba y su derecho irrenunciable a la determinación frente a la apisonadora del sistema financiero demócrata-fundamentalista del capital; y además les comunica que, a pesar de su voluntariosa y bienintencionada pero equivocada información, la persona por la que le preguntan no es un preso político, sino que estaba en la cárcel por delitos comunes.

Cuba. ¿Qué pasa con cuba? Algo importante y peligroso encuentran en que llegue sin la censura que ellos ejercen, y de la que acusan al gobierno cubano, el ejemplo imperfecto pero en tantas cosas válido de su Revolución. Empiezan las hostias. Esto no se puede permitir. Los medios de comunicación que utilizan las ondas y las imprentas, otorgadas a dedo las primeras a precios multimillonarios para mantener la mentira que les permitirá conservar sus privilegios abriendo y abriéndoles las puertas del poder y al poder de los bancos y los Parlamentos, deciden que ya está bien. Comienza la caza, no sólo del ciudadano en cuestión, sino, para dar una lección ejemplarizante, de todo aquél que ose informarse, formarse una opinión y rebatir por fin la corriente avasalladora de la posición única de toda persona que quiera ser digna de que la consideren una persona de bien. De pertenecer, como ellos dicen, al mundo libre. Ese ciudadano soy yo, y esos que deberíais tomar nota de mi ejemplo y no volver a intentarlo jamás sois vosotras y vosotros.

Ya estuve en otras, difíciles pero gratificantes; en algunas se consiguió la victoria, en otras todavía no, estaré en más batallas, pero ésta ha sido distinta. Dicen algunos que porque me la comí solo, negaban la posibilidad de cualquier apoyo. Las primeras horas lograron convencerme de que era así. Enseguida confirmé lo que a pesar del bombardeo, método preferido en cualquiera de sus significados por todos los arriba mencionados, que éramos muchos y muchas a los que trataban de pisotear y amedrentar. En el fondo ya lo sabía, y por eso escribo esta carta. Para mostrarme emocionado, fortalecido y conmovido al ver aquí, en estas paginas y en muchas otras de este territorio y de muchos otros, que la gente envía mensajes que demuestran que cada día somos más, que no nos van a parar y que está a punto de caérseles el montaje.

De ahí sale la reacción que conocen y utilizan mejor cuando sienten que el pueblo sabe de qué van y que ya no está dispuesto a callar: la violencia. Hoy leí que España alcanza estos días el récord en número de fuerzas de seguridad, de fuerzas todas bien armadas para la represión. Sabiendo que España es uno de los países europeos con menor índice de criminalidad y que aun así es, de todos, el que tiene el mayor número de población entre rejas, algunos cumpliendo en la práctica una cadena perpetua de momento ilegal en nuestro país; esa gigantesca cantidad de “cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado”, tengamos por seguro, se debe a que no tienen ninguna confianza en la seguridad del sistema. Tienen que estar preparados para lo que saben que llegará. Sigamos adelante, sin desfallecer, este absolutismo demócrata que intentan hacernos tragar, tratando de negarnos la posibilidad de masticar para que no seamos capaces de saborear diciéndonos que no hay nada más que probar -bonita rima me ha salido aquí- se lo vamos a vomitar.

Queremos libertad. En estos días de pérdida definitiva de mi virginidad, abrumado por el poder ya conocido del poder, he aprendido muchas más lenguas que el latín. Lo hice lo mejor que pude. También cuando lo hice fatal. Quizás aprendí más sobre todo cuando lo hice fatal. Sé bien que había ojos y bocas (bocotas dijo alguno) sin el altavoz que se me ofrece a mí, pendientes de escuchar lo que ellos y ellas quisieran decir; sé que en algunos momentos les decepcioné. Sabed que también me decepcioné a mí mismo, pero tengo en cuenta -tenedlo en cuenta vosotros también- que sólo soy un ciudadano al que se le vino encima, como una apisonadora, lo que yo sentí como una responsabilidad para con todas las personas que sienten, como yo, que hay que responder a esta gente, que cuando nos dejan no podemos perder la rara oportunidad. Aun así, la presión y la obligación de utilizar los métodos que se me presentan para defenderme a mí y a todos los que caminamos de la mano en esta lucha por reivindicar, como dice Eric Fromm, no las leyes del hombre sino las leyes de la humanidad, me llevaron, sobre todo en una lamentable pero instructiva ocasión, a decir cosas que, puesto que no pienso, nunca debí decir. Tienen perfeccionada la máquina, que no les suele fallar, de infundir mediante la calumnia, la avalancha sin dar tiempo a respirar, sin escrúpulos, el mensaje falso de nuestra presunta soledad, el miedo que están seguros nos va a paralizar.

Yo, que ya he tomado nota, estaré en adelante más atento. Es importante para mí, como creo que es importante para todos, la tribuna que se me ofrece, lo que pueda pensar la gente que está leyendo esto. Estoy ahí, con toda esta gente, como uno más. Tengo el altavoz, hasta nueva orden que temo y sé que pronto llegará como muchos ya han comprobado en sus carnes, y hasta entonces espero saber aprovecharlo.

Gracias de nuevo a todas y todos. Gracias por pelear. Gracias a la gente que admiro y que contribuye con su trabajo y su generosa solidaridad a que nos podamos informar desde un prisma más cercano a la realidad y que dijeron cosas en mi defensa, en nuestra defensa, que de verdad consiguieron emocionarme. Gracias a Julián y Alberto por su tiempo, solidaridad y comprensión al ayudarme tanto con las palabras que quería decir pero no pude o no supe escribir. Gracias a mi compañero antiguo, aunque tan esporádico, Carlo Frabetti, a Pascual, a Belén, a Santiago y a Carlos por ser los primeros en hacerme ver que no estaba solo, por ser mis compañeros nuevos. Gracias a todas. Gracias a todos. Por la poesía. Por maldecir la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que lavándose las manos se desentienden y evaden, por maldecir la poesía de quien no toma partido hasta mancharse. Gracias a los muchos y muchas que enviaron sus mensajes de solidaridad con los que me recordaron de nuevo de qué lado quiero estar.

martxoa 13, 2010 Posted by | Iritzia, Politika | , , , , , | Utzi iruzkina

La desbandada de un gobierno

Antonio Alvarez-Solís 2010-02-25 GARA lotura

El edificio gubernamental español se desploma. Los máximos responsables, que hablan personalmente o a través de representantes, hacen las declaraciones más inadecuadas acerca de su función y posibilidades de maniobra política. España está definitivamente sin Gobierno. Pero, y esto reviste la máxima gravedad, también sin oposición a la que pueda recurrirse con confianza y seguridad. Es decir, el Estado español ha sido entregado a la Corona en una renuncia escandalosa de responsabilidades por parte de unos partidos sin ideas, troceados además en taifas que sumen a la ciudadanía en una permanente perplejidad. Nadie en la calle sabe lo más mínimo acerca de lo que está pasando ni de lo que se aproxima con características arredradoras.

No son estas reflexiones ni atropelladas ni apocalípticas. Se basan en hechos públicos de la máxima relevancia. El Sr. Rodríguez Zapatero se dirige al Sr. Rajoy desde la tribuna de un mitin en Málaga para solicitar un acuerdo de todos los partidos «sin condiciones». ¿Cómo se puede solicitar desde el Gobierno y al resto de los partidos, entre ellos el Popular, un acuerdo sin condiciones? Pero ¿dónde ha quedado el programa socialista? ¿Qué está pasando en la Moncloa? Las contradicciones son, además, clamorosas. Tras ofrecer su rendición de gobernante, el Sr. Zapatero añade, para cubrir vergonzosamente ese flanco de debilidad e impotencia, que la oferta dirigida preferentemente al Sr. Rajoy no trata de que este caballero «ayude al Gobierno, sino de que ayude al país». Si mi lectura de esta frase es correcta y si aplicamos las más simples exigencias de la sindéresis el Sr. Zapatero separa a Gobierno y país, y solicita del Sr. Rajoy que se haga cargo del desastre que aflige al último. El Gobierno renuncia en este momento a serlo y brinda en una bandeja a su contrincante nada menos que el país. Esto último queda luminosamente esclarecido en la frase repetida con acentos aún más dramáticos: «No le pido que se responsabilice del Gobierno, sino de la sociedad española». Decididamente el Gobierno se ha ido.

Me pregunto por qué no solicitan los parlamentarios, simples palmeros desde sus escaños, un pleno extraordinario de la Cámara para pedir al Sr. Zapatero que aclare cuáles son los resortes de gobierno con que cuenta y cuál es el programa sólido que en este momento maneja. No se puede permitir que los responsables financieros, que los dirigentes empresariales, que los conductores de los sindicatos, que personalidades de las más diversas esferas vayan y vengan desde la Zarzuela a la Moncloa sin que los ciudadanos, que al parecer debiéramos ser los depositarios de la soberanía nacional, nos limitemos a ser meros espectadores de este inmenso circo y a apostar o apostrofar desde los blogs correspondientes. ¿Cuántas Españas hay? ¿A quién representa el poder? ¿Qué hace el poder para justificar esta representación? Como acaba de manifestar con indignación el profesor Neira, al enterarse de que dejan en libertad bajo fianza a quien estuvo a punto de asesinarle por defender de malos tratos a una mujer, «me da asco y vergüenza y me gustaría ser ciudadano de otros país». Pero pensando con un poco de coherencia, ¿no tendrán su gran tanto de culpa los españoles por las circunstancias en que se hallan? Han creído que todo seguía consistiendo en vitorear a la España eterna y tirar de la carroza real de Fernando VII. Pues ahí tienen las consecuencias. Y además esas consecuencias se hacen más visibles en un momento al parecer glorificante en que España se hace cargo de la dirección europea. Esto ya no lo barnizan ni los brillantes desfiles militares en la Castellana. España está dimitiendo de sí misma. ¿O es que alguna vez tuvo sentido de la responsabilidad?

Pues ahí tenemos al Gobierno en huida. El ministro de Trabajo, Sr. Corbacho, que mira aterrado hacia la cola del paro frente a las oficinas de empleo, acaba de añadir por su cuenta una piedra más a la autolapidación de su Gobierno: «esta crisis ya no es la crisis del sistema financiero, sino la crisis de la escalera, del barrio y de las familias». Y tras hacer este terrible reconocimiento de la situación, el Sr. Corbacho toca a rebato y reclama la urgente intervención de las ONG en el escenario de las ruinas. ¡A las ONG! «La Administración, por mucho que lo pretenda, no puede llegar a todos los lugares». Ministro de Trabajo en un gabinete socialista reconoce después que ve «con normalidad que los trabajadores expresen su desacuerdo» en las manifestaciones en preparación. Pero el ministro, tras decir esto, sigue parapetado en el Ministerio. No importa ya todo lo que pase en la calle. Pensará seguramente en aquella matización del cardenal Richelieu, cómodamente arrellanado en su despacho, ante una motín parisino, del que un colaborador suyo matizaba que los amotinados por una nueva gabela querían la revolución: «Pero ¿no estamos bien así?», rebatió el cardenal.

Y en baile de los despropósitos faltaba ¿cómo no? la pizpireta Leire Pajín, que también hace unas horas alumbró el fondo del desconcierto político: «El PP aprovecha a tope la crisis y no pega un palo». Sra. Pajín ¿sabe usted en qué consiste el juego de ideas democrático y del proceder parlamentario? Yo creo que no sabe usted una palabra de este asunto. La misión de cualquier oposición del mundo civilizado consiste en mantener sus ideas y procurar relevar al partido gobernante a fin de poner en práctica la política que cree adecuada. Pero usted, Sra. Pajín, lo único que se le ocurre es solicitar del Partido Popular que no se aproveche de la crisis, que «se siente y escuche y, en base a eso, proponga e intente acercarse a todos los demás». Mire, Sra. Pajín: los demás son ya los parados, porque en el Parlamento no hay partido que a estas alturas proponga algo serio y radical para invertir el rumbo de la navegación. Ya lo dijo su compañero de partido, el Sr. Corbacho, «ya no se trata de la crisis del sistema financiero, sino de la crisis de la escalera, del barrio y de las familias». En una palabra, de toda esa inmensa masa de ciudadanos que no tienen sitio alguno en la filosofía económica y social del neoliberalismo y la globalización. Sra. Pajín: ¿cree usted, con la mano sobre el corazón, que su socialismo es capaz de darle la vuelta a la tortilla y encabezar una benéfica revolución que supere al tinglado ideológico establecido? Usted sabe que ustedes son lo mismo que los «populares» y quizá significan una dificultad mayor para intentar una luminosa renovación del modo de gobernar. Porque ustedes no son más que los administradores de los otros, pero con el gravísimo inconveniente de que no queda nada por administrar.

Y finalmente, la Sra. Esperanza Aguirre, que tiene más peligro que una caja de bombas manejada por un pastelero. ¿Qué propone la Sra. Aguirre? Pues nada menos que esto: que el Gobierno socialista incluya ahora, con la máxima urgencia posible, a ministros «populares» en el Gobierno del Sr. Zapatero, sobre todo en las carteras de Economía y Trabajo. ¡Atención, cocina: marchando una ración de pisto! La Sra. Aguirre ha leído en alguna parte algo sobre los gobiernos de concentración nacional y se ha dicho: «Pues esta es la mía». Pero los gobiernos de concentración nacional, Sra. Aguirre, se piensan para situaciones extremas, por ejemplo ante una guerra, que implica a toda la población. ¿Y cree usted que estamos ya en guerra? Puede que sí, pero ¿entre quiénes y quiénes? Quizá piense usted en la guerra contra los vascos. Ahí, como han demostrado los socialistas y los «populares», sí se explica la concentración. Y todo lo que acompaña.

otsaila 25, 2010 Posted by | Iritzia, Politika | , , | Utzi iruzkina

La mierda que esconde la vendeta contra Garzón

Ana R. Cañil 2010-02-12 tu2is lotura
¿Por qué dos jueces de izquierdas, Margarita Robles y Luciano Varela, se han aliado con la Falange Española y Manos Limpias, ambos de extrema derecha, para hundir a Baltasar Garzón? La respuesta requiere recordar algunas de las miserias entre magistrados, viejas vendetas que van mucho más allá de los textos de los autos contra Garzón, un juez siempre en el límite, tanto en la instrucción de los sumarios como en los procedimientos. Un tipo lleno de luces y sombras.

¿Llevas unos días oyendo hablar del juez Garzón, de que le quieren inhabilitar e incluso que pueden sentarle en el banquillo por querer investigar los crímenes contra el franquismo y te suena raro? ¿Te preguntas por qué al personaje más influyente y conocido de España, junto con el banquero Botín, le quieren hundir?. Puede que el banquero y el superjuez no sean como para desmayarse o pedirles un autógrafo, pero han exportado el nombre de España sin complejos y algunos trabajitos gordos se han marcado. Otra cosa es que dentro gusten más o menos. O nada.

Si te cuesta visualizar o te da pudor imaginar que dentro de unas semanas o meses la foto de un Garzón inhabilitado, expulsado de la Audiencia o sentado en el banquillo, dé la vuelta a medio mundo en las noticias, acusado por intentar investigar los crímenes contra la humanidad de la dictadura de Franco, no estás solo. Somos muchos los despistados.

La curiosidad aumenta si a eso añades que este juez, cuya personalidad esta llena de claroscuros, pero que fue quien inició el proceso contra el dictador chileno Augusto Pinochet, por asesinato de ciudadanos españoles durante la dictadura; que luchó para sacar adelante el terrorismo de Estado de los GAL, con todos los elementos en contra, por no hablar de la denuncia de la conspiración de sus colegas en el caso Sogecable, a este tipo, tan admirado como odiado, lo llevan al banquillo por la denuncia del seudosindicato Manos Limpias, y por la Falange Española, dos asociaciones de extrema derecha.

Si sumas, como denunció la nieta del doctor Negrín, que al superjuez estrella -que lo es a conciencia- lo van a juzgar magistrados del Supremo que “juraron ante Dios lealtad al Caudillo y a los Principios Fundamentales del Movimiento”, el asombro te frunce el entrecejo.

Pero si ya te enteras de que son dos magistrados de izquierdas, Robles y Varela, los que han dado pábulo a la denuncia de la Falange Española y de Manos Limpias, el asunto parece un guión escrito por los partidarios de la Inquisición.
Por eso hemos hecho algunas preguntas a tres personas que conocen las oscuras trastiendas de la Justicia. Un ex juez, un fiscal y un abogado y periodista. Todos apasionados de estos asuntos. Y, por último, a un ex ministro de la vieja guardia socialista.
Esto es un resumen de las preguntas y las respuestas, más allá de los contenidos de los autos para procesar a Garzón o las consideraciones de su defensor, que puedes encontrar, cada día, en los texto de Julio M. Lázaro en El País. Si te apetece, puedes empezar por los textos de este mes de febrero, desde el 3 o el 4 de marzo.
Nuestras explicaciones son un compendio breve de las de los expertos en fontanería de la justicia. Claves internas, tan humanas como miserables, porque entre los magistrados, los resentimientos y odios de décadas son alimentados de forma fructífera.

P) ¿Por qué ese empeño del magistrado Varela, un juez progre, cofundador de Jueces para la Democracia, en sentar en el banquillo a Garzón por una denuncia de la Falange, a la que además le filtra los datos de la Asocición de la memoria Histórica?
R) Luciano Varela es un “producto” de Juan Alberto Belloch , el último superministro de Justicia e Interior de la última etapa de Felipe González. Belloch trató de convencer al ya noqueado González, con el síndrome de La Moncloa -años 93 y 94, terrorismo Gal, caso Roldán, Amedo y Domínguez, el señor X de los GAL, espías, Perote, corrupción- de que todo lo arreglaría él con los dos ministerios juntos, el de Interior y Justicia.
Varela elaboró con Belloch la Ley del Jurado y fue ponente del texto, una vez que ya había sido premiado con la elección de un puesto en el Tribunal Supremo en 1997. Es “tronco” de Belloch, “como Maragarita Robles, por supuesto, el personaje más peligroso de esta historia contra Garzón” explica una de las fuentes consultadas. Hay unanimidad en que Varela es una elaboración de Belloch y de la propia Robles.
Lo asombroso es que hubo un tiempo en que Garzón y Varela fueron amigos, allá por el inicio de los 90. Hasta era su presentador oficial en los actos de Galicia. La “operación Nécora” contra Ricardo Portabales la empezó Varela en Galicia y acabó en Garzón, en la Audiencia Nacional.
Aquellos tiempos están ya muy lejos. En septiembre pasado, Luciano Valera, ponente del proceso contra Garzón en el Supremo, le sometió a un interrogatorio donde quedó claro que donde hubo amigos ahora hay enemigos.

P) Pero ¿es eso suficiente para odiar tanto a Garzón, cuando fueron amigos y colaboraron en momentos raros, como los tiempos de la corrupción?
R) La clave esta en el exministro Belloch. Recuerda que hay que leer aquello de Pedro J.Ramírez que envenenó con Belloch el conspirador, donde se revelaban muchas cosas sobre el trío de jueces de moda, el propio Belloch, luego peleado a muerte con Garzón, Ventura Pérez Mariño y el propio Garzón. Belloch filtró sumarios y papeles a Pedro J. escribió el director de El Mundo. “Pero los blogueros sois muy jóvenes para recordar aquellos tiempos” apunta el ex ministro de Gonzalez. (Ya quisieramos ser jóvenes algunos. Y los jóvenes, sabéis navegar por la red. Incluso buscar libros.


P)¿Y el respaldo de Margarita Robles desde el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) a la actuación del juez Valera?

R) Son amigos. Margarita fue secretaria de Estado con Belloch en el superministerio de Interior. Ambos llegaron tras “la espantá” de Garzón del Gobierno de González. “Felipe no le hizo ministro al superjuez, se cabreó y se volvió a la Audiencia y Belloch y Margarita juraron que no se podría llevar por delante a los ex ministros de Interior Barrionuevo y Corcuera. Ni por supuesto, a Rafael Vera, el hombre clave de la Seguridad del Estado durante los lustros más duros. Todo salió mal como vió después. Barrionuevo, Corcuera y Vera fueron juzgados, cada uno por casos distintos. Fue la vendeta de Garzón, según el criterio del grupo de Barrionuevo y Vera, junto con sus amigos. Y el fracaso de Belloch y Robles, que además hicieron el ridículo con el caso Roldán”.
Vamos, todo el culebrón de los años 90, terrorismo de Estado y corrupción, el dúo mortal para la última etapa de los gobiernos de Felipe González. Y Garzón es ese perro flaco, lleno de pulgas, al que los cadáveres que ha ido dejando por el camino, ya sean de derechas o de izquierdas, la quieren echar el diente. A Varela, Robles (que nunca perdonó a Garzón el ridículo de los papeles de laos) se ha unido Rafael Vera.
“Y por supuesto, no olvides la que a los jueces, mayoritariamente de derechas en este país, a esa ofensiva judicial que se va a aprovechar de los resentimientos de hace veinte años, hay que sumar a esa extrema derecha. Manos Limpias y Falange Española sabían, gracias a la derecha judicial más retrograda, que en este caso podían tener éxito” remata el abogado y viejo periodista, tras una larga charla.

P)¿Podrán los magistrados internacionales de prestigio que se han movilizado salvar a Garzón?
R)Varela dirá al Supremo que es un asunto interno y está por ver que les acepte como testigos, por más que la defensa de Garzón lo pida. Al superjuez sólo le queda que a Robles o Varela les acogote el escándalo internacional de ver la foto de Garzón, inhabilitado y expulsado de la carrera.

P)¿Y al actual Gobierno de Zapatero le preocupa ocupar los periódicos ahora por un caso así, donde volverán a salir temas de la vieja guardia socialista?
R) Es un problema para ZP. Porque hay viejos socialistas, como los citados Barrionuevo, Corcuera, Belloch (en activo y alcalde de Zaragoza) o la misma Margarita Robles que todo eso del prestigio y la repercusión internacional les da igual. No se sabe si Felipe González podrá jugar algún papel si se llega al extremo de condenar a Garzón, pero lo más probable es que se ponga de perfil. Fin de este culebrón, de momento y si el olor a mierda no te ha dado arcadas.

otsaila 15, 2010 Posted by | Justizia, Politika | , , , | Utzi iruzkina

¿Resultado de un proceso político o de una traición?

Ingo NIEBEL 2009-11-08 Gara lotura

20º aniversario de la caída del muro de berlín

La «vuelta» (wende) es el término que el Estado alemán considera políticamente correcto para denominar el cambio político que se produjo el 9 de noviembre de 1989 y que popularmente dentro y fuera de Alemania se conoce como la Caída del Muro de Berlín.

Una de las pocas personas que en aquella época pertenecían a la élite política de la República Demócrata Alemana (RDA) es Margot Honecker, de 82 años de edad. Su difunto marido, Erich Honecker, había sido secretario general del Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA) y jefe de Estado hasta el 18 de octubre de 1989 cuando el propio Politburó le obligó a dimitir. Dos décadas después, su viuda se resiste a dar entrevistas a los medios germanooccidentales «porque desprecian a los ciudadanos de la RDA». Ella no habla ni de «vuelta» ni de «cambio», sino de «traición». La prensa alemana le tacha por eso de «intransigente». Sin embargo, han sido los propios medios burgueses los que han sembrado dudas respecto a la versión oficial sobre el final de la Alemania socialista, que el 3 de octubre de 1990 se adhirió al territorio de su hermana capitalista, la República Federal de Alemania (RFA).

Los hechos que marcan el paso hacia la «reunificación» o la «anexión», según el punto de vista de cada cual, giran en torno al 9 de noviembre de 1989. En una rueda de prensa, que hoy es calificada de «histórica», el líder del PSUA berlínes y miembro del Politburó, Günter Schabwoski, informó de la inmediata apertura de la frontera interalemana. Miles y miles de ciudadanos de la RDA le hicieron caso y se acercaron a ella, fuertemente custodiada por las Fuerzas de Seguridad. Estas últimas se vieron sorprendidas por la avalancha humana que se acercaba a los puestos fronterizos.

Para evitar una catástrofe abrieron el Muro que tres décadas antes había sido construido para frenar la fuerte emigración del este al oeste alemán por motivos económicos y políticos. Según la historia oficial, la caída del Muro se debió a una interpretación equivocada que Schabowski hizo de las instrucciones recibidas. Éstas sí preveían que se iba a abrir la frontera y permitirles a los ciudadanos de la RDA la libre salida y entrada a su país, pero de forma controlada. Las palabras de Schabowski acabaron con ese plan.

En aquella época los alemanes del Este tenían derecho a viajar a otros países socialistas, pero no a la Europa capitalista. En verano de 1989 se creó una muy difícil situación humanitaria y política cuando un millar de ciudadanos germanoorientales entraron en las embajadas de la RFA en Praga y Budapest para solicitar asilo político y permiso de entrar en la Alemania capitalista. Su acción era una expresión del descontento que reinaba en el «primer Estado antifascista en territorio alemán» cuatro décadas después de su fundación. Obviamente, en lo que tenía que ver con el consumo propagado por Occidente, la RDA no podía competir con la RFA. A ello se añadía una difícil situación económica y política. Los problemas se debían, en buena medida, a la dependencia económica que ataba a Berlín oriental a Moscú. A ello habría que sumar cierta inmovilidad e incluso cierta arrogancia e ignorancia de las jerarquías burocráticas del PSUA y del Estado frente a los problemas y las demandas que venían desde la base. Ante los oídos sordos -y la mano dura de la represión- se formó una resistencia cívica que reclamaba «reformas».

Hasta aquel 9 de noviembre, estas demandas se referían exclusivamente a cambiar lo que estaba considerado malo en la RDA. Se querían reformar los límites que el PSUA y el Estado habían erigidos en cuarenta años, demandando más espacio para la libertad de expresión, por ejemplo. En aquel momento la cuestión no era ni la unificación de los dos estados ni la entrega incondicional de la RDA tal y como se la produciría en 1990.

«Revolución pacífica»

En cambio, el Estado alemán vencedor, que es lo que es la RFA capitalista, ha pintado una imagen unicolor de aquella época, centrada en la denominada «revolución pacífica» que acabó con el «régimen totalitario». Esta interpretación se ve plasmada en la famosa fotografía del 9-N cuando miles de personas se congregan en el Muro de Berlín, intentando romperlo con cinceles y martillos. Esta imagen que no sólo refleja un acontecimiento histórico sino que se ha convertido en la expresión del «cambio de regimen» que Alemania, la UE y EEUU quieren aplicar a los gobiernos que ellos consideran «totalitarios». Este objetivo no permite que se tengan en cuenta otros factores a la hora de analizar el derrumbe del Estado socialista al margen de los problemas internos de la RDA. Al mismo tiempo, obliga a «olvidar» que la RFA atacó primero con atentados, sabotajes y espionaje a su hermana socialista y que se dotó de un Ministerio de Cuestiones de Toda Alemania, cuya misión consistía en preparar la integración de la RDA después de su anexión por medios pacíficos o militares.

Hasta este verano habían sido exclusivamente personas como Margot Honecker las que han hablado de una «traición» por parte de Moscú, achacando toda la culpa sólo a Mijail Gorbachov. Pero, en agosto, varios medios burgueses publicaron que Moscú planeó en 1987 un «golpe» contra Honecker recurriendo a destacados dirigentes de la RDA.

El «Berliner Morgenpost» relató una conferencia secreta que en primavera de ese año celebró el hombre de confianza de Gorbachov y vicedirector del servicio secreto soviético KGB, Vladimir Kriuchkov, con el antiguo jefe de espionaje de la RDA, Markus Wolf, en Dresde. Sólo un mes antes, el enigmático agente alemán había dejado el Ministerio de Seguridad del Estado (MfS) de manera fulminante tras tres décadas de servicio. El 5 de noviembre de 1989, Wolf apareció junto con Schabowski en una multitudinaria manifestación en Berlín oriental donde los congregados exigían al nuevo Gobierno de Egon Krenz profundas y amplías reformas. El rotativo berlinés señala ahora que el cambio del 89 se pudo haber iniciado dos años antes.

La existencia del encuentro entre los dos agentes secretos la confirman el propio Schabowski y Hans Modrow, que participó en él. Este último es hoy presidente de honor del partido Die Linke, surgido del PSUA. En aquella época Modrow era su máximo dirigente en Dresde, y amigo de Wolf. Preguntado por los detalles de la reunión, el político se limitó a confirmar el hecho afirmando no recordar de qué se habló. Schabowski sí se acuerda de que el hombre del KGB ocultó ante Honecker el verdadero objetivo de su viaje a la RDA, diciendo que venía de vacaciones y que quería ser acompañado por Wolf. Según esta fuente, Kriuchkov quería saber de éste cómo se podía aplicar la política de «perestroika» (reestructuración) y «glasnost» (apertura) de Gorbachov en la RDA y qué papel podía jugar Modrow. El teniente coronel del MfS y hombre de confianza de Wolf, Günter Bohnsack, confirmó que su jefe ya tenía una lista de personas que deberían formar el nuevo Gobierno. Su proyecto no avanzó porque «no logró convencer a los militares para un golpe», asegura el «Berliner Morgenpost».

Las informaciones de este y otros medios de comunición complementan lo que algunos autores, cercanos a las posiciones ideológicas y políticas de Margot Honecker, vienen manteniendo desde hace dos décadas: en la caída de los gobiernos socialistas de la Europa oriental intervino un grupo ultrasecreto del KGB, llamado «Luch» (rayo, en ruso). Estos hombres al servicio de Gorbachov actuaban en todo el bloque socialista, apoyando a los «reformistas» y neutralizando a los «intransigentes». Cuba fue el único país en el que «Luch» fracasó.

¿Fue Honecker víctima de una conspiración orquestrada por Gorbachov? Desde las páginas del diario sensacionalista «Bild», el ex líder soviético lo niega. Dice estar seguro de que a pesar de las reformas «se habría dado la unificación alemana», quizás de otra forma, «posiblemente primero en una unión monetaria y después en una confederación de los estados». Su asesor y ex embajador en Alemania Valentin Falin se limitó a confirmar que en Moscú sólo se pensaba en cómo se podría cambiar a algunas personas en la cúpula de la RDA, sin decir nombres.

Es un hecho sobradamente conocido que en octubre de 1989 Modrow buscó el diálogo con la oposición y que cuatro días después de la caída del Muro, el 13-N, se le eligió ministropresidente de la RDA y vicepresidente del PSUA. Paralelamente, formó un «Gobierno de responsabilidad nacional», en el que incluyó a miembros de la oposición como ministros sin cartera. A principios de 1990, Modrow reconoció, por un lado, la «comunidad de la nación alemana» y, por otro, pidió a Gorbachov que representara a la RDA en las negociaciones con las demás potencias en este sentido. Quizás deba transcurrir otra década, o a lo mejor otras tres, hasta que los historiadores tengan el derecho a acudir a los archivos aún secretos de los dos estados alemanas para saber si la RDA de Margot Honecker fue víctima de sus propios errores, de una conspiración con traición incluida, o de todo un poco.

urtarrila 23, 2010 Posted by | HIstoria, Politika | , , , , | Utzi iruzkina

Final de idilio

Antonio Caño 2010-01-17 El País lotura

Al cumplirse un año de la presidencia de Obama, la excitación se ha diluido y prevalece un sentimiento de oportunidad perdida. Pero el saldo de su gestión es favorable: EE UU está hoy mejor que en enero de 2009, y el nuevo Gobierno ha recuperado prestigio y autoridad

Todo estallido de pasión, individual o colectivo, concluye en la añoranza, frecuentemente en la decepción y, todo lo más, en la calma.

Obama ha perdido más de 20 puntos de popularidad y ha bajado incluso del 50% de aprobación

Tal vez, como sugieren algunos obamanólogos, Obama sea demasiado civilizado para el cargo que ocupa

El caso de Barack Obama no es diferente. Su victoria electoral provocó una marejada de entusiasmo pocas veces vista. Se depositaron en él expectativas sobrehumanas imposibles de satisfacer. Se le creyó capaz de un cambio, como quiera que cada uno lo entendiera, que equivaldría al renacimiento de nuestra sociedad hipócrita y desmoralizada. Se le atribuyeron poderes especiales y se esperaba que desde su sillón en el Despacho Oval emitiera la señal que la humanidad necesitaba para la salvación. Este país religioso que en cada presidente cree ver la llegada del Mesías alcanzó el paroxismo con Obama, y el mundo, ansioso de liderazgo y harto de George Bush, se contagió sin reservas.

Pasado el tiempo, al cumplirse un año de su toma de posesión como presidente de Estados Unidos, esa excitación se ha esfumado y el sentimiento que hoy prevalece es el de una oportunidad perdida.

El antiguo fervor sólo sobrevive apenas en algunos grupos de fieles entre la comunidad afroamericana. Los carteles con su rostro, que un día se cotizaron alto en las mejores galerías del país, son ahora material de descuento en tiendas para turistas. Su biografía ha dejado de dominar las estanterías de las librerías, donde ahora arrasa la aciaga memoria de Sarah Palin.

La derecha ha recuperado la iniciativa política, los conservadores vuelven a ser el grupo ideológico mayoritario del país y el Partido Republicano es el favorito para obtener la mayoría parlamentaria en las próximas elecciones. El intento de bipartidismo naufragó ante la primera ola, el clima político sigue siendo dolorosamente áspero y los ciudadanos otra vez reflejan mayoritariamente en las encuestas su pesimismo sobre el rumbo en que camina el país.

Ese panorama no es, sin embargo, el resultado necesario de la mala gestión de Barack Obama. El saldo de su primer año es, paradójicamente, bastante favorable. Estados Unidos está hoy mejor que en enero de 2009 y, aunque algunas de las causas de tensión mundial subsisten, el nuevo Gobierno ha recuperado prestigio y autoridad para desarrollar su política exterior con el respaldo internacional conveniente.

En el orden interno, la amenaza de colapso que se cernía sobre la economía norteamericana ha desaparecido. El sistema financiero se ha recuperado. Los bancos han devuelto, en su mayor parte, el dinero que el Estado les entregó para su salvación y hoy vuelven a hacer negocio. Las empresas se van recuperando poco a poco de su letargo, incluso la maltrecha industrial del automóvil, que, con ayuda del Gobierno, ha empezado la reestructuración que requería y presenta ya beneficios. La Bolsa asciende como reflejo de las predicciones optimistas que, aunque de forma moderada, emiten los analistas. Incluso aceptando que el plan de estímulo de cerca de 800.000 millones de dólares aprobado el pasado febrero no haya tenido un impacto decisivo en la mejora de la situación, el Gobierno merece una parte del crédito por lo conseguido.

En el ámbito internacional, esencialmente se ha roto el aislamiento en el que Estados Unidos había caído durante la anterior Administración y se han establecido las bases para la cooperación con Rusia y con China y para un mejor entendimiento con la Unión Europea de cara a Irán y Oriente Próximo. Se ha eliminado el maniqueísmo que lastraba la guerra contra el terrorismo y se han robustecido los argumentos norteamericanos con la abolición de las medidas que enturbiaban su sistema democrático.

En condiciones normales, este balance sería suficiente para reconocer una buena actuación. Pero no es así. Obama ha perdido más de 20 puntos de popularidad en estos 12 meses y ha bajado incluso del 50% de aprobación en una encuesta de la cadena CBS esta misma semana. Desde todos los ángulos de la escena política se dispara en su contra. La derecha le acusa de haber socializado la economía del país, la izquierda le critica por la guerra de Afganistán y por no haber podido aún cerrar Guantánamo, y los independientes están decepcionados por la exacerbación de la lucha partidista.

Cada uno puede encontrar un asunto en el que Obama le ha fallado, aunque éstos sean a veces contradictorios. Donde los conservadores ven la prueba de que la nación se precipita hacia el comunismo, los liberales observan el ejemplo de que Obama se ha entregado a los grandes intereses de siempre. De extremo a extremo, el estado de opinión se radicaliza por minutos en unos medios de comunicación cada día más expuestos a la precipitación y la superficialidad.

Es lo que Paul Starr, profesor de Sociología de la Universidad de Princeton, llama “gobernar en la era de Fox News”, la cadena de televisión conservadora. “Cuando Walter Cronkite es sustituido por Glenn Beck (el titán ultra de la Fox) y Keith Olbermann (su equivalente izquierdista en MSNBC), el liderazgo político pierde a un socio imprescindible en la construcción del consenso. Éste es el problema al que hace frente Obama”, afirma Starr.

El largo debate sobre la reforma sanitaria es el paradigma de lo que ha ocurrido este año. Aún pendiente de ratificación por la comisión mixta Senado-Cámara de Representantes, no es exagerado decir que incluso la versión más modesta de esta ley constituye un paso de gigante para el sistema de salud de Estados Unidos. La garantía de un seguro de salud a más de 30 millones de personas que ahora no lo tienen por carecer de los recursos para pagarlos o por padecer enfermedades crónicas que los hace inadmisibles para las compañías representa un hito extraordinario. Jonathan Cohn, el especialista de la revista New Republic, lo considera “la pieza legislativa más importante en una generación”. Es un éxito que, como ocurrió en su día con la Seguridad Social o con los derechos civiles, debería de estar fuera de toda discusión.

Sin embargo, no es así. El debate sobre la reforma sanitaria, probablemente mal dirigido por la Casa Blanca y burdamente manipulado por la oposición, es la batalla en la que se han forjado los peores estereotipos sobre Obama y en la que éste ha perdido la mayor parte de su crédito. Si ahora, una vez que lo más difícil de ese debate ya ha pasado, no se corrigen las impresiones creadas, esta iniciativa puede acabar siendo, como advierte la escritora y columnista Peggy Noonan, “una victoria desastrosa”.

En opinión de Noonan, Obama cometió un error al priorizar la aprobación de la reforma sanitaria en un momento en el que la preocupación del público estaba centrada exclusivamente en la falta de puestos de trabajo. Sea o no así, lo cierto es que actualmente sólo el 36% de la población, según la encuesta de la CBS, respalda esa legislación, frente al 54% que la rechaza.

Para la derecha, esta iniciativa es el ejemplo del modelo de economía centralizada e intervencionista, al estilo socialista, que el presidente quiere imponer. Para la izquierda, la ley aprobada el día de Nochebuena por el Senado es la culminación de una política entreguista por parte de Obama y una traición al cambio prometido. Arianna Huffington, uno de los emblemas progres del país, ha dicho que se trata de “una reforma sólo en el nombre”. El ex presidente del Partido Demócrata y ex candidato presidencial Howard Dean pidió a los congresistas votar en contra. Ralph Nader ha llegado a considerarla “un producto del Tío Tom”.

Todos ellos pasan por alto los méritos de una legislación que, según el cálculo hecho por Harold Pollack, profesor de la Universidad de Chicago, entregará cada año subsidios para ayudar a las familias a pagar sus seguros de salud por valor de 196.000 millones de dólares, que es más de lo que el Estado aporta actualmente en todos sus programas de asistencia social.

Quizá toda esta discrepancia entre los hechos y las percepciones sea consecuencia de la excitación en medio de la cual Obama asumió la presidencia. Quizá Obama está simplemente siendo víctima de la pasión que él mismo generó. Ciertamente, la misma energía que lo llevó hasta la Casa Blanca ha servido para revitalizar en su contra a las bases conservadoras que hoy agitan con éxito entre la América profunda con los llamados tea party. Sobre ese movimiento está construyendo Palin y su grupo del Partido Republicano la estrategia para la reconquista del poder.

Si es así, si Estados Unidos vive bajo el ofuscamiento propio de la pasión, el juicio sobre la presidencia de Obama podría ser más ponderado con el paso del tiempo. Un año, en todo caso, no es tiempo suficiente para calificar una gestión de gobierno. Es un plazo, como el de los cien días, útil para los periodistas, pero, como afirma David Greemberg, profesor de Rutgers University, insuficiente para los historiadores. “Ninguno de los presidentes que han servido a Obama como modelo -Lincoln, Roosevelt o Kennedy- consiguió en su primer año marcar la dirección de su presidencia. Los cambios no ocurren de la noche a la mañana”, afirma Greemberg.

Los cambios, apuntan distintas fuentes en el entorno de Obama, comenzarán a notarse a partir de ahora, cuando decrezca la fricción por el asunto sanitario, cuando la mayor creación de empleo alivie la angustia ciudadana y, sobre todo, cuando se reduzca la expectativa de resultados inmediatos.

Será el momento entonces de conocer de verdad qué tipo de presidente es Obama. Hasta ahora el polvo levantado por el impacto de su elección no ha permitido ver con claridad el fondo de su personalidad y de sus recursos como gobernante. Algunos apuntes han surgido, no obstante.

El primero: es un hombre muy reflexivo. Tardó meses, por ejemplo, en tomar la decisión de reforzar con 30.000 soldados más la campaña en Afganistán. Y prudente. Ha mantenido un difícil equilibro entre la presión popular contra Wall Street y la necesidad de proteger el sistema financiero. “En contraste con la generación de Twitter que apoyó su campaña, él no cree que su primera idea es la mejor idea. Tiene una preferencia académica por la precaución”, opina la periodista y editora Tina Brown.

Este primer año ha revelado también a un político esencialmente pragmático que cree que el mejor logro es aquel que es posible obtener. “No convirtamos lo mejor en enemigo de lo bueno” es una frase que Obama ha repetido en la polémica sanitaria, en la cumbre del clima o en las negociaciones entre israelíes y palestinos. “No es una figura de arcilla ideológica, es un personaje que prefiere hacer cosas y dejar que otros moldeen su imagen. No porque no sea bueno para eso, es que, en un universo político de ideológicos vociferantes, él carece tanto de la ideología como del instinto de hacerles frente”, opina el columnista Richard Cohen.

Por eso la izquierda se siente tan decepcionada con un presidente que, pese al fracaso del bipartidismo, se niega a gobernar contra la mitad del país. Y por eso la derecha ha tenido que recurrir a sus argumentos más bajos y pueriles, el del racismo y el de la amenaza bolchevique, para intentar neutralizar a un presidente imbatible en el intercambio civilizado de ideas.

Tal vez, como sugieren algunos de los emergentes obamanólogos, Obama sea demasiado civilizado para el cargo que ocupa. Tal vez su estilo didáctico y sus cualidades oratorias, fabulosas para una campaña electoral, no se avienen con las exigencias de su terrible puesto.

Tal vez. Pero es más cierto que el perfil de una presidencia se va moldeando con el ejercicio del poder. Como el propio Obama dijo en 2006, “no creo que nadie sepa lo que es ser presidente hasta que se es presidente”. O, como afirma el profesor Greemberg, “los verdaderos logros de una presidencia ocurren cuando hay que combatir contra tempestuosos vientos de cara”.

Ahora soplan esos vientos. Soplarán más fuertes aún en las elecciones legislativas de noviembre. Esos vientos medirán la entereza de esta figura esbelta que cautivó al mundo. Esos vientos, que ya se han llevado la pasión desatada en las calles el 20 de enero de 2009, probarán ahora si Obama es el presidente transformador que la historia americana produce una vez en cada generación o una efímera figura de YouTube.

urtarrila 17, 2010 Posted by | Politika | , , , | Utzi iruzkina

Catálogo conceptual postmoderno para abertzales y no abertzales

EusKtulu 2009-11-20 Arabatik lotura

Ante la grave situación de confusión terminológica e indeterminación política originada por la amplia y variada oferta electoral presentada a la ciudadanía vasca, su amistoso vecino Eusktulu, próximo cónsul vasco en Arkham (Massachussets), siempre a la cabeza de los programas de investigación en ciencia política, ha realizado un trabajo de campo que permite arrojar las siguientes precisiones sobre las inclinaciones ideológicas y objetivos finales de los partidos políticos de nuestro entorno inmediato (e incluso de aquellos cuya sede radica en el infraebro).

No en balde, los partidos políticos constituyen una institución capital de la joven democracia española, incluyendo los propios del entrañable entramado constitucional de la CAV y la CFN, y todos los esfuerzos que se empleen en dar a conocer la ímproba tarea que desde sus programas se proponen por las libertades de todos nosotros serán pocos.

Siéntanse ustedes libres de señalar cuantas precisiones terminológicas estimen oportunas ya que el estudio está, obviamente, sin finalizar. Nuestros himbestigadores, tras una larga y penosa labor de campo, han dado con las siguientes opciones y sub-opciones:

1 – Independentistas que no se consideran nacionalistas. (Al parecer, algunos afirman haberlos encontrado entre los afiliados y simpatizantes de IU y su versión vasca, EB.)

2 – Nacionalistas que no se consideran independentistas. (Algunos entrevistados afirman que abundan en partidos como PNV – especialmente en el ayuntamiento de Bilbao – y CiU; otros señalan que, obviamente, PP y PSOE deberían encuadrarse en este apartado, si bien sus propios simpatizantes prefieren hacerlo en el numero 8).

3 – Nacionalistas federalistas. (A favor de un “encaje amable con España”; quienes proponen y defienden este concepto parecen errar sin rumbo por el limbo político, clamando que sus tesis no se entienden bien. Sus detractores suelen afirmar que no son entendibles, y que lo de “encaje amable” y “Espana” supone una contradicción de términos o, como preferimos los expertos, un oximoron.)

4 – Independentistas confederalistas. (Este grupo no ha resultado tan fácil de detectar en la práctica por nuestros himbestigadores, aunque su hábitat natural se supone entre los cuadros con estudios superiores de PNV, H1!, CiU y BNG. Teóricamente al menos, se puede decir que serían quienes están a favor de un “encaje no-tan-amable con España”. O sea, poco más que mantener en común al monarca. Se dice que por la mañana al levantarse suspiran mirando hacia Bélgica y deberían ser reconocibles porque en su momento hicieron sus pinitos con el idioma neerlandés, versión flamenca.)

5 – Separatistas. (Suele acompañarse en el infraebro, físico o mental, con los complementos “excluyentes” o “de mierda”. Se dice que el 99,99% de la IA(i), Aralar, EA y un amplio sector de EAJ/PNV representado por Biturie, Lorth Needa, Keitritxars, Izasjon y éste que suscribe lo son, aunque dicho extremo no ha podido ser comprobado empíricamente, ni siquiera preguntando en la sede de H1!)

6 – Nacionalistas excluyentes. (Los otros, siempre los otros.)

7 – Anticonstitucionalistas. (Terminología empleada por algunos de los entrevistados – muchos de ellos adscribibles sin reparos a la subclasificación “parias de la tierra con un peso de más de 100 kilos en canal” – para referirse a los encuadrados en 1 a 5.)

8 – Patriotas. (Claramente definidos y definibles: PP, PSOE y la ONG pro Rosa10.)

9 – Ciudadanos del mundo. (Etiqueta especialmente reclamada por los entrevistados afines a los planteamientos de PSE-EE con pretensiones intelectuales.)

10 – Regionalistas. (Al parecer, no se trata de una especie en extinción, como pretenden algunos: aún quedan ejemplares vivos en ciertas reservas protegidas como UPN, CHA, Basagoiti cuando se despierta radikal e incluso, dicen, en ciertas alcaldías vascas.)

urtarrila 7, 2010 Posted by | Politika | , , , | Utzi iruzkina

Clasificación refinitiva de partidos políticos

Refinitivo                   La Página Definitiva   lotura

Intro

¿A qué se refiere Zp como derecha extrema que no sea extrema derecha?¿Puede un partido político clasificarse por el color de las camisas de sus parlamentarios? Si un partido político se califica de populista (no que le califiquen, ojo), ¿Debemos echarnos a temblar? ¿Existen los patriotas antinacionalistas y los nacionalistas antipatriotas? ¿Cuanto tardará el PP en llegar al centro político y a quien se encontrará?

El presente texto, hecho con voluntad de servicio a la parroquia de LPD, es un intento de politología amateur de clasificar el espectro político del estado español de cara a las elecciones del 2007. Toda la información que le hace falta para hacer la porra electoral y entender a Carles Francino el día de las elecciones.

Proemio

Existen diversas clasificaciones de partidos políticos en función del eje  que se utilice para agrupar el espectro político. Nosotros nos ceñiremos a dos: el eje derecha-izquierda y el eje centralismo-autonomismo (o como se le quiere llamar: centro-periferia, cultura dominante-cultura perifèrica, etc. ) Originales que somos.

Desde que el conflicto bélico del 36 al 39, el cual asentó las bases de nuestra actual democracia, acabó con los partidos agrarios de la República 2.0 el eje urbano-rural no nos sirve para clasificar partidos políticos en España. Así el PP puede ser un partido rural en Galicia y urbano y capitalino en Madrid. Y los socialistas pueden ser calificados de rurales en Castilla-La Mancha y metropolitanos en Cataluña. La clasificación de rural sí puede utilizarse, por ejemplo en Francia para partidos y candidaturas como las de Bové (ruralismo de izquierdas) o las de Chasse, pêche, nature et traditions (ruralismo de derechas). Para quien lo pueda estar pensando, la constelación verde es de lo más urbanita que hay. Aunque hay quien los considera ruralismo neoromántico (Martínez Sospedra 1996)

El mismo conflicto bélico se llevó por delante al Partido Radical de Lerroux, con lo cual nos quedamos sin anticlericales de derecha. Así el eje clerical-anticlerical, es hoy casi sinónimo de derecha-izquierda, con alguna excepción. Hay ultraderechistas no religiosos como el MSR, hay algún partido islámico, más o menos de izquierda, pero la única clasificación que se puede hacer en función del tema religioso es un subapartado dentro del centro y la derecha para aquellos que en lugar de nacionalcatólicos son socialcristianos. En Suiza existe cristianos protestantes de centro-izquierda (Parti Évangélique Suisse) y en Bélgica existe el Moslim Democratische Partij que son musulmanes de extrema izquierda. Lo más parecido en este nuestro país es Bono y Vazquez.

Otra clasificación que se utiliza pivota sobre el eje autoritario-democrático. Bosque Sendra (1988) lo utiliza para diferenciar los nostálgicos del franquismo (AP) y los afines al GRAPO y al MIL en el bando autoritario ; de los demócratas (el resto de fuerzas políticas) en las elecciones del 77. Por otra parte los cuarenta años de asentamiento democrático que nos proporcionó el regimen autoritario del Generalisimo Franco (GF) acabó con lo que quedaba del movimiento libertario en el estado español. Un país donde  no habiendo  casi liberales (libegales sí que hay) , menos puede haber libertarianos o anarquistas de derecha: Juan Adriansens o  Sánchez Dragó como mucho. Sí hemos conseguido crear algo específicamente español: un libertariano de centro, Boadella. Es más, después del mayo del 68, es casi imposible encontrar izquierdosos-autoritarios tipo Stalin según la clasificación que nos proponen en la Brújula política en base a dos ejes autoritario-libertario e izquierda-derecha. Cualquier votante de izquierdas menor de 55 años saldrá libertario aunque vote al PCPE en tanto estará en contra la pena de muerte, por la reinserción de los presos, a favor de las bodas gays y la liberalización de un porrón de cosas que no sean de tipo económico.

Existen otras clasificaciones, pero en general están pensadas a la mayor gloria de algún partido. Se han propuesto clasificaciones como la de conservadores/liberales/rojos a mayor gloria de Sala Martí y CiU y otra a la mayor gloria de C’s con una división del tipo comunitarios-nacionalistas de izquierda y derecha (todo el arco parlamentario catalán)  versus liberales-individualistas (ellos! C’s!).

Por ultimo, la división entre republicanos y monárquicos ha sido superado en este país ya que, salvo grupusculillos fanáticos, todo el mundo es juancarlista y campechano. Y esto es así y punto pelota.

Classificacion

Hay libros, foros de internet y concienzudos pensadores dedicados a definir el eje derecha izquierda.¿Para qué complicarse la vida entonces? Nosotros diremos que hay un espectro político que va desde los que añoran el régimen del GF (los más derechistas) hasta los que comprenden la necesidad de Corea del Norte de rearmarse (los más izquierdistas). En medio todos los demás. No se trata de un eje que divide sino de un contínuo político. A modo de metáfora nos podemos imaginar una barra de helado en que vamos haciendo cortes y “engalletando” estos en función de la clasificación hecha. La barra de helado es de tres sabores nacionales.

En lo que respecta a la cuestión nacional (dile nacional, dile cultura dominante-cultura periférica, dile….) parecía fácil clasificar los partidos entre nacionales y autonomistas en función del ámbito de los mismos: partidos de implantación estatal o autonómica (Bosque Sendra, 1988). Ahora bien, la cosa se complica cuando aparecen los partidos antinacionalistas en algunas autonomías o cuando algunos partidos de ámbito estatal reconocen el derecho de autodeterminación. Esto nos lleva a dividir cada grupo de partidos del eje derecha-izquierda en tres categorias. A saber:

Españolazos: Englobamos aquí aquellos partidos que se oponen sistemáticamente a que las autonomías adquieran más competencias, a las reformas de los estatutos y a  aquellos que basan gran parte de su discurso en la crítica de los nacionalismos periféricos.

No Nacionalistas: Aquí caben desde los partidos que simplemente obvian la cuestión nacional, no se pronuncian,  a aquellos que siendo de ámbito estatal reconocen al derecho de autodeterminación, o se declaran federalistas. O bien, aquellos que se sitúan en una postura intermedia en la que se critica tanto a separatistas como a separadores.

Separatistas: Aquellos que desean una mayor descentralizacón del estado y basan su discurso en una crítica al centralismo/nacionalismo español ya sea desde un foralismo bien entendido hasta los que piden el traspaso del 100% de las competencias (butaca en la ONU incluida). Incluimos tanto regionalistas como nacionalistas, la diferencia entre los cuales puede establecerse en función de si son capaces de pronunciar la palabra autodeterminación sin que se les desencaje la cara. Hay que  constatar, sin embargo, que el odio que puedan tenerse entre ellos, a veces, puede superar al que tienen los españolazos contra los separatistas. Ipsum est que algunos separatistas tiene un discurso político donde se pone más a parir al vecino autonómico que al malvado Madrit

A la hora de incluir los partidos políticos en un grupo u otro se tienen en cuenta diferentes factores: la historia (provenir del franquismo o del marxismo da un plus de derechismo o izquierdosidad suplementarios) ; la filiación internacional ; la situación (pactar alternativamente  con izquierda y con derecha te convierte en centrista) ; la política de alianzas (por ejemplo en los comicios europeos) y el olfato del clasificador (por mis coj… que este lo pongo yo en el centro…)

Extrema derecha: El origen de estos partidos está en en trío de la benzina de los años 30: Hitler, Mussolini y Franco /o el fascista local: Salazar, Quisling, Antonescu…/. En definitiva son herederos del fascismo, entendiendo por este una definición bastante laxa que incluiría a la Falange, al Salazarismo, etc. Incluimos también, sin considerarlos herederos del fascio, a los Integristas de la CTC. Aparte de su historia, son partidos que estan fuera del sistema, detestan el parlamentarismo y las instituciones europeas. Son ultranacionalistas (con excepciones) si bien este no sería su rasgo característico. Es mucho más definitoria su xenofóbia, ya que lo que todos comparten es un discurso contrario a la inmigración. En definitiva: homófobicos, xenófobos (especialmente islamófobos) y marxistófobos. Como Le Pen

Españolazos: Alternativa Española ;  la Falange (FE, FEi, FE-JONS) ; Democracia Nacional ; Comunión Tradicionalista Carlista ; Alianza Nacional (ExAUN) ; Moviment Patriòtic Català ; España 2000
NN: Plataforma x Catalunya ;  Movimiento Social Republicano
Separatistas: Partit Nacional Socialista Català

Derecha extrema: Su discurso es muy parecido al de la extrema derecha pero su orígen no lo es, ya que provienen del conservadurismo. No ponen en cuestión el sistema,  es lo más más derechista que se este ofrece Si se quiere se les puede definir como reaccionarios. Como De Villiers

Españolazos: PP (Sector Acebes, Oreja) ; Partido Demócrata Español
NN: Familia y Vida
Separatistas: Coalició Valenciana ; Unitat Nacional Catalana

Conservadores: Hum… lo dejamos los señores de derechas de toda la vida, pero demócratas, eh? No son fascistas, no son liberales (ni en lo social, ni, a veces, en lo económico), y no van tan a misa como los demócrata-cristianos. Como Sarkozy

Españolazos: PP (Rajoy ; Aguirre)
NN:
Separatistas: Unión Renovadora Asturiana ; Unión del Pueblo Navarro ; Unidad Regionalista de CyL ; Extremadura Unida ; MASS ; Unidad Aragonesa

Democracia Cristiana: Casi tan de derechas como los anteriores, si bien algo más contenidos en las formas… hermano!. Subscriben la Doctrina Social de la Iglesia (+/-) en lugar del nacional-catolicismo. En algunos casos buscan un electorado más de centro (PNV, DCI). No siempre es la iglesia católica.

Españolazos: PP (Hermanas de Palacio??)
NN:  Federación Democrata Cristiana
Separatistas: Partido Nacionalista Vasco ; Unió Democràtica de Catalunya ; Partido Nacionalista Caló [Iglesia Evangélica de Filadelfia]

Liberales: De derechas en lo económico, pero aceptamos gays para el matrimonio civil. En su origen puede haber incluso partidos socialdemócratas: (CDS, CDC, CC) si bien lo que realmente define a un liberal es que puede pactar con los conservadores… o con los socialdemócratas indistintamente en una especie de bisexualidad política. En el caso de CDC esto es válido para la política estatal, pero no en la catalana, ya que CDC es el campeón de la derecha y juega a ganar. Como Bayrou

Españolazos:  PP (Celia Villalobos)
NN: Foro Andaluz (Pimentel)  ; PP (Calomarde) ; Centro Democrático Liberal (exCDS)
Separatistas: Convergència Democràtica de Catalunya ; Coalición Canaria ; Unión del Pueblo Leonés : Convergencia de los Demócratas Navarros ; Unió Mallorquina ; Partido Aragonés ; Partíu Asturianista ; Coalición Galega ; Partido Andalucista ; Partido Regionalista Cántabro ; Partido Riojano ; Candidatura Independiente

Radicales: (no radikales) Centro izquierda de origen no-marxista. Se pueden considerar la extrema izquierda de los liberales. Su origen son lo…. antes de la llegada en política de los socialistas, su origen suele ser un grupo de intelectuales, son nacionalistas y normalmente republicanos. Ejemplos foráneos: Democracia 66, Parti Radical de Gauche

Españolazos: Ciutadans – Partit de la Ciutadania
NN: Izquierda Republicana
Separatistas: Esquerra Republicana de Catalunya ; Partit Republicà Català ; Estat Català ; Bloc Nacionalista Valencià ; Acción Nacionalista Vasca (años 30) ; Tierra Comunera ; Eusko Alkartasuna ; Andecha Astur ; Conceju Nacionaliegu Cántabru ; Opció Nacionalista Valenciana, Nueva Canarias

Socialistas: Socialdemócratas adscritos a la Internacional Socialista (o que lo estarían si sus zonas fuesen independientes: CAT, BAL, AND…)

Españolazos: PSOE (Bono y Rosa Díaz)
NN: PSOE (ZP)(acepto las carcajadas)
Separatistas: Partit dels Socialistes de Catalunya ; Partit Socialista de Mallorca ; Partido Socialista Andaluz ; Partido Socialista del Pueblo de Ceuta

Democracia islàmica (o árabe). El principal motivo de usar de esta epígrafe es citar al único partido de orientación islámica, Liberalización Andaluza, y a Coalición por Melilla, en este caso un partido de tipo ètnico ya que representa la minoría magrebí de la ciudad autónoma más que tener una acusado cariz religioso.

Españolazos:
NN:
Separatistas: Liberación andaluza ; Coalición Por Melilla (àrabe)

Izquierda: Izquierda [post]marxista transformadora ; esto es, que no quiere limitarse a gestionar el estado del bienestar como los socialdemócratas. Herederos de la 3ª Internacional, del marxismo de los 70 y algún simpático compañero de viaje como la Chunta o los carlistas de Carlos-Hugo

Españolazos: Partido de Acción Socialista, PCE (Alcaraz)
NN: Izquierda Unida ; PCE ; Partido Humanista
Separatistas: Iniciativa per Catalunya ; Bloque Nacionalista Galego ; Chunta Aragonesista ; Bloque por Asturies ; Aralar ; Ezquerra Batua ;  Partido Carlista

Verdes: Dentro de la izquierda merece capítulo aparte la constelación ecologista. Requeriría una tesina desgranar todos los partidos y escisiones del movimiento. Son NN con excepciones. En Escocia y Catalunya existen verdes independentistas. Forman parte de la izquierda transformadora, si bien existieron ecologistas de derechas como V.E.R.D.E. y zumbaos como los del Libertarian National Socialist Green Party

Españolazos:
NN: Confederación de los verdes ; Los Verdes. ; etc.
Separatistas: Alternativa Verda

Izquierda extrema: (Radikales) Al igual que la derecha extrema su origen sería parecido al de la izquierda, pero su actuación es más propia de la extrema izquierda. Es lo más radikal que ofrece el sistema.

Españolazos:
NN: Espacio Alternativo (dentro de IU)
Separatistas: Herri Batasuna (etc)  ; Candidatures d’Unitat Popoular (etc.) ; Izquierda Castellana ;  Frente Popular Galega ; Partido Comunista de las Tierras Vascas ; Partit Socialista d’Alliberament Nacional ; Nación Andaluza

Extrema izquierda: La revolución es posible y “estamos trabahando en ellou”. Consideran que Mao los tenía bien puestos, que Kim Jong Il tiene derecho a tener cabezas nucleares o llevan un pin con el lema “Trotsky not deat”. Opinan que Castro es un flojo

Españolazos: Unificación Comunista de España
NN: Partido Comunista de los Pueblos de España ; Partido Obrero Socialista Internacionalista ;  Lluita Internacionalista
Separatistas:

Izquierda de la Extrema Izquierda: Se ha de ser muy, pero muy… para entrar en este panteón del freakysmo político.

Partido Comunista de España Reconstituido (Brazo político del Grapo)

Más Allá. Hay partidos que merecen ser citados aparte por su inclasificabilidad…

Partido Proverista De Pro Verdad, a favor de la verdad. Guapo, eh? (Máximo número de votos. 4939 ) ; vendrían a ser unos carlistas centristas y federalistas. Podrían ser clasificados como Conservadores NN, pero es que con ese nombre, siempre les he tenido un especial afecto.

Falange Auténtica. ¿Por qué no están con el resto de falanges? Porque a nivel internacional se identifican con el sandinismo. No me los imagino bailando con la canción de Kortatu, pero ahí queda eso. Ah! y que Sánchez-Dragó les apoya!

Monotemáticos. Partidos que obedecen a una sola aspiración o único motivo: la legalización del cannabis, la supresión de la tortura animal, el cambio de ley electoral, etc. Martínez Sospedra (1996) los califica como partidos burgueses, en tanto los ejemplos que cita (partidos antiimpuestos escandinavos o el partido de los automovilistas suizos)  son el reflejo de clases medias  rebotadas. También incluye a los verdes, a quienes nosotros preferimos incluir ya en un subgrupo de la izquierda ya que aspiran a transformar parte del sistema económico.

Nosotros preferimos dividirlos en izquierdas y derechas en tanto el monotema de clase media rebotada sea de tipo “progresista” o “fachoso”.

De izquierdas: Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal ; Partido Cannabis ; Ciudadanos en Blanco ; Otra democracia es posible, etc.;

De derechas: Agrupación Ruiz Mateos : Grupo Independiente Liberal : Autónomos

Partidos Humorísticos:  CORI (Reus) ; Partido de la gente del Bar ; Partido del Kharma Democrático

Pa leer más

Bosque Sendra, Joaquin  (1988) Geografía electoral. Madrid : Síntesis
Martínez Sospedra, Manuel (1996) Introducción a los partidos políticos. Barcelona : Ariel

urtarrila 7, 2010 Posted by | Politika | , , , | Utzi iruzkina