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El pozo, el perro y las pulgas

Pablo Beramendi / David Rueda 2010-05-20 El País lotura

Una lectura de los análisis de las medidas recientemente aprobadas por el Gobierno produce la impresión de que la causa principal del actual déficit público es un exceso de gasto, una consecuencia del uso irresponsable de la política fiscal que los mercados han parado en seco. Este diagnóstico ignora la verdadera raíz del problema. La situación actual del Gobierno y las medidas que ha tomado, perjudicando a buena parte de su electorado y contradiciendo su propio discurso, no son consecuencia de un exceso de gasto, sino de una falta de recaudación. La distinción no es baladí.

Parece indiscutible que con un déficit en torno al 11% del PIB y un paro dos veces por encima de la media de la OCDE, la economía española es un perro esquelético bajo el ataque de pulgas especialmente rabiosas. Pero sería conveniente reflexionar sobre la naturaleza exacta de las pulgas, y de cómo librarse de ellas a largo plazo.

En primer lugar, comparativamente, es difícil argumentar que el problema sea el Estado. La deuda pública en España representa un 55% del PIB. Esta cifra puede parecer alta, pero se encuentra 20 puntos porcentuales por debajo de la media de la zona euro. En cuanto al déficit, su nivel actual es muy similar al de países que no han sido objeto de la desconfianza de los mercados financieros (como Reino Unido o Estados Unidos).

La vulnerabilidad de la deuda soberana española en los mercados financieros ha sido causada principalmente por la deuda combinada del sector público y el privado. Esta deuda asciende a la apabullante cifra de 1,7 billones de euros (un no menos escalofriante 170% del PIB). La debilidad económica del Estado es, por tanto, la consecuencia de su responsabilidad como garantizador público de una masiva deuda privada (surgida de una burbuja inmobiliaria también sufrida en otros países).

La primera paradoja de las medidas anticrisis anunciadas por Zapatero es, por tanto, que hacen pagar el precio de la crisis a aquellos que menos responsabilidad tienen en haberla causado. Los mercados financieros están intranquilos por el tamaño de una deuda que es sobre todo privada, pero no se ha tomado ninguna medida que afecte a los actores que se beneficiaron de esta situación. En vez de esto, la solución propuesta por el Gobierno es un plan de ajuste de una austeridad hasta ahora desconocida.

La segunda paradoja es quizás más importante. Las medidas actuales se toman para calmar a las pulgas, y por eso se concentran en partidas de gasto que generan efectos inmediatos en la reducción del déficit, pero no ayudan a resolver el problema de base, la delgadez del perro. Más bien, todo lo contrario. La ralentización de la recuperación económica asociada a la contracción presupuestaria generará todavía menores ingresos, y obligará probablemente a más recortes. Para romper este círculo vicioso es necesario plantearse reformas que refuercen la capacidad fiscal del Estado para conseguir los objetivos presupuestarios fijados por Zapatero (sin duda necesarios), pero repartiendo los costes de manera más justa (y no castigando únicamente a asalariados y pensionistas).

Los países que han sido capaces de combinar crecimiento e igualdad, por ejemplo los países escandinavos, recaudan entre 7 y 9 puntos porcentuales del PIB más que España, aunque la distribución de la carga fiscal grave, en términos relativos, más al factor trabajo y al consumo que al capital (solo así se preservan los necesarios niveles de inversión). De esta manera, según datos de la OCDE para 2005, la tasa efectiva media sobre la renta de trabajo y consumo en Suecia es del 58% mientras que la tasa efectiva media sobre las rentas del capital es del 32%. En las economías continentales las cifras son algo más equilibradas: por ejemplo, la tasa sobre las rentas de trabajo y consumo en Francia es del 49%, mientras que la tasa sobre las rentas de capital es del 30%. Por último, en EE UU, los mismos indicadores son, respectivamente, el 27% y el 29%.

¿Y España? El Gobierno grava el trabajo y el consumo al 37%, por encima de Estados Unidos y al mismo nivel que Reino Unido, y el capital al 17%(!), el valor más bajo de toda la OCDE. Si a esto sumamos unos niveles de fraude fiscal que las distintas estimaciones sitúan, como mínimo, entre el 4% y el 8% del PIB, resulta fácil comprender por qué el Estado tiene que recurrir al déficit para financiar la respuesta a la crisis. Lo que resulta menos comprensible es que después de seis años de Gobierno de izquierdas sigamos con una estructura fiscal tan excepcional en comparación a los países de nuestro entorno.

Dadas estas características, el sistema fiscal español incurre en una forma perversa de redistribución: la que se produce desde aquellos que tributan a través de retenciones ex ante en sus ingresos (asalariados, pensionistas, funcionarios) a aquellos que tributan ex post vía ingresos declarados (autónomos, profesionales, empresarios) y a las empresas. Esta transferencia opera a través de los ingresos que el Gobierno no recibe gracias a la bajísima tasa sobre las rentas de capital, de los que deja de recibir como consecuencia del fraude, y de los que agravan la carga fiscal sobre las rentas de trabajo y sobre el consumo. Las medidas anticrisis anunciadas por el Gobierno no hacen sino empeorar esta situación con un paquete de ayuda al sector financiero pagado por contribuyentes y pensionistas, y una reducción del salario real de estos últimos.

Preocupados por las pulgas, el Gobierno parece olvidar que las necesarias reformas del mercado de trabajo y del modelo productivo tienen importantes costes. Como saben bien en las economías coordinadas del norte de Europa, no se pueden activar los mercados de trabajo sin invertir en programas de empleo y sin financiar con cargo al Estado los periodos de reciclaje de los trabajadores de sectores en declive. No se puede cambiar el modelo de contratación sin generar incentivos. Y no se puede llevar a cabo una transición hacia la economía del conocimiento permitiendo que las universidades continúen sin los recursos necesarios, sin crear un costoso entramado institucional que facilite una nueva relación entre la producción y la investigación.

Ninguna de estas reformas es viable en un Estado sin capacidad fiscal ni la legitimidad política que emerge de un sistema recaudatorio justo. Por esta sencilla razón, es hora de corregir la miopía que impide a los Gobiernos introducir las reformas necesarias para que el país rompa el círculo vicioso en el que se encuentra. Es evidente que la ruptura de este círculo no pasa por reducir el tamaño del Estado en relación a la economía, sino a través de una reforma del sistema fiscal.

Es obvio que una reforma de esta magnitud no se puede afrontar de golpe. Pero es precisamente una crisis económica lo que ofrece a los políticos la oportunidad de realizar reformas sustanciales (hasta hace unas semanas, rebajar en sueldo de los funcionarios en un 5% hubiera sido impensable). En palabras de Rahm Emanuel (jefe de Gabinete del presidente Obama), no se debe desperdiciar nunca una crisis seria.

Para empezar, es el momento de considerar una tasa sobre las rentas de capital más alta y, por lo tanto, más acorde con el modelo europeo. Incrementar los impuestos sobre los beneficios de la banca daría legitimidad política a este Gobierno y mandaría un mensaje claro a la coalición que lo sostiene acerca de los objetivos redistributivos de Zapatero. Una subida de los impuestos a rentas altas haría lo mismo. En este respecto, el Gobierno español simplemente seguiría la senda de medidas similares anunciadas por Gobiernos que difícilmente podríamos calificar de izquierdistas (Sarkozy en Francia y Cameron en Reino Unido). Por último, es indispensable combatir de una manera seria el fraude fiscal.

Estas medidas podrían ayudar al Gobierno a recuperar el pulso político y a reconstruir su coalición electoral. De otro modo, asistiremos a una última paradoja: el partido cuya política facilitó la creación de la burbuja inmobiliaria, que premia a sus líderes acusados de corrupción, retomará el poder para imponer medidas todavía más absurdas y más injustas que las anunciadas estos días. Todos deberíamos recordar aquel proverbio chino que dice que lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar.

Pablo Beramendi y David Rueda son profesores de Ciencia Política en la Universidad de Oxford.

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maiatza 20, 2010 Posted by | Ekonomia, Politika | , , , , | Utzi iruzkina

Cómo Wall Street destruyó la economía mundial

Marco Antonio Moreno 2010-05-16 elblogsalmon lotura

Lo ha dicho Jean-Claude Trichet “estamos en la crisis más dramática desde la Primera Guerra Mundial” . Lo dolorosamente advertido en artículos como La caída de un avión en llamas o La larga cabalgata por el desierto, al atardecer, está aquí. Sólo que ahora comenzamos a ver esas tristes consecuencias: desempleo, deflación, caída de los salarios. Y estamos en el comienzo. Lo que se anunció como una simple crisis de liquidez (falta de efectivo para los pagos inmediatos), se ha develado como una crisis de solvencia (la economía no es capaz de mantener su funcionamiento). Hemos sido víctimas de una estafa. La mayor estafa de la historia. ¿Cómo se destruyó la economía mundial?

Día a día desfilan ante los comités del Congreso de Estados Unidos los banqueros y ejecutivos de Wall Street que tuvieron un desempeño relevante en la crisis financiera. Con esta crisis que amenaza con volver al mundo a la edad de piedra. Cada uno de ellos ha afirmado que no tuvo ninguna responsabilidad por el desastre. Todos culpan a una situación única en la vida que nadie podría haber previsto. Fue una tormenta perfecta, imposible de predecir. Sin embargo, con ella, muchos genios de Wall Street recibieron indemnizaciones de más de 100 millones de dólares antes que el desplome se hiciera evidente. La ignorancia y la estupidez de quienes pensaban que los mercados se autorregulaban a sí mismos, no es excusa ante lo que Trichet califica como “la mayor crisis de los últimos cien años”.

Los genios de Wall Street que alentaron la cultura del casino, alentaron también la de la codicia y el juego. Todo se prestó para las apuestas y los bancos centrales fueron cómplices al alentarlas con las tasas de interés. Para quienes no iban al casino, las tasas de interés se convirtieron en el único incentivo de conducción de cada empresa. Las finanzas cuánticas crearon luego los CDO, obligaciones de deuda colateralizada correspondiente a hipotecas de alto riesgo en paquetes de bonos de titulización. Para cerrar el círculo, se inventaron los Credit Default Swaps, el instrumento que aseguraba cualquier error en los pasos anteriores. Cuando se acabaron esos seguros, pidieron ayudas a los gobiernos, argumentando que había un grave problema de liquidez que podía paralizar a la economía global.

Como no existía ninguna regulación, nadie podía saber que todo era pura basura. Más aún cuando ellos mismos se habían encargado de certificar mediante sus propias agencias de calificación, que la deuda era de primera calidad. Todo aquello que llevara la triple A (AAA) era comprado de inmediato sin pensar que tal vez no tenía ningún valor. Nadie podía saber que estaba frente a un frankenstein de derivados financieros. Un monstruo de mil cabezas que arrasaría con el mundo.

Afortunadamente contamos con Michael Lewis, un escritor que ha hecho un trabajo extraordinario para hacer que esta sórdida historia de codicia sea comprensible a la gente común:

*Cuanto mayor era el número de personas involucradas, más fácil era para ellos engañarse a sí mismos de que lo que estaban haciendo era bueno para todos. Lo primero que aprendes en la casa de remates es que cuando un gran número de personas apuesta por el mismo producto, sea una acción, un bono, o un trabajo, ese producto de inmediato se sobrevalúa. *En cualquier mercado, como en cualquier juego de póquer, hay un tonto. A ese astuto inversor que es Warren Buffet le gusta decir que todo jugador que desconoce el tonto en el mercado, es, sin duda, el tonto en el mercado. *La dirección de la empresa creó un programa de formación que llenó hasta el borde y luego se fue. En la anarquía que siguió, los malos expulsaron a los buenos, los grandes expulsaron a los pequeños, y los musculosos expulsaron a los inteligentes.

Michael Lewis escribe un libro verdaderamente esclarecedor que revela la operatoria de los ladrones de cuello blanco que arrastraron al mundo a uno de sus momentos más oscuros. En la siguiente secuencia refleja parte de esta comedia macabra:

A principios de 2005, la maquinaria de hipotecas de alto riesgo fue puesta en marcha de nuevo. Si el primer acto de préstamos de alto riesgo había sido extraño, este segundo acto fue aterrador. $ 30 mil millones fue un gran año para los préstamos subprime a mediados de la década de 1990. En 2005 sería de $ 625 mil millones en los préstamos hipotecarios de alto riesgo, $ 507 mil millones de los cuales encontraron su camino en bonos. Sin embargo, más sorprendente fue que los términos de los préstamos fueron cambiando hacia la manera de aumentar la probabilidad de fracaso. En 1996, el 65% de los préstamos subprime se transaban a tasa fija. Para el año 2005, el 75% eran a tasa de interés variable. Es decir que si la tasa de interés subía quedaban todos en riesgo de impago.

Michael Lewis crea un memorable paralelo que refiere al personaje Tom Joad de la novela Las uvas de la ira, de John Steinbeck, que se sitúa en el período de la Gran Depresión 1:

“Tenemos una tesis simple”, explicó Eisman. “Va a ser una calamidad, y cuando se produzca una calamidad, Merrill está allí.”. Cuando llegó el momento de la quiebra del Condado de Orange por un mal consejo, Merrill estuvo allí. Cuando las empresas de Internet fueron a la quiebra, Merrill estuvo allí. Allá por la década de 1980, cuando el operador de bonos se quedó sin cobertura y perdió cientos de millones de dólares, Merrill estuvo allí para tener la respuesta positiva. Esa fue la lógica de Eisman, la lógica del orden jerárquico de Wall Street. Goldman Sachs fue el muchacho más grande que dirigía los juegos del barrio. Merrill Lynch era el chico gordito al que le asignaban las tareas menos agradables, pero que las hacía feliz por ser parte de estas cosas. El juego, como Eisman lo veía, era blandir el látigo. Merrill Lynch tenía asumido su lugar al final de la cadena.

A medida que el sistema financiero colapsó en septiembre de 2008 y los protagonistas del fraude se hicieron más ricos, no ha habido alegría. Los jugadores de Wall Street debieron pagar las consecuencias y no lo han hecho. Y hasta el momento ningún gobierno pide cuentas. Para Michael Lewis, estos son los jugadores de pocker más corruptos, ambiciosos, arrogantes e incompetentes de la historia. Y hasta el momento nadie les dice nada. La catástrofe financiera ha arruinado la economía mundial y nadie dice nada. El desempleo se ha ido a las nubes y ahí permanecerá por largo tiempo por culpa de los ladrones de cuello blanco. Un puñado de ladrones nos apostaron al pócker, y lo perdimos todo sin saberlo. Ahora nos esperan años de ajustar el cinturon por culpa de quienes santificaron la desregulación financiera y el libre mercado. Como dice Trichet, estamos en la peor crisis desde la primera guerra mundial. Una vez más, nada hemos aprendido. Volvimos a caer en el mismo error pese a tener la receta para evitarlo. Esto es lo que hace aún más grave a la crisis. Más aún cuando pone en peligro a la propia democracia, tan largamente buscada.

En El Blog Salmón | La caída de un avión en llamas , La larga cabalgata por el desierto, al atardecer
Imagen | pamhule

maiatza 16, 2010 Posted by | Ekonomia | , , | Utzi iruzkina

¿A quién le deben dinero España, Portugal, Grecia e Italia?

Gurus Huckey 2010-05-03 GurusBlog lotura

Ahora que parece que ya se ha aprobado un préstamo-rescate consistente para salvar a Grecia, la friolera de 110.000 millones de euros, de los que España contribuirá con un préstamo de 9.742 millones de euros a aportar entre 2010 y 2011 (la magnitud de un par de planes E), puede ser interesante darle un vistazo a un buen infográfico donde podemos observar que bancos de países de la UE son los principales tenedores  de la deuda de los  países denominados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España).

Atención porque el cruce de deudas es curioso:

Deuda de España, Grecia y Portugal con países UE

GRECIA:

Grecia es un problema relativamente pequeño, su deuda asciende a 236 mil millones de dólares, y Francia es el principal acreedor seguido de Alemania y Reino Unido. España tenía una posición acreedora insignificante que gracias al préstamo rescate de casi 10 mil millones hemos multiplicado x10. Obviamente el gran beneficiario del rescate pues seguramente el Reino Unido, que no ha puesto un euro y en principio salvaguarda la deuda que Grecia tiene con ellos.

Por cierto la solución al problema Griego, sigue siendo tan poco original como seguir incrementando el nivel de endeudamiento del país a la espera que se soluciones los problemas del déficit.

PORTUGAL:

Portugal es un problema de un tamaño similar al de Grecia, en cuanto a volumen de la deuda. Debe 286 mil millones de euros 2, de los cuales o sorpresa el principal acreedor es España (o los bancos españoles) con 86 mil millones. Es decir si cayese Portugal, probablemente le  podría seguir España, no por simple efecto contagio, sino porque 86 mil millones son un buen motivo para meter algún que otro de nuestros bancos en problemas. Así que cuidado si la situación en Portugal se tensiona.

ESPAÑA:

En caso que España entrara en problemas, seríamos un quebradero de cabeza, a partes iguales, para Francia y Alemania, les debemos cerca de 230 mil millones a los bancos de cada uno de ambos países. España es un problema serio para la banca francesa y alemana.

ITALIA:

En el país transalpino, quién se la juega realmente es la banca francesa. Italia le debe a los bancos franceses más de 500 mil millones de dólares. Esto representa cerca del 20% del PIB Francés y una caída de Italia sin duda arrastraría consigo a Francia.

Quedó claro que los cerdos no podían volar….. ¿será que sabrán nadar?

maiatza 8, 2010 Posted by | Ekonomia | , | Utzi iruzkina

Revaluación del yuan chino puede ser un boomerang

Marco Antonio Moreno 2010-03-18 elblogsalmón lotura

Paul Krugman, y el gobierno de Estados Unidos, han realizado una formidable campaña para que China revalúe su moneda argumentando que éste es el mayor problema de la economía actual: la subvalorizada moneda asiática, como si la precariedad de los equilibrios no fuera ostensible en todo el planeta. En Taking on China, Krugman señala:

Las tensiones van en aumento sobre la política económica de China, y con razón: la política de China de mantener su moneda, el renminbi, infravalorado se ha convertido en un lastre significativo para la recuperación económica mundial. Hay que hacer algo.
En la actualidad, China está sumando más de $ 30 mil millones al mes a su tesoro de 2,4 billones dólares en reservas. El FMI estima que China tendrá un superávit corriente de más de 450.000 millones de dólares en 2010, 10 veces la cifra de 2003. Esta es la más distorsionada política cambiaria que cualquier país importante ha seguido.
Y es una política que perjudica gravemente el resto del mundo. La mayoría de las economías están atrapadas en una trampa de liquidez, profundamente deprimidas, e incapaces de generar una recuperación mediante la reducción de las tasas de interés ya que las tasas están cerca de cero. China, por su superávit comercial injustificado, impone un anti-estímulo a estas economías, que no pueden compensar.

Krugman sostiene que el Departamento del Tesoro de EE.UU. debe emitir, por Ley, un informe dos veces al año que de cuenta de las naciones que “manipulan el tipo de cambio entre su moneda y el dólar para obtener una ventaja competitiva deslealen el comercio internacional”. Según Krugman, este informe debe ser una determinación de hechos y no una declaración política.

Si bien es cierto que catalogar a China como un país “manipulador” de su moneda es algo probable, lo cierto es que la historia dice otra cosa. El factor clave que lleva a Estados Unidos a presionar a China para apreciar su moneda es la dilatación del déficit comercial que pasó de 84.000 millones de dólares el año 2000, a casi 230.000 millones el año 2009.Y los estudios demuestran que cuando China revaluó el yuan en casi un 20% entre 2005 y 2008, el déficit se incrementó en forma más acelerada para Estados Unidos. Esto demuestra que una apreciación del yuan produce un aumento mayor del déficit en lugar de disminuirlo.

Otro aspecto a tener en cuenta es que una revaluación del yuan sobre el dólar encarecerá los productos chinos, y dado que muchos de los productos chinos constituyen la materia prima o el insumo de importantes productos estadounidenses (asientos de automóviles, pantallas de iPhone, placas electrónicas, etc, etc), y también de la cadena de suministro global (es cosa de preguntar a Wal Mart) la medida se traducirá en un incremento de los precios. Es decir, la revaluación del yuan tendrá un efecto en la inflación global. De ahí que esta revaluación sea un arma de doble filo. Con implicancias dolorosas para el resto del mundo.

Por eso que cualquier medida que se aplique en el tipo de cambio yuan/dólar, debe ser lo suficientemente cautelosa para evitar una ampliación de los desequilibrios. La gradualidad de este proceso también inquieta a China: debe evitar el impacto socialmente desestabilizador que le provocará la reducción de la demanda externa por bienes chinos que resultarán más caros al resto del mundo. En síntesis, el fuerte déficit estadounidense no se resolverá a la velocidad que espera Paul Krugman.

martxoa 23, 2010 Posted by | Ekonomia | , , , , , | Utzi iruzkina

Una vez más, las pensiones

VICENÇ NAVARRO 2010-02-04 Público lotura

Una vez más estamos viendo una avalancha liberal alarmando a la población diciéndole que el sistema de pensiones no es sostenible y tiene que sufrir cambios profundos que significan, todos ellos, una disminución de las pensiones. Entre estos cambios se incluye el retraso obligatorio de la edad de jubilación de 65 a 67 años. La mayor justificación para esta medida es que la esperanza de vida de la población española ha crecido cuatro años en el periodo 1980-2005, pasando de 76 a 80 años. Por lo tanto, los pensionistas están gozando de sus pensiones cuatro años más ahora que hace 25 años, lo cual –se nos dice– hará insostenible el sistema de pensiones al aumentar el periodo de beneficio cuatro años más cada 25.

El problema con este argumento es que es erróneo, pues ignora cómo se calcula la esperanza de vida. Supongamos que España tuviera sólo dos habitantes: Pepito, que muere al nacer, y la señora García, que tiene 80 años. La esperanza de vida promedio de España lsería (0+80)/2=40 años. Supongamos que en un país vecino hubiera también dos ciudadanos: Juanito, que tiene 20 años, y la señora Pérez, que tiene 80 años. La esperanza de vida promedio de este segundo país es (20+80)/2=50 años. El hecho de que este país tenga diez años más como promedio en su esperanza de vida que España no quiere decir (como constantemente se dice) que la señora Pérez viva diez años más que la señora García. Lo que ocurre es que Juanito vive 20 años más que Pepito. Y esto es lo que ha ocurrido en España (y en Europa). El enorme descenso de la mortalidad infantil y la mortalidad de los grupos etarios más jóvenes ha sido la mayor causa del aumento de la esperanza de vida promedio. Ni que decir tiene que la población anciana vive ahora más que hace 20 años. Pero no los famosos cuatro años que constantemente se citan. Se está exagerando (deliberadamente, en muchas ocasiones) el aumento de la longevidad (años de vida) de la ciudadanía para justificar la reducción de las pensiones.

Por otra parte, este aumento de años de vida varía considerablemente según la clase social de la persona. España es uno de los países con mayores desigualdades sociales en el mundo desarrollado. En nuestro país hay un gradiente muy marcado de mortalidad según la clase social. Exigirle, por lo tanto, a la mujer de la limpieza de la universidad (cuyo nivel de salud a los 65 años es igual al que tiene el catedrático emérito a los 75 años) que trabaje dos años más para pagar la pensión a este último es una profunda injusticia. Pero esto es, precisamente, lo que están proponiendo los que piden que se aplace obligatoriamente la edad de jubilación. Proponen que las clases menos pudientes (que vivirán menos años) trabajen más para pagar las pensiones de las clases más pudientes, que les sobrevivirán muchos más años.

Otro argumento que se utiliza para argumentar la insostenibilidad de las pensiones es que la juventud se incorpora más tarde al mercado de trabajo (antes a los 18 años, ahora a los 24) y las personas de edad avanzada se jubilan antes, con lo cual hay menos trabajadores con cuyas cotizaciones se pueda sostener a los pensionistas. Tal argumento ignora tres hechos. Uno es que la prejubiliación es algo corregible. En España las prejubilaciones se están utilizando para ayudar a los empresarios que quieren despedir a sus trabajadores de mayor edad. Esta situación debería prohibirse, como ya ocurre en varios países europeos. Si un empresario quiere disminuir su fuerza de trabajo y jubilar a sus trabajadores, debería ser la empresa la que absorbiera estos costes en su totalidad.

Otro hecho que aquel argumento ignora es que el retraso de entrada en el mercado de trabajo por parte de los jóvenes se debe a que la mayoría están educándose, adquiriendo mayor conocimiento, con lo cual, una vez se integren en el mercado de trabajo, tendrán mayor productividad, conseguirán mayores salarios y aportarán, por lo tanto, mayores cotizaciones sociales.

Lo cual me lleva al tercer hecho que aquel argumento ignora: el impacto del crecimiento de la productividad en la riqueza del país y, por lo tanto, en los recursos disponibles para pensionistas y no pensionistas. Constantemente se dice que el número de trabajadores cotizantes por pensionista será menor, derivándose de este hecho que las pensiones no se podrán pagar. Ahora bien, decir que habrá pocos trabajadores para sostener las pensiones es similar al argumento que pudiera haberse dicho hace 30 años cuando el 30% de la población trabajadora sostenía la agricultura del país. El descenso del número de trabajadores en agricultura (hoy es sólo el 4%) no quiere decir que haya disminuido la producción de alimentos, al contrario, ha aumentado la productividad enormemente. Con menos trabajadores se produce más alimento. Pues bien, sustituyan la palabra agricultura y pongan pensiones. El aumento inevitable de la productividad de un número menor de trabajadores puede sostener e incluso expandir las pensiones sin ningún problema. La ignorancia de este hecho lleva constantemente a errores mayores, como ocurre en el informe del Gobierno sobre las pensiones. Este comienza con una nota que intenta ser de alarma. Dice que hay 8 millones de pensionistas en 2010 y habrá 15 en 2040, de lo cual deduce (sin indicar por qué) que tenemos un problema grave.

Pero, ignora que en 2040 el PIB de España habrá crecido y será probablemente más del doble del existente hoy. Se olvida con excesiva frecuencia que España consumía hace cuarenta años el 4% del PIB en pensiones y ahora más del doble, 8.6% y ello no ha supuesto que los no pensionistas tengan menos recursos. Todo lo contrario, tienen más pues el tamaño de la tarta (el PIB) es 3 veces  mayor (Ver el artículo El falso problema de las pensiones. Público, 07.05.09, donde se analiza con detalle el impacto de la productividad en el crecimiento del PIB).

Una última observación. La viabilidad de las pensiones no es un tema demográfico ni tampoco económico. Es única y exclusivamente político. La enorme popularidad (entre todos los grupos etarios) del sistema de pensiones público hace que la sociedad siempre pueda encontrar cómo conseguir los recursos, bien a través de las cotizaciones sociales, bien a través de los impuestos generales, para financiarlas.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University

otsaila 13, 2010 Posted by | Ekonomia | , , | Utzi iruzkina

President Obama’s banking speech

Barack Obama 2010-01-22 lotura

Good morning, everybody. I just had a very productive meeting with two members of my Economic Recovery Advisory Board, Paul Volcker, who’s the former chair of the Federal Reserve Board, and Bill Donaldson, previously the head of the SEC.

And I deeply appreciate the counsel of these two leaders and the board that they’ve offered as we have dealt with a broad array of very difficult economic challenges.

Now, over the past two years, more than seven million Americans have lost their jobs in the deepest recession our country has known in generations. Rarely does a day go by that I don’t hear from folks who are hurting.

And every day, we are working to put our economy back on track and put America back to work. But even as we dig our way out of this deep hole, it’s important that we not lose sight of what led us into this mess in the first place.

This economic crisis began as a financial crisis, when banks and financial institutions took huge, reckless risks in pursuit of quick profits and massive bonuses.

When the dust settled, and this binge of irresponsibility was over, several of the world’s oldest and largest financial institutions had collapsed or were on the verge of doing so. Markets plummeted, credit dried up and jobs were vanishing by the hundreds of thousands each month. We were on the precipice of a second Great Depression.

To avoid this calamity, the American people, who were already struggling in their own right, were forced to rescue financial firms facing crisis largely of their own creation.

And that rescue, undertaken by the previous administration, was deeply offensive, but it was a necessary thing to do. And it succeeded in stabilising the financial system and helping to avert that depression.

Since that time, over the past year, my administration has recovered most of what the federal government provided to banks. And last week I proposed a fee to be paid by the largest financial firms in order to recover every last dime.

But that’s not all we have to do. We have to enact common-sense reforms that will protect American taxpayers and the American economy from future crises as well. For, while the financial system is far stronger today than it was one year ago, it’s still operating under the same rules that led to its near-collapse.

These are rules that allowed firms to act contrary to the interests of customers, to conceal their exposure to debt through complex financial dealings, to benefit from taxpayer-insured deposits, while making speculative investments; and to take on risks so vast that they pose threats to the entire system.

That’s why we are seeking reform to protect consumers.

We intend to close loopholes that allowed big financial firms to trade risky financial products like credit default swaps and other derivatives without oversight, to identify system-wide risks that could cause a meltdown, to strengthen capital and liquidity requirements to make the system more stable, and to ensure that the failure of any large firm does not take the entire economy down with it.

Never again will the American taxpayer be held hostage by a bank that is too big to fail.

Now, limits on the risks major financial firms can take are central to the reforms that I have proposed. They are central to the legislation that has passed the House, under the leadership of chairman Barney Frank, and that we’re working to pass in the Senate, under the leadership of chairman Chris Dodd.

As part of these efforts, today I’m proposing two additional reforms that I believe will strengthen the financial system while preventing future crises.

First, we should no longer allow banks to stray too far from their central mission of serving their customers. In recent years, too many financial firms have put taxpayer money at risk by operating hedge funds and private equity funds and making riskier investments to reap a quick reward.

And these firms have taken these risks while benefiting from special financial privileges that are reserved only for banks.

Our government provides deposit insurance and other safeguards and guarantees to firms that operate things. We do so because a stable and reliable banking system promotes sustained growth, and because we learned how dangerous the failure of that system can be during the Great Depression.

But these privileges were not created to bestow banks operating hedge funds or private equity funds with an unfair advantage.

When banks benefit from the safety net that taxpayers provide, which includes lower cost capital, it is not appropriate for them to turn around and use that cheap money to trade for profit. And that is especially true when this kind of trading often puts banks in direct conflict with their customers’ interests.

The fact is, these kinds of trading operations can create enormous and costly risks, endangering the entire bank if things go wrong. We simply cannot accept a system in which hedge funds or private equity firms inside banks can place huge, risky bets that are subsidised by taxpayers and that could pose a conflict of interest. And we cannot accept a system in which shareholders make money on these operations if the bank wins, but taxpayers foot the bill if the bank loses.

It’s for these reasons that I’m proposing a simple and common-sense reform, which we’re calling the Volcker Rule, after this tall guy behind me. Banks will no longer be allowed to own, invest or sponsor hedge funds, private equity funds or proprietary trading operations for their own profit unrelated to serving their customers.

If financial firms want to trade for profit, that’s something they’re free to do. Indeed, doing so responsibly is a good thing for the markets and the economy. But these firms should not be allowed to run these hedge funds and private equities funds while running a bank backed by the American people.

In addition, as part of our efforts to protect against future crises, I’m also proposing that we prevent the further consolidation of our financial system.

There has long been a deposit cap in place to guard against too much risk being concentrated in a single bank. The same principle should apply to wider forms of funding employed by large financial institutions in today’s economy.

The American people will not be served by a financial system that comprises just a few massive firms. That’s not good for consumers, it’s not good for the economy.

And through this policy, that is an outcome we will avoid.

And my message to members of Congress of both parties is that we have to get this done.

And my message to leaders of the financial industry is to work with us and not against us on needed reforms.

I welcome constructive input from folks in the financial sector. But what we’ve seen so far, in recent weeks, is an army of industry lobbyists from Wall Street descending on Capitol Hill to try and block basic and common-sense rules of the road that would protect our economy and the American people.

So if these folks want a fight, it’s a fight I’m ready to have.

And my resolve is only strengthened when I see a return to old practices at some of the very firms fighting reform, and when I see soaring profits and obscene bonuses at some of the very firms claiming that they can’t lend more to small businesses, they can’t keep credit card rates low, they can’t pay a fee to refund taxpayers for the bailout without passing on the cost to shareholders or customers – and that’s the claims they’re making.

It’s exactly this kind of irresponsibility that makes clear reform is necessary.

Now, we’ve come through a terrible crisis. The American people have paid a very high price. We simply cannot return to business as usual. That’s why we’re going to ensure that Wall Street pays back the American people for the bailout. That’s why we’re going to rein in the excess and abuse that nearly brought down our financial system. That’s why we’re going to pass these reforms into law.

Thank you very much, everybody.

urtarrila 22, 2010 Posted by | Ekonomia | , , | Utzi iruzkina

Composición del precio de los alimentos

iberinform 2009-12-30 lotura

Evolución de los precios de diferentes productos alimentarios en los tres niveles comerciales más significativos: origen, mayorista y destino. [Datos de la 50ª semana].

Fuente: Observatorio de Precios de los Alimentos / Fecha: 30/12/2009

composicion alimentos

Metodología

El Sistema de Información de Precios del Observatorio de Precios de los Alimentos posibilita el seguimiento de la evolución semanal de los precios de 33 productos alimentarios en los tres niveles comerciales más significativos: origen, mayorista y destino. El Sistema utiliza datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación; el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, así como de Mercasa, la empresa nacional que promueve y gestiona la red de complejos de distribución mayorista y servicios logísticos existente en España. El siguiente gráfico muestra los productos para los que existían datos en la semana de referencia.

urtarrila 15, 2010 Posted by | Ekonomia | , , | Utzi iruzkina

A quien beneficia el “apagón analógico”

Sergio Pascual 2010-01-10 kaosenlared.net lotura

En los últimos meses se ha intensificado la avalancha de informaciones en los medios de comunicación relativas a lo que conocemos como apagón analógico. Las más de las cuales, además de recordarnos la al parecer ineludible fecha del 3 de abril de 2010 como el fin de la televisión tal y como la conocemos, nos posicionan las virtudes de la nueva tecnología.

¿Qué hay detrás de todo esto? ¿hay intereses económicos? ¿cuán ciertas son las ventajas del proceso? Trataremos de dar respuesta concisa y sucinta a estas interrogantes.

En primer lugar, reiterar el lugar común, nos encontramos ante un proceso de transición tecnológica que posibilita una explotación más eficiente de un recurso público escaso, el espectro radioeléctrico.  Cupiera pensar que el proceso va acompañado de una democratización del acceso a dicho recurso, ampliando las obligaciones de servicio público y permitiendo, como recientemente hizo Argentina con su ley de Radio y Televisión[1], el acceso a los medios comunitarios, verdaderos representantes de la libertad de expresión, ya que no responden a intereses económicos ni políticos, sino a la sociedad civil organizada. Nada más lejos de la realidad, el Congreso ya ha superado el primer trámite de aprobación de la Ley Audiovisual[2], una norma que en su exposición de motivos ya deja a las claras su intención: “…la misión es dar seguridad jurídica a la industria y posibilitar la creación de grupos empresariales audiovisuales con capacidad de competir en el mercado europeo y la apertura regulada de nuevos modelos de negocio como son la TDT de pago…. Y hacerlo garantizando también, el pluralismo y la protección de los derechos ciudadanos; al mismo tiempo que se fijan unas reglas de transparencia y competencia claras en un contexto de convivencia del sector público con el privado y de liberalización de la actividad audiovisual” dejando a las claras la prelación de objetivos y la desaparición de los medios ajenos al beneficio comercial o al control político del panorama audiovisual.

Pero centrémonos en el objeto de la reflexión. En primer lugar tratemos de centrarnos en las supuestas ventajas del nuevo sistema digital:

1.      Veremos la televisión “sin interferencias” (es decir, sin sombras, ecos o distorsión de la imagen). Efectivamente, la tecnología digital permite una recepción completamente nítida de la señal. Lo que obvian sus mecenas es que mientras que una recepción con bajo nivel de señal de la televisión analógica es posible en zonas remotas o de cobertura difícil (con deficiencias eso sí), lo propio se vuelve imposible en tecnología digital, donde “o se ve, o no se ve”, no hay término medio. Este hecho ha forzado a gobiernos como el navarro[3] a cubrir las zonas de sombra (zonas en las que un repetidor digital situado donde antes había uno analógico no consigue que la señal de televisión digital “llegue”, “se vea”) con tecnología satelital, llegando a hablar en el colmo del descaro de TDT (Televisión Digital Terrestre, es decir, de difusión mediante emisores y receptores de tecnología tierra-tierra) por satélite. Pero volveremos más adelante sobre el asunto del satélite.

1.      Tendremos una mayor y mejor oferta televisiva. Absolutamente falso, La aparición de canales temáticos ha provocado que la audiencia se diversifique, con la consecuente disminución de la audiencia de los canales generalistas a favor de los temáticos. Este hecho, junto con la crisis publicitaria, obliga a las cadenas a buscar otros mecanismos para ser rentables, entre ellos, nuevas formas de ingresos como la TDT de pago para contenidos Premium como películas, deportes o conciertos. Así la mayoría de cadenas privadas que emiten en analógico piden que haya TDT de pago. Como es tecnológicamente posible, la ley actual lo permite y el gobierno ha tomado ya una postura oficial, aprobando a través de un real decreto ley pedido por el grupo Imagina (Público, La 6…). Es decir, habrá nuevos canales de calidad para quien pueda pagarlos, el resto consumiremos el relleno de turno. Si a este hecho le añadimos la crisis del sector, que hace que grupos como PRISA abandonen concesiones otrora tan golosas como la de una TDT autonómica en Andalucía (eso sí, viendo graciosamente condonados los 100 millones de euros que conforme al proceso administrativo le correspondía abonar por los perjuicios causados al erario público por abandono de la concesión), el panorama no resulta tan halagüeño como nos querían hacer ver.

Pero, entonces, ¿por qué demonios transitamos al escenario digital? Dos grandes sectores económicos de interés se apuntan, el primero el de los media, que avizoran un escenario de progresivo descenso de los ingresos del modelo audiovisual en abierto y encuentran en las posibilidades de instalar TDT de pago un nuevo maná salvador (ahora unido a la desaparición de RTVE como competidor por el mercado publicitario). El segundo resulta más oculto pero es si cabe más dramático, por cuanto supone un drenaje a los bolsillos ciudadanos por la vía directa y de la subvención estatal .

En este sector encontramos un actor fundamental, Abertis. La compañía catalana se adjudicó en su día el total de las  infraestructuras de telecomunicaciones audiovisuales del país, en manos entonces de la otrora empresa pública, Retevisión[4], con más de un millar de centros completamente equipados (sólo en Andalucía son más de 500) e instalaciones tan emblemáticas como Torrespaña en pleno centro de Madrid o la Torre de Collserola en Barcelona . Abertis se comprometió por un montante de 423 millones de euros, aunque 341 millones corresponden a asunción de deuda por lo que en la práctica Abertis sólo pagó 82 millones por la compañía líder de transporte y difusión de señal audiovisual en el Estado Español. Lo hizo por la que en la práctica es una ganga, ya que sólo las dos instalaciones señaladas pueden valorarse prácticamente en la cifra aportada. Pero es que además Retevisión ingresaba unos 168 millones de euros anuales en 2001 y en términos de ebitda (margen bruto de explotación), la aportación era mucho mayor. No hace falta hacer muchas cuentas para que el olor a chamusquina aturda al más pintado.

Por otro lado resulta interesentante remarcar que Abertis, que según información publicada en CNMV , tiene participaciones significativas de la Caixa (28,91%) y ACS (25,83%), la constructora de Florentino Fernández y los March[5]del Grupo Alba, los banqueros de Franco, no sólo compró infraestructura y activos, compró al tiempo el monopolio sobre el mercado de difusión audiovisual y una elevadísima influencia sobre el Ministerio del ramo, ya que Retevisión era funcional al principio de puerta rotatoria y habitual retiro dorado técnicos y directivos del ámbito de la administración de las telecomunicaciones (es el caso de la exministra Ana Virulés[6]).

¿Dónde está el negocio para Abertis? En primer lugar en el mercado cautivo que suponen los difusores, obligados a sufragar la transición, y en segundo lugar y de forma central en las administraciones públicas, que ante la tesitura de dejar “sin tele” a un importante sector de la población se aprestan a abonar las millonarias minutas de Abertis.

¿cómo? Pues veamos. La obligación legal reza que el 96 por ciento de la población debe disponer de señal de las sociedades concesionarias privadas (A3, T5, La 6 y Cuatro que en analógico ya superan con creces el 98% de cobertura estatal) y el 98 por ciento por parte de las entidades públicas (RTVE y las autonómicas) pero claro, ningún político puede echarse a las espaldas el dejar tan sólo con TVE a ese 2% de la población entre el 96 y el 98, cosa que sucedería, ya que en igualdad de condiciones, es decir, de infraestructuras de emisión, la señal de TDT, ¨llega menos lejos¨. Y hete aquí que precisamente ese 2% es el que supone un mayor costo en infraestructura, ya que si bien con apenas 10 centros puede cubrirse el 80% de la población andaluza (por poner un ejemplo), muy concentrada en grandes urbes, conseguir cubrir a la población dispersa impone escalar exponencialmente el número de centros de emisión hasta la superlativa cifra de 500.

En este marco, el Consejero de Innovación de la Junta de Andalucía, Soler, por poner un ejemplo conocido y notorio, aseguró que para garantizar la adecuada ejecución de este plan de transición tecnológico, la Junta firmó un acuerdo de colaboración con el Ministerio de Industria, poniendo en marcha medidas de apoyo como la firma de contratos de extensión de cobertura de manera que se iguale la cobertura de digital con la de la señal analógica (que ya disfrutamos). Así, se prevé sólo en Andalucía un importe total de cuatro millones de euros sólo en los cuatro primeros años de servicio, eso sin contar los costos que se abonan por parte de los entes públicos de difusión (RTVA) y las ordenes de incentivos para la digitalización que sólo en Andalucía ya suponen otro monto  superior a 1,3 millones de euros (habiéndose presupuestado alcanzar la cifra de 7 millones). Las cifras escalan si hacemos lectura de la inversión de una Comunidad Autónoma reducida, la Consejera de Administraciones Públicas y portavoz del Gobierno del Principado de Asturias, Ana Rosa Migoya, manifestó que el ejecutivo asturiano aprobó en Consejo de Gobierno un fondo de 23.500.000 euros para “afrontar el reto de la transición de la televisión analógica a la digital”[7].

Y efectivamente este negocio no se oculta[8], el 5 de noviembre pasado podíamos leer “ la mayor aportación del negocio de telecomunicaciones por el desarrollo de la Televisión Digital Terrestre (TDT) permitió a Abertis compensar la caída del tráfico tanto en sus autopistas como en sus aeropuertos y mejorar su resultado hasta septiembre un  4 por 100. La concesionaria ganó en los nueve  primeros meses del año  563 millones de euros, según  ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores”.

Entre tanto qué sucede con el ciudadano que debe sufragar el costo de un nuevo televisor o set-top-box para adaptarse, con la comunidad de vecinos que debe adquirir por más de 600€ amplificadores monocanales adicionales, reinstalar el cableado del edificio, modificar duplexores… Pues nada, el gobierno permanece impertérrito crisis incluida e impone este gasto forzoso mientras que albergan el frotar de manos de fabricantes de equipos e instaladores de telecomunicaciones, y se olvida a los sectores más desfavorecidos de la población que llegado el apagón, simplemente dejarán de disfrutar de su derecho constitucional a la comunicación.

Efectivamente, recurramos a la experiencia. El apagón analógico tuvo lugar el 12 de junio en Estados Unidos y dejó sin servicio a los casi tres millones de hogares que aún no estaban preparados, pese a las campañas de concienciación.

Por otro lado, durante una conferencia pronunciada en Sevilla, el poco sospechoso y conocido periodista (recordado por Quien Sabe Donde) Manuel Campo Vidal, tildó de “muy serio” el problema que puede suponer para las personas de la tercera edad, con escasos ingresos, el invertir hasta 250 euros para adaptar sus viviendas a la Televisión Digital Terrestre (TDT). Además destacó que en muchos casos para su instalación necesitarán la ayuda de un técnico y que, si tienen una avería, podrían perder temporalmente un “elemento de compañía importante y necesario” para ellos.

Entre tanto y como advertencia baste observar que si el panorama resultó desolador en EEUU (un país que recibe la TV principalmente por cable) a menos de un año del apagón total y con varias provincias ya desconectadas, sólo el 57,3% de los hogares españoles posee al menos un receptor de TDT (según la primera ola de 2009 del Estudio General de Medios), es decir, en medio de la crisis económica se exigirá a más del 40% de la población desembolsos adicionales. Entre tanto la cuota de pantalla de la TDT crece en mayo es de menos del 30% de la audiencia total de televisión, lo cual da idea precisa de cuántos ciudadanos reciben en condiciones suficientes esta señal.

Un par de evidencias en torno a la “TDT” por satélite

En el sector de las telecomunicaciones[9] una guerra nos sorprendía a todos a principios de año, la que mantuvieron Astra (operador de satélite) y Abertis por la operación del servicio de televisión digital (no TDT, ya que el primero obrece TDS y el segudo TDT).

La diatriba versaba en torno a la posibilidad de dotar de televisión digital a la ciudadanía a través de satélite, para lo cual debería permitirse a estos operadores participar en los concursos celebrados por las Comunidades Autónomas para la transición. Tan sólo Cantabria lo hizo, si bien presionada desde el Ministerio de Industria se apresuró a recular en su decisión, homologándose con el resto de CCAA dóciles a la entrega gubernamental al gigante de las infraestructuras con tan poderosos vínculos financieros.

Y la magnitud de la entrega se lee en números, Luis Sahún, director de Astra asegura que “Con una inversión inicial de tres millones de euros y unos costes anuales de entre 3 y 4 millones, podríamos completar la cobertura digital de España“,  frente a los alrededor de 327 millones que le costará al Gobierno el despliegue de Abertis.
Pero la cosa no queda ahí. En la práctica, para cubrir el 4% de población dispersa en el Estado Español, la opción terrestre de Abertis resulta dantesca, ya que necesita casi 4500 centros adicionales, por lo que finalmente ya se está optando por la vía satelital para estas zonas (ver nota 3), y teniendo en cuenta que la “huella” del satélite no es selectiva geográficamente en la práctica TODO el Estado Español tiene cobertura satelital. Es decir, no se ha desestimado en la práctica la opción satelital, sino que se asume, pero se mantiene la subvención encubierta a Abertis.

Si hacemos valer las cuentas del gobierno navarro, que cifra en 450€ el coste de instalación del satélite y teniendo en cuenta que en el Estado Español según FEINTEL (Federación de Instaladores de Telecomunicaciones) se estima en 1.300.000 el número de edificios en los que vive el grueso de la población española, y que deben adaptar por costes superiores a los 1500€ sus instalaciones, cabe resaltar que tan sólo en inversión ciudadana el ahorro ya supondría 1.300 millones de euros, eso sin contar los 327 millones (menos 3 del coste de Astra) que se entregan a Abertis sin más trámite.

En conclusión, el escenario de la transición tecnológica nos enfrenta con la creación de una ¨necesidad¨ espúrea, que drenará los bolsillos de la población trabajadora y beneficiará a los intereses de un sector muy influyente de la élite financiera y de los oligopólicos mass media; todo ello no sólo con la anuencia estatal, sino con su más firme apoyo, sostén y auspicio ¿les suena de algo el modelo?.

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[1] http://www.vtv.gov.ve/noticias-internacionales/24721

[2] http://www.iustel.com/v2/diario_del_derecho/noticia.asp?ref_iustel=1038279

[3] http://www.impulsatdt.es/noticias/191109_Diario%20de%20Navarra.pdf

[4] http://www.cincodias.com/articulo/empresas/Abertis-compra-Retevision-Audiovisual-423-millones/20030620cdscdiemp_2/cdsemp/

[5]http://www.publico.es/culturas/265610/aristocracia/vende/arte/reliquias/christies/esplendor/espanol/la/coleccion/de/un/marques/espanol/manuel/march

[6] http://www.elmundo.es/navegante/2000/04/28/cienciaytecnologia.html

[7] http://televisionsatelite.blogspot.com/2009/03/asturias-invertira-mas-de-23-millones.html

[8] http://www.latiza.es/Empresas.aspx?con=37178&np=2&nn=6

[9] http://todosobremitele.blogcindario.com/2009/03/12404-guerra-abierta-entre-astra-y-abertis-por-la-television-digital.html

urtarrila 11, 2010 Posted by | Ekonomia, Telebista | , , , , | Utzi iruzkina

Europe’s OK; the euro isn’t

Paul Krugman 2010-01-11 The New York Times lotura

One addendum to today’s column: Europe is OK, but the single currency is having exactly the same problems ugly Americans warned about before it was created.

My goal, in the column, was to take on the all-too-prevalent U.S. view of Europe as a conservative morality play: see, when those do-gooding liberals get their way, it wrecks your economy. As I pointed out, this morality play isn’t actually borne out by the facts (which leads many conservatives to invent their own facts).

The euro is a quite different issue. Back when the single currency was being contemplated, the fundamental concern of many economists on this side of the Atlantic was, how will Europe adjust to asymmetric shocks? Suppose that some members of the euro zone are hit much harder by a downturn than others, so that they have much higher-than-average unemployment; how will they adjust?

In the United States, such shocks are cushioned by the existence of a federal government: the Social Security and Medicare checks keep being sent to Florida, even after the bubble bursts. And we adjust to a large degree with labor mobility: workers move in large numbers from depressed states to those that are doing better.

Europe lacks both the centralized fiscal system and the high labor mobility. (Yes, some workers move, but not nearly on the US scale).

To be sure, America has at least minor-league versions of the same problems: we are having fiscal crises in the states, and the housing slump has depressed mobility in the recession. But we’re still better able to cope with asymmetric shocks than the eurozone.

Was the euro a mistake? There were benefits — but the costs are proving much higher than the optimists claimed. On balance, I still consider it the wrong move, but in a way that’s irrelevant: it happened, it’s not reversible, so Europe now has to find a way to make it work.

Still, I think it’s important that just because I think Europe does better than Americans imagine doesn’t mean that it does everything right.

urtarrila 11, 2010 Posted by | Ekonomia | , , , | Utzi iruzkina

The decade in markets

Johanna Kassel and Cleve Jones 2009/12/21 The Financial Times

This decade in markets has been turbulent to say the least. The markets have absorbed the technology boom ending, the effects of the September 11 attacks on the United States and the subsequent invasions of Afghanistan and Iraq. Markets recovered and were inflated by the boom times of high house prices and record corporate results only to be shocked by the credit crunch, sending indices around the world sharply lower and instilling fears of a second great depression into the hearts and portfolios of investors. The 2000s ended on a hopeful note that recovery had firmly taken hold and growth would continue.

GRAFIKOA BISTARATZEKO lotura

Our interactive graphic shows performance of the world’s markets in the context of the major global events throughout the last 10 years.

Additional reporting by: Javier Blas, Anora Mahmudova and Michael Mackenzie

abendua 25, 2009 Posted by | Ekonomia | , , , , | Utzi iruzkina