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El pozo, el perro y las pulgas

Pablo Beramendi / David Rueda 2010-05-20 El País lotura

Una lectura de los análisis de las medidas recientemente aprobadas por el Gobierno produce la impresión de que la causa principal del actual déficit público es un exceso de gasto, una consecuencia del uso irresponsable de la política fiscal que los mercados han parado en seco. Este diagnóstico ignora la verdadera raíz del problema. La situación actual del Gobierno y las medidas que ha tomado, perjudicando a buena parte de su electorado y contradiciendo su propio discurso, no son consecuencia de un exceso de gasto, sino de una falta de recaudación. La distinción no es baladí.

Parece indiscutible que con un déficit en torno al 11% del PIB y un paro dos veces por encima de la media de la OCDE, la economía española es un perro esquelético bajo el ataque de pulgas especialmente rabiosas. Pero sería conveniente reflexionar sobre la naturaleza exacta de las pulgas, y de cómo librarse de ellas a largo plazo.

En primer lugar, comparativamente, es difícil argumentar que el problema sea el Estado. La deuda pública en España representa un 55% del PIB. Esta cifra puede parecer alta, pero se encuentra 20 puntos porcentuales por debajo de la media de la zona euro. En cuanto al déficit, su nivel actual es muy similar al de países que no han sido objeto de la desconfianza de los mercados financieros (como Reino Unido o Estados Unidos).

La vulnerabilidad de la deuda soberana española en los mercados financieros ha sido causada principalmente por la deuda combinada del sector público y el privado. Esta deuda asciende a la apabullante cifra de 1,7 billones de euros (un no menos escalofriante 170% del PIB). La debilidad económica del Estado es, por tanto, la consecuencia de su responsabilidad como garantizador público de una masiva deuda privada (surgida de una burbuja inmobiliaria también sufrida en otros países).

La primera paradoja de las medidas anticrisis anunciadas por Zapatero es, por tanto, que hacen pagar el precio de la crisis a aquellos que menos responsabilidad tienen en haberla causado. Los mercados financieros están intranquilos por el tamaño de una deuda que es sobre todo privada, pero no se ha tomado ninguna medida que afecte a los actores que se beneficiaron de esta situación. En vez de esto, la solución propuesta por el Gobierno es un plan de ajuste de una austeridad hasta ahora desconocida.

La segunda paradoja es quizás más importante. Las medidas actuales se toman para calmar a las pulgas, y por eso se concentran en partidas de gasto que generan efectos inmediatos en la reducción del déficit, pero no ayudan a resolver el problema de base, la delgadez del perro. Más bien, todo lo contrario. La ralentización de la recuperación económica asociada a la contracción presupuestaria generará todavía menores ingresos, y obligará probablemente a más recortes. Para romper este círculo vicioso es necesario plantearse reformas que refuercen la capacidad fiscal del Estado para conseguir los objetivos presupuestarios fijados por Zapatero (sin duda necesarios), pero repartiendo los costes de manera más justa (y no castigando únicamente a asalariados y pensionistas).

Los países que han sido capaces de combinar crecimiento e igualdad, por ejemplo los países escandinavos, recaudan entre 7 y 9 puntos porcentuales del PIB más que España, aunque la distribución de la carga fiscal grave, en términos relativos, más al factor trabajo y al consumo que al capital (solo así se preservan los necesarios niveles de inversión). De esta manera, según datos de la OCDE para 2005, la tasa efectiva media sobre la renta de trabajo y consumo en Suecia es del 58% mientras que la tasa efectiva media sobre las rentas del capital es del 32%. En las economías continentales las cifras son algo más equilibradas: por ejemplo, la tasa sobre las rentas de trabajo y consumo en Francia es del 49%, mientras que la tasa sobre las rentas de capital es del 30%. Por último, en EE UU, los mismos indicadores son, respectivamente, el 27% y el 29%.

¿Y España? El Gobierno grava el trabajo y el consumo al 37%, por encima de Estados Unidos y al mismo nivel que Reino Unido, y el capital al 17%(!), el valor más bajo de toda la OCDE. Si a esto sumamos unos niveles de fraude fiscal que las distintas estimaciones sitúan, como mínimo, entre el 4% y el 8% del PIB, resulta fácil comprender por qué el Estado tiene que recurrir al déficit para financiar la respuesta a la crisis. Lo que resulta menos comprensible es que después de seis años de Gobierno de izquierdas sigamos con una estructura fiscal tan excepcional en comparación a los países de nuestro entorno.

Dadas estas características, el sistema fiscal español incurre en una forma perversa de redistribución: la que se produce desde aquellos que tributan a través de retenciones ex ante en sus ingresos (asalariados, pensionistas, funcionarios) a aquellos que tributan ex post vía ingresos declarados (autónomos, profesionales, empresarios) y a las empresas. Esta transferencia opera a través de los ingresos que el Gobierno no recibe gracias a la bajísima tasa sobre las rentas de capital, de los que deja de recibir como consecuencia del fraude, y de los que agravan la carga fiscal sobre las rentas de trabajo y sobre el consumo. Las medidas anticrisis anunciadas por el Gobierno no hacen sino empeorar esta situación con un paquete de ayuda al sector financiero pagado por contribuyentes y pensionistas, y una reducción del salario real de estos últimos.

Preocupados por las pulgas, el Gobierno parece olvidar que las necesarias reformas del mercado de trabajo y del modelo productivo tienen importantes costes. Como saben bien en las economías coordinadas del norte de Europa, no se pueden activar los mercados de trabajo sin invertir en programas de empleo y sin financiar con cargo al Estado los periodos de reciclaje de los trabajadores de sectores en declive. No se puede cambiar el modelo de contratación sin generar incentivos. Y no se puede llevar a cabo una transición hacia la economía del conocimiento permitiendo que las universidades continúen sin los recursos necesarios, sin crear un costoso entramado institucional que facilite una nueva relación entre la producción y la investigación.

Ninguna de estas reformas es viable en un Estado sin capacidad fiscal ni la legitimidad política que emerge de un sistema recaudatorio justo. Por esta sencilla razón, es hora de corregir la miopía que impide a los Gobiernos introducir las reformas necesarias para que el país rompa el círculo vicioso en el que se encuentra. Es evidente que la ruptura de este círculo no pasa por reducir el tamaño del Estado en relación a la economía, sino a través de una reforma del sistema fiscal.

Es obvio que una reforma de esta magnitud no se puede afrontar de golpe. Pero es precisamente una crisis económica lo que ofrece a los políticos la oportunidad de realizar reformas sustanciales (hasta hace unas semanas, rebajar en sueldo de los funcionarios en un 5% hubiera sido impensable). En palabras de Rahm Emanuel (jefe de Gabinete del presidente Obama), no se debe desperdiciar nunca una crisis seria.

Para empezar, es el momento de considerar una tasa sobre las rentas de capital más alta y, por lo tanto, más acorde con el modelo europeo. Incrementar los impuestos sobre los beneficios de la banca daría legitimidad política a este Gobierno y mandaría un mensaje claro a la coalición que lo sostiene acerca de los objetivos redistributivos de Zapatero. Una subida de los impuestos a rentas altas haría lo mismo. En este respecto, el Gobierno español simplemente seguiría la senda de medidas similares anunciadas por Gobiernos que difícilmente podríamos calificar de izquierdistas (Sarkozy en Francia y Cameron en Reino Unido). Por último, es indispensable combatir de una manera seria el fraude fiscal.

Estas medidas podrían ayudar al Gobierno a recuperar el pulso político y a reconstruir su coalición electoral. De otro modo, asistiremos a una última paradoja: el partido cuya política facilitó la creación de la burbuja inmobiliaria, que premia a sus líderes acusados de corrupción, retomará el poder para imponer medidas todavía más absurdas y más injustas que las anunciadas estos días. Todos deberíamos recordar aquel proverbio chino que dice que lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar.

Pablo Beramendi y David Rueda son profesores de Ciencia Política en la Universidad de Oxford.

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maiatza 20, 2010 Posted by | Ekonomia, Politika | , , , , | Utzi iruzkina

Zutik Euskal Herria

Antonio Alvarez-Solís 2010-04-10 GARA lotura

Si al grito de «Zutik Euskal Herria» una masa sólida de ciudadanos decide presentar candidatos a las próximas elecciones ¿qué hará Madrid? Ahí no servirá el herrumbroso recurso a la violencia como modo de exclusión. Ni podrá el aparato gubernamental del Sr. Zapatero, compuesto de socialistas y oposición, movilizar el tinglado judicial para que declare a toda esa ciudadanía como parte integrante de ETA. Alegar esto pondría en entredicho el enunciado de «banda» con que se designa a ETA. ¿Cabe concebir a una multitud como banda entregada al terrorismo? Yo creo que Madrid, como en tantas otras ocasiones, ha agotado su margen de maniobra para sus acostumbrados procederes dictatoriales, fascistas en términos del lenguaje adecuado. Según como proceda Madrid se trataría ya de entrar a saco en la calle ancha y clara, y Lakua ratificaría su carácter de organismo «quisling» de ocupación que quizá sugiriese al pueblo vasco, como respuesta, una postura de enconada lucha nacional.

España perdió de acuerdo con estas concepciones y formas de actuar todas sus colonias, a las que no se ofreció jamás una salida con espíritu de concordia. El espíritu de Weyler respecto a Cuba, heredero de otras muchas posturas protervas -recordemos al españolísimo general Serrano diciendo a su confesor en el momento de la muerte: «No puedo perdonar a mis enemigos porque los he fusilado a todos»-, vuelve a apuntar en el horizonte. ¿Qué hará Madrid si doscientos, trescientos o cuatrocientos mil vascos acuerdan gritar su independencia desarmada y reclaman urnas para publicarlo? ¿Cómo explicarlo a una Europa que siempre ha tenido a España como la piedra en su zapato?

No. No bastará, si los soberanistas mantienen su pulso, con la heredada Audiencia Nacional emitiendo sus incongruentes papeles condenatorios, ni con la Guardia Civil o la Policía poblando la noche y el día de Euskadi, ni con la amenaza constitucional. El ruido poblará no sólo el ámbito vasco sino que saltará clamorosamente las fronteras hasta obligar a muchos gobiernos, que ya tienen bastante con sus problemas, a soltar abruptamente la patata caliente española. Pienso incluso que este «Zutik Euskal Herria» podría agusanar el viejo cuerpo del PNV, en cuyo seno unas capas confusas caracolean hasta hipotecar su vieja historia.

Porque, pese a lo que sostenga su aparato partidario, también una multitud de peneuvistas no logrará apacentar en el partido su conciencia nacional. No hago ejercicio de arúspice y observo las entrañas del ave porque adivinar las cartas que van a salir en el juego es cosa elemental para quien posea la mínima capacidad reflexiva, sólo me limito a preguntarme ¿qué hará Madrid si persiste en su guerra de ocupación ante las masas que converjan en una dinámica acción soberanista?

Después, si la actitud de Madrid persiste en su vieja y ya astrosa arrogancia, sucederá una historia donde el encuentro de dos pueblos será cada vez más difícil. Ante este lamentable futuro, porque no hay independencia que no se haya logrado, no vale esa simplicísima reflexión española de que España puede bloquear las relaciones comerciales con la tierra vasca, porque el comercio de Euskadi ya navega en muchos más ámbitos y, en cambio, tierras de la vieja España necesitan, para supervivir hoy todavía, a Catalunya y Euskadi, naciones a las que solamente les bastará para impulsar su pretensión de modernidad económica con reorientar las velas de una parte de su tinglado empresarial, que podría ser desconectado de sus lazos de dependencia con la Corte.

El problema histórico de España está en cierta manera provocado por su miopía para ver la mar, con todo lo que el horizonte marítimo significa. Inglaterra supo ver la mar y ello la hizo protagonista de la primera revolución industrial. El imperio inglés siempre fue un dinámico negocio, mientras el imperio español siempre fue una canonjía adormecida y barroca. España ha mirado perpetuamente a su interior, incluso la Andalucía postárabe. Es menguada y obstinadamente rural. A veces sospecho que más que una nación con todos sus elementos impulsores sigue siendo un latifundio. Para explicarme la mala relación de España con muchas de las tierras que compusieron, dependieron o dependen de su Estado he de recurrir a la mecánica biológica de los virus, que precisan del material genético de las células que invaden para lograr su reproducción. Fruto de esta aversión al océano para alimentar su evolución es la mala relación que lo español guarda con su periferia navegante.

Pero decir todo esto equivale a buscar el alma metafísica cuando lo necesario es preocuparse del espíritu encarnado. De eso no se ha preocupado España. ¿Por qué? El problema requiere demasiada meditación para mí. Lo que me preocupa de España es su radicalismo inmóvil. Ese radicalismo que ahora le impide entenderse con dos naciones peninsulares -a las que cabe añadir Galicia- con las que debería vivir en paz y buena voluntad merced a una razón sanamente practicada. Es más, una razón que le imbuiría una cierta armonía vital, alejándola de la violencia sempiterna que le suscita la visión de las libertades.

Volvamos ahora a Euskadi en toda su extensión como Euskal Herria. Las próximas elecciones, ya municipales o generales, van a plantear una situación explosiva. No puede pedirse a los vascos que se crucen de brazos mientras tratan de arrebatarles su sustancia nacional. Ya no hablo de lo que piensan íntimamente acerca de sus lazos con España, ya sea la ruptura política de esos lazos o la aceptación de cierta dependencia mediante la figura de la autonomía.

Yo creo que los vascos desean íntimamente ser soberanos, incluso muchos de los que ahora están alejados de la batalla exterior por conseguirlo. Pero repito que eso está por ver. Lo que desde luego irrita al euskaldun es que se le prive de la elemental posibilidad de hacerse escuchar en las instituciones y desde ellas. Y además que se adjetive esa represión como muestra de sanidad democrática. Este último extremo agudiza el carácter de lo que ocurre al ser convertido en algo que tiene todas las evidencias de una burla.

El vasco quiere salir de la minoridad política que le impone Madrid. Es, pues, una batalla por el desarrollo humano, por su plenitud. Ante el deseo de ejercer la mayoría de edad, que el vasco tiene hace siglos como todo pueblo que posea un rotundo perfil de pueblo, no se puede oponer una política de acciones elementales y lamentables, de diálogo falsificado, de dolor permanente producido por una represión tan burda como secular. Vivir en el marco que no sólo acoge la violencia sino que es la violencia misma no es aceptable desde ningún punto de vista, ni para vascos ni para españoles; para españoles porque al fin y a la postre lo que recogen del campo de batalla son sus propios restos, como ha venido sucediendo siglo tras siglo.

Vivir en una tensa instalación en el dominio acaba por destruir todo lo que de sólido puede tener el espíritu dominante. España sería más España si se aceptara en paz y concordia. Cuando un sistema colonial se quiebra, el dominador ha de huir cuanto antes de él a fin de salvarse a sí mismo; hay que poner urgentemente a salvo los muebles de la inteligencia antes que hacer con ellos una montón de astillas para mantener un fuego que resulta irrisoriamente sagrado. España puede ser grande, mediana o chica, lo importante es que sea sólida y se vea a sí misma sin acideces y vómitos. La grandeza no la produce la mancha geográfica sino la voluntad de ser plenamente ante el mundo con un espíritu abierto a los demás. Amén.

apirila 10, 2010 Posted by | Iritzia, Politika | , , | Utzi iruzkina

Quien todo lo quiere puede quedarse sin nada

Lluís Bassets 2010-03-21 del alfiler al elefante, El País lotura
Netanyahu lo quiere todo, la paz, los territorios y la democracia. Pero es bien conocido el axioma: sólo cabe escoger dos de los tres términos. Tres son las combinaciones a que da lugar la elección. Si escoge la paz y la democracia, como desearían todos los amigos de Israel, optará por la entrega de los territorios, con los intercambios que haga falta para las colonias de mayor peso demográfico; y surgirá con ayuda de todos una Palestina al lado con unas fronteras seguras reconocidas por sus vecinos. Si escoge la paz y los territorios, deberá desposeer de derechos ciudadanos a los árabes que residan entre el Jordán y el Mediterráneo, para evitar que traduzcan su próxima mayoría demográfica en una mayoría política y así se convierta Israel en un estado binacional israelí-palestino, que termine con el sueño sionista. Si escoge los territorios y la democracia, posponiendo la paz, que es lo que está haciendo ahora, deberá seguir acrecentando su control militar sobre Cisjordania y cargando con el peso creciente del desprestigio internacional.

Son tres combinaciones, pero no tres salidas. El estado binacional es el fin de Israel. El sionismo y sus admiradores y amigos no pueden bendecirlo, aunque el cansancio, la sangre derramada y los efectos desestabilizadores del conflicto puedan erosionar su posición hasta convertirlos en partidarios de un único Estado para judíos y palestinos capaz de conservar la democracia. Era la posición de Hannah Arendt, que militó con el sionismo bajo la bota nazi pero tomó distancias con la creación de Israel en 1948. El Estado judío desde el Jordán hasta el Mediterráneo es insostenible en democracia y requiere de un régimen de abierto apartheid. Queda el actual estado de las cosas: una paz precaria; un Estado sin fronteras precisas ni reconocimiento de los vecinos; y una democracia erosionada por el trato crecientemente desigual que reciben sus propios ciudadanos árabes y por la discriminación que sufren los palestinos en su propio país, donde son expulsados y desposeídos para hacer hueco a cualquier ciudadano del mundo que se acoja a su identidad judía.

La única fórmula viable son los dos Estados, lo que significa devolver los territorios, Jerusalén-Este incluido, y regresar a las fronteras de 1967, con todos los matices y retoques que exige la sensatez negociadora. Cuanto más se aleja el Gobierno de Israel de esta salida única más se incomodan sus amigos y se alejan sus aliados. También se va acercando este momento crítico, diez o quince años, en que la demografía jugará en contra del sionismo. Ni el sistema electoral ni el protagonismo de los colonos y sus partidos ayudan a realizar el paso dramático pero obligado hacia la paz. Y lo grave es que si se renuncia a la paz, luego la vida obligará a renunciar a la democracia y finalmente a los territorios.

martxoa 21, 2010 Posted by | Iritzia, Politika | , , , , , | Utzi iruzkina

Socialdemocracia, fin de ciclo

Ignacio Ramonet 2010-03-21 Le monde diplomatique lotura

Las ideas también mueren. El cementerio de los partidos políticos rebosa de tumbas en donde yacen los restos de organizaciones que otrora desataron pasiones, movieron a multitudes y hoy son pasto del olvido. ¿Quién se acuerda en Europa, por ejemplo, del Radicalismo? Una de las fuerzas políticas (de centro-izquierda) más importantes de la segunda mitad del siglo XIX, que los vientos de la historia se llevaron… ¿Qué fue del Anarquismo? ¿O del Comunismo estaliniano? ¿Qué se hicieron aquellos formidables movimientos populares capaces de movilizar a millones de campesinos y obreros? ¿Qué fueron sino devaneos? (1)

Por sus propios abandonos, abjuraciones y renuncias, a la socialdemocracia europea le toca hoy verse arrastrada hacia el sepulcro… Su ciclo de vida parece acabarse. Y lo más incomprensible es que semejante perspectiva se produce en el momento en que el capitalismo ultraliberal atraviesa uno de sus peores momentos.

¿Por qué la socialdemocracia se muere, cuando el ultraliberalismo se halla en plena crisis? Sin duda porque, frente a tantas urgencias sociales, no ha sabido generar entusiasmo popular. Navega a tientas, sin brújula y sin teoría; da la impresión de estar averiada, con un aparato dirigente enclenque, sin organización ni ideario, sin doctrina ni orientación… Y sobre todo sin identidad: era una organización que debía hacer la revolución, y ha renegado de ese empeño; era un partido obrero, y hoy lo es de las clases medias urbanas acomodadas.

Las recientes elecciones han demostrado que la socialdemocracia europea ya no sabe dirigirse a los millones de electores víctimas de las brutalidades del mundo postindustrial engendrado por la globalización. Esas multitudes de obreros desechables, de neo-pobres de los suburbios, de mileuristas , de excluidos, de jubilados en plena edad activa, de jóvenes precarizados , de familias de clase media amenazadas por la miseria. Capas populares damnificadas por el shock neoliberal… Y para las cuales, la socialdemocracia no parece disponer de discurso ni de remedios.

Los resultados de las elecciones europeas de junio de 2009 demostraron su descalabro actual. La mayoría de los partidos de esa familia en el poder retrocedieron. Y los partidos en la oposición también recularon, particularmente en Francia y en Finlandia.

No supieron convencer de su capacidad para responder a los desafíos económicos y sociales planteados por el desastre del capitalismo financiero. Si faltaba un indicio para demostrar que los socialistas europeos son incapaces de proponer una política diferente de la que domina en el seno de la Unión Europea, esa prueba la dieron Gordon Brown y José Luis Rodríguez Zapatero cuando apoyaron la bochornosa elección a la Presidencia de la Comisión Europea del ultraliberal José Manuel Duraõ Barroso, el cuarto hombre de la Cumbre de las Azores…

En 2002, los socialdemócratas gobernaban en quince países de la Unión Europea. Hoy, a pesar de que la crisis financiera ha demostrado el impasse moral, social y ecológico del ultraliberalismo, ya sólo gobiernan en cinco Estados (España, Grecia, Hungría, Portugal y Reino Unido). No han sabido sacar provecho del descalabro neoliberal. Y los Gobiernos de tres de esos países -España, Grecia y Portugal, atacados por los mercados financieros y afectados por la “crisis de la deuda”- se hundirán en un descrédito e impopularidad aún mayores cuando empiecen a aplicar, con mano de hierro, los programas de austeridad y las políticas antipopulares exigidas por la lógica de la Unión Europea y sus principales cancerberos.

Repudiar sus propios fundamentos se ha vuelto habitual. Hace tiempo que la socialdemocracia europea decidió alentar las privatizaciones, estimular la reducción de los presupuestos del Estado a costa de los ciudadanos, tolerar las desigualdades, promover la prolongación de la edad de jubilación, practicar el desmantelamiento del sector público, a la vez que espoleaba las concentraciones y las fusiones de mega-empresas y que mimaba a los bancos. Lleva años aceptando, sin gran remordimiento, convertirse al social-liberalismo. Ha dejado de considerar como prioritarios algunos de los objetivos que formaban parte de su ADN ideológico. Por ejemplo: el pleno empleo, la defensa de las ventajas sociales adquiridas, el desarrollo de los servicios públicos o la erradicación de la miseria.

A finales del siglo XIX y hasta los años 1930, cada vez que el capitalismo dio un salto transformador, los socialdemócratas, casi siempre apoyados por las izquierdas y los sindicatos, aportaron respuestas originales y progresistas: sufragio universal, enseñanza gratuita para todos, derecho a un empleo, seguridad social, nacionalizaciones, Estado social, Estado de Bienestar… Esa imaginación política parece hoy agotada.

La socialdemocracia europea carece de nueva utopía social. En la mente de muchos de sus electores, hasta en los más modestos, el consumismo triunfa, así como el deseo de enriquecerse, de divertirse, de zambullirse en las abundancias, de ser feliz sin mala conciencia… Frente a ese hedonismo dominante, machacado en permanencia por la publicidad y los medios masivos de manipulación, los dirigentes socialdemócratas ya no se atreven a ir a contracorriente. Llegan incluso a convencerse de que no son los capitalistas los que se enriquecen con el esfuerzo de los proletarios, sino los pobres quienes se aprovechan de los impuestos pagados por los ricos… Piensan, como lo afirma el filósofo italiano Raffaele Simone, que “el socialismo sólo es posible cuando la desgracia sobrepasa en exceso a la dicha, cuando el sufrimiento rebasa con mucho el placer, y cuando el caos triunfa sobre las estructuras” (2).

Por eso quizá, y en contraste, está renaciendo hoy con tanta pujanza y tanta creatividad, un nuevo socialismo del siglo XXI en algunos países de América del Sur (Bolivia, Ecuador, Venezuela). Mientras en Europa, a la socialdemocracia le llega su fin de ciclo.

Notas:
(1) Jorge Manrique, “Coplas a la muerte de su padre” (1477).
(2) Raffaele Simone, “Les socialistes proposent toujours le sacrifice”, en Philosophie Magazine , n° 36, febrero de 2010, París.

martxoa 21, 2010 Posted by | Iritzia, Politika | , , , , | Utzi iruzkina

“Es necesario que los independentistas y progresistas del país establezcamos una alianza estratégica”

Respublica 2010-03-10 lotura

RES PÚBLICA ha podido obtener una entrevista en exclusiva con Arnaldo Otegi, quien sigue siendo, a pesar de estar en prisión, el referente público de la izquierda abertzale. En ella, y convencido de que “la mayoría de este pueblo es progresista”, Otegi reivindica como “necesaria” la independencia de este país en un contexto pacífico y sin injerencias, proclama la posibilidad de “articular mayorías progresistas y abertzales”, y envía un claro mensaje a la organización armada: “El conjunto de agentes del país, incluída ETA, tendrán que ver qué tipo de aportación pueden hacer para que el proceso democrático pueda desarrollarse”.

Pregunta.- El Tribunal de Estrasburgo ha dado ya el carpetazo a la ilegalización de Batasuna, dando así por buena la Ley de Partidos. ¿A qué atribuye esta decisión? ¿Está la justicia en la Unión Europea tan politizada como lo está en el Estado español?

Respuesta.- En primer lugar debemos señalar que si bien es cierto que nos ha decepcionado profundamente dicha decisión tampoco es una decisión que no nos esperásemos. Nos ha decepcionado, en primer lugar, porque jurídicamente es una sentencia pobre, poco fundamentada y que ha sorprendido por su escasa construcción jurídica a muchos profesionales del derecho, hecho que no es habitual en la Corte.  Ésto y el hecho de que no fuese aceptada para ser tratada por la Gran Sala, a pesar de que fuese la propia Sala que dictó resolución en el procedimiento la que consideró en su día el posible traslado de la causa a la Gran Sala por su importancia (a lo que se opuso el Reino de España) nos lleva a considerar que ha habido enormes presiones por parte del Estado que han podido influir en la decisión. Ya sabemos que para el Estado español el conflicto político vasco es la principal cuestión de Estado incluso a nivel internacional. Además el Estado español no es un Estado que se caracterice por su respeto hacia instituciones internacionales y los principios de independencia de poderes, justicia etc. El perfil de las  personas que suele nombrar como jueces en la Corte lo atestigua: el actual juez con anterioridad a ser nombrado había colaborado con el PSOE, o la Fundación para la Libertad. Y su predecesor había sido antes representante del Estado en la Corte. Ciertamente no es que nombre a jueces de reconocido prestigio e imparcialidad para ejercer el cargo como es el caso de otros estados con amplio recorrido democrático. El hecho de que además no se sienta vinculado a las decisiones de la Corte, como lo acreditan numerosas sentencias condenatorias, reafirma este escaso respeto.

Pero no es nada nuevo, lo mismo pasa con las Naciones Unidas en relación a las resoluciones que dictan sus organismos, como ha sido el caso de Karmelo Landa, o los informes de diversos relatores o el Comite de DDHH.

Por otro lado debemos reconocer que no era el mejor momento a nivel internacional. No hay más que ver la deriva securitaria que viven muchos paises y que está influyendo en todos los sentidos en las diversas instituciones internacionales que velan por los derechos humanos. La sentencia es una mala noticia en general, creo yo, para todos aquellos que defienden los derechos humanos y las libertades básicas y tendrá consecuencias negativas como ya lo estamos viendo en las reiteradas referencias a la sentencia que por parte de los tribunales turcos se vienen realizando para justificar la ilegalización del DTP, por ejemplo.

P.- Ilegalizada. Sin poder reunirse ni convocar manifestaciones. Impedida de presentarse a las elecciones. La situación de la izquierda abertzale es realmente dificil en esta coyuntura histórica. ¿Cuánta parte de responsabilidad tiene en ello la propia estrategia de la izquierda abertzale?

R.- Mucha. Muchisima responsabilidad. Y no hay más que remontarse en los años para darse cuenta que los procesos de ilegalización contra la izquierda abertzale y su criminalización comienzan ya con  el compromiso de Herri Batasuna de dar a conocer, por considerarlo de gran importancia, la Alternativa Democratica, que venía a señalar que, en definitiva, correspondía a la ciudadanía vasca por medio de las fuerzas políticas que le representan el llegar a acuerdos sobre las bases del conflicto, acuerdos que deberían ser respetados por todos. Y son las iniciativas políticas para promover el proceso de diálogo y negociación de bases democraticas como el acuerdo de Lizarra Garazi las que llevan al Estado a proceder a la represión e ilegalización de la izquierda abertzale. Porque el Estado sabe que la misma es el motor del cambio político del país. Cuanto más propuestas de solución del conflicto ha venido poniendo la izquierda abertzale sobre la mesa, más represión y endurecimiento del Estado. Sucedió con las detenciones en el anterior proceso de paz y sucedió hace escasamente meses. Ya nos los decía un compañero y amigo sudafricano, “cuanto más racionales sean vuestras propuestas, más irracional será la respuesta del Estado”. Pero nosotros seguiremos cumpliendo con el compromiso que tenemos con este país, el de darle soluciones al conflicto que padecemos, por el que en el futuro podamos confrontar las diversas opciones del país de manera democrática e igualitaria: que los independentistas podamos no sólo defender, sino materializar nuestros programas si esa es la voluntad de la mayoría del país, y que los unionistas constitucionalistas que deseen mantenerse unidos al Estado español también puedan hacerlo si esa es la voluntad del país.

P.- La manifestación de Donostia demostró que son muy amplios los sectores de la sociedad vasca que rechazan esa ley y rechazan la marginación de la izquierda abertzale. ¿Cuáles son, en su opinión, los pasos que deberían darse a partir de ahora?

R.- La sociedad vasca sabe que no se puede marginar a amplísimos sectores de la misma y entiende la naturaleza política del conflicto y la necesidad de resolverla a través del diálogo y la negociación. En este sentido nosotros venimos diciendo que las condiciones para el cambio político están dadas en el país. Ahora hay que materializar ese cambio político mediante un proceso democrático. Un proceso democrático que, desarrollado en ausencia total de violencia e injerencias, haga posible el alcanzar un nuevo escenario en el que todos los proyectos como ya he dicho sean no sólo defendibles sino materializables. Un marco en el que seamos los vascos los que decidamos libremente el modo de relación interna del conjunto de los territorios del país, que deberá basarse en la aceptación de los ciudadanos de dichos territorios, así como la relación que deseamos mantener como pueblo con el exterior. Eso es lo que hay que poner en marcha, el proceso democrático. Y en este sentido consideramos que su puesta en marcha no puede estar en manos del Estado, como un ejercicio de veto. Sin el Estado será más dificil, pero la puesta en marcha del mismo depende sólo de la capacidad que tengamos de acumular fuerzas e ilusión popular. De saber percibir, y creo que lo estamos haciendo, lo que la mayoría popular y democrática de este país demanda de la izquierda abertzale, para que, junto con otras fuerzas políticas y sociales, llevemos al país a un nuevo escenario.

P.- ¿Cuáles fueron las causas de fondo que dieron al traste con las últimas conversaciones para la paz? ¿Qué responsabilidad cabe achacar al PSOE y cuál a ETA? El proceso de Anoeta, ¿fracasó por mezclarse la Mesa política y la Mesa técnica?

R.- Como casi en todos estos procesos los motivos no son únicos y no atañen exclusivamente a una de las partes. Todos habremos cometido errores. Aún así, creo que el Estado empezó muy mal aquel proceso incumpliendo lo acordado con ETA, creando situaciones donde en vez de promover confianza hacía todo lo contrario, no habiendo previsto ni desarrollado una política dirigida a explicar a su país el proceso, no trabajando para que el mismo se entendiese y actuando en base a encuestas diarias y ante presiones. Entiendo que el Estado no hizo sus deberes, y eso, como digo, en vez de ir creando confianza la fue destruyendo.  No fuimos además capaces de construir un dialogo entre partidos más allá de las reuniones secretas de Loiola y el trabajo previo para ello. Volvió a suceder lo que muchas veces sucede en estos casos: la impaciencia se adueña de las partes, hay necesidad de ver avances, y, claro, si lo que se ven son incumplimientos, pues esto mina el proceso y al final colapsa.

Creo que es necesario establecer bases sólidas para que un proceso avance, debe haber un ambiente jurídico político propicio para ello, unas condiciones mínimas, y si eso no se da y uno está a expensas de la decisión que pueda tomar o no un juez las cosas se complican. Debe haber, asimismo, mucha comunicación con las bases y la sociedad por parte de todos los actores. Debe haber sinceridad, honestidad y un trabajo por el que mutuamente vayamos construyendo el proceso y la solución. Si el proceso se plantea en términos de “yo gano, tú pierdes”, se destruye, hay que crear escenarios en donde todos ganemos. Y esto es necesario explicárselo a la sociedad. Se necesita visión de país y de Estado para resolver este tipo de problemas, y si se está mirando en todo momento a cómo puede afectar en las previsiones electorales, en las encuestas, se empiezan a hacer cosas raras e  inentendibles. Y por otro lado se necesita también paciencia. Mucha paciencia. Los bloqueos que se dan en este tipo de procesos es necesario solventarlos con paciencia y mucho trabajo, sin tirar la toalla o decir que no hay nada que hacer. Como dicen los irlandeses, hay que seguir pedaleando en la bicicleta porque en el momento en que paras de pedalear te caes. En definitiva, todos tenemos mucho que aprender, pero si hay voluntad todo es posible.

P.- Un rumor afirma que usted ha estado a punto de decidir el abandono de la actividad política. ¿Es cierto? ¿Se lo ha planteado alguna vez?

R.- Ya he manifestado que mientras tenga fuerzas y viva continuaré trabajando por el proyecto estratégico de la izquierda abertzale: un país libre de hombres y mujeres libres. Es decir, una república vasca independiente basada en la justicia social. Y aunque estemos cada vez más cerca de ello, queda todavía mucho por hacer, por lo que veo el retiro como algo muy lejano.

P.- Se observan ciertos cambios en el lenguaje utilizado por la izquierda abertzale. Por ejemplo, mientras que antes se definía a ésta como representación del pueblo vasco, ahora se habla de “una parte de un grueso ciudadano”. Estos cambios ¿son reflejo de una estrategia diferente compartida por toda la izquierda abertzale?

R.- Entiendo que la crítica que se hace a la izquierda abertzale es una crítica que haciéndola extensible al conjunto de las fuerzas políticas del país es real. Es decir, desgraciadamente el conjunto de fuerzas políticas hablamos siempre con demasiada facilidad de ser representantes del pueblo o sus portavoces. Siendo esto así, no es menos cierto que la izquierda abertzale viene en los últimos años realizando planteamientos básicos para el conjunto del país, propuestas referidas al proceso y marcos democráticos, propuestas inclusivas y no excluyentes, propuestas por las que se establezca en el país un marco jurídico-político igualitario para todos. Desde ese punto de vista, lejos de mesianismos o dirigismos, la izquierda abertzale viene ofertando propuestas de construcción de país, de integración. Propuestas y estrategias claramente compartidas por el conjunto de la izquierda abertzale.

P.- Díganos claramente cuáles son los pasos que debería dar, en su opinión, la izquierda abertzale en el futuro próximo.

R.- Los pasos a dar entiendo vienen determinados ya en el documento de debate de la izquierda abertzale que después de ser debatido barrio a barrio, pueblo a pueblo, ha obtenido el respaldo de una inmensa mayoría de nuestras bases. Es necesario articular y poner en marcha un proceso democrático por parte del conjunto de fuerzas democráticas del país, por el cual los vascos y vascas mediante el diálogo y la negociación podamos pasar del actual escenario agotado a un nuevo marco de carácter democrático en el que todas las opciones, incluida la independentista, puedan ser no sólo defendibles, sino materializables. Un nuevo marco en el que esté en manos de la ciudadanía vasca decidir el modo de relación que desea establecer en su seno, así como el modo de relación que desea mantener con los estados. Un proceso democrático que servirá para  finalizar el conflicto actual y que, por supuesto, tendrá que dar respuesta asimismo a las graves consecuencias que el conflicto ha generado. Entendemos que para ello la metodología establecida en Anoeta es valida, así como son válidos y habrá que desarrollar los avances realizados en Loiola.

Pero para que esto sea posible es necesario también que los independentistas y progresistas del país establezcamos una alianza estratégica que trabaje por el proceso democrático desde una prespectiva nítidamente independentista. No porque ese sea el objetivo del proceso democrático (la independencia), sino porque desde el inicio debe quedar claro que el conjunto de visiones y opciones del país debe tener reflejo en el Acuerdo Democrático, por el que todos los proyectos políticos tengan las mismas opciones de materializarse.

Además, es necesario articular un movimiento amplio transversal que luche y se oponga al actual recorte de libertades básicas, y que vaya paso a paso restaurando el escenario democrático. Un movimiento que luche por los derechos de reunión, asociación, participación política, fin de la tortura, repatriación de los presos y su puesta en libertad etc… Un movimiento por el restablecimiento de las libertades públicas básicas que han sufrido una regresión importantísima en este país y que es necesario restituir para que el proceso democrático llegue a puerto.

P.- ¿Está la izquierda abertzale dispuesta a comprometerse con un proceso de paz bajo la premisa del previo abandono por parte de ETA de la lucha armada?

R.- La izquierda abertzale esta absolutamente comprometida con un proceso de paz que nosotros adjetivamos como democrático, y lo hacemos sin premisa o precondición alguna dentro del proceso democrático, que ha de desarrollarse por vías exclusivamente políticas y democráticas. La izquierda abertzale tiene una decisión clara al respecto, y ha quedado acreditado tanto en la Declaración de Altsasu como en la aprobación del documento de debate. El conjunto de agentes del país, incluída ETA, tendrán que ver qué tipo de aportación pueden hacer para que el proceso democrático pueda desarrollarse y alcanzar los objetivos que persigue. Pero reitero que nuestra voluntad es firme en la apuesta por el proceso democrático en las condiciones descritas de ausencia de todo tipo de violencia e injerencia.

P.- ¿Y está dispuesta a pagar su “precio por la paz” en forma de oposición o escisión de aquellos sectores que siguen convencidos de que cualquier proceso de paz viable precisa de la dirección de ETA y de la doble vía político-militar para asegurar su buen fin?

R.- Ya dijimos en el anterior proceso que conceptos como “precio por la paz” no son adecuados, pues tienen una carga negativa. Respecto a la pregunta, está claro cuál ha sido la respuesta de la amplia mayoría de las bases sociales de la izquierda abertzale la que ha definido las bases y principios del proceso que debemos echar a andar. Por tanto, los parámetros de debate y conclusión no se corresponden con los de la pregunta. De ahí que no es necesario tratar sobre situaciones que ciertamente no creo se den ni  lleguen a darse.

P.- ¿Quiénes integrarían ese “polo soberanista” por el que, al parecer, apuesta al menos una parte de la izquierda abertzale? No parece que, además de EA, pudieran integrarlo otras formaciones políticas vascas, ¿no? ¿Debería estar ahí también la mayoría sindical vasca?

R.- El polo soberanista no es un conjunto cerrado de siglas. El polo soberaniasta o como llegue a denominarse  hace referencia al conjunto de fuerzas y sectores del país que creen claramente que la solución a los problemas del país, que las necesidades de futuro del país pasan por constituirse en un Estado, una república independiente en Europa, como lo  tienen previsto hacer los escoceses, los groenlandeses, catalanes o flamencos. Corresponde a las diversas fuerzas políticas, sindicales y sociales del país definirse sobre dónde se sitúan respecto a estos postulados, sobre si lo que buscan es una mera reforma estatutaria o creen que lo que hay que construir es el escenario que haga posible la indepndencia. Las fuerzas sindicales del país tienen también mucho que decir. Es necesario activar al pueblo vasco de izquierdas, al conjunto de sectores progesistas del país en el trabajo para alcanzar la plena soberanía que haga posible igualmente un reparto adecuado de las riquezas del país, y ahí la mayoría sindical tiene mucho que decir.

P.- ¿Piensa usted que, dada la actual correlación de opiniones y fuerzas en Euskadi, la independencia es simplemente posible o incluso deseable?

R.- No sólo creo que es posible y deseable creo que es necesaria. Tenemos un país que, no sólo por razones históricas que son importantes sino sobre todo por razones de futuro, necesita la independencia. Para que podamos desarrollar con plena capacidad nuestra identidad, nuestra lengua, nuestra cultura, necesitamos de instrumentos soberanos. Asimismo, el mundo globalizado que vivimos, la Europa que viene construyéndose, y que, como hemos señalado, nos nos complace en cuanto a objetivos y términos, deja claro que sólo los pueblos soberanos con capacidad de decidir e incidir con  voz propia para el conjunto de problemas que les atañe pueden subsistir.  No es de estrañar que escoceses, flamencos, catalanes, Islas Feroe o Groenlandia vean la necesidad de ser independientes, soberanos, y poder así incidir en las políticas globales que les afecten. Los vascos necesitamos del mismo modo ser soberanos, tener voz propia en el concierto de naciones, defender nuestros intereses, desarrollar las políticas que creemos son las más adecuadas para el desarrollo de nuestro pueblo. Y para ello la independencia es no sólo deseable sino necesaria.

P.- Si se conforma ese polo soberanista, y teniendo en cuenta que PSE y PP ya están actuando conjuntamente como bloque, ¿se correría el riesgo de crear una división civil en Euskal Herria?

R.- ¿Por qué? En Escocia no hay una division civil, tampoco en Feroe o Flandria, ni en Quebec. ¿Por qué puede haber una división civil en el país al conformarse un polo soberanista o independentista y no lo hay ahora cuando tenemos un marco jurídico que no satisface la voluntad de la mayoría del país? Si establecemos unas reglas democráticas de juego por el que este pueblo sea lo que la mayoría del mismo desee, no entiendo por qué debe haber divisiòn o fractura civil. Yo estoy dispuesto a aceptar que, si la mayoria del país desea continuar unida al Estado español, esto sea así, y por ello no se produciría ninguna fractura, sin más continuaría trabajando para convencer a mis compatriotas, pero nada más. Al fin y al cabo es ahí donde se verá el perfil democrático de cada uno.

P.- ¿Cómo calificaría la labor que está haciendo el PSE, con el apoyo del PP, en el Gobierno Vasco? ¿Y la del PNV?

R.- El PSE sabe que el suyo es un gobierno ilegítimo, nacido de una situación claramente antidemocrática, contrario a la realidad sociológica del país y sustentado además en un acuerdo antinatura que únicamente se entiende desde una perspectiva de razón de Estado. Los sectores constitucionalistas unionistas del país  no tienen problema en abandonar todas sus divergencias con el objetivo, tanto en la CAV como en la CFN, promover políticas de asimilación y domesticación. Y con ese objetivo, y por ese objetivo, hoy día son además los únicos que defienden los marcos estatutarios establecidos con el objetivo de retrasar lo máximo posible lo que en términos históricos saben que es inevitable, que un día los vascos y las vascas decidiremos libremente el constituirnos en Estado propio. Al PNV, agotado el Estatuto, se le acerca la hora de decidir sobre cúal es en realidad su proyecto histórico, si es el vivir cómodos en España o si optan por volver a sus orígenes fundacionales. Pero es una decisión que ellos deben tomar y explicársela a sus bases, no es nuestro problema; nosotros tenemos un proyecto claro de país que ofrecer.

P.- ¿Observa síntomas de derechización y acomodamiento en la sociedad vasca? ¿Qué futuro tienen las opciones de izquierda y abertzales en este contexto?

R.- Es cierto que en el actual contexto de bloqueo pueda parecer que hay una derechización en el país, pero yo estoy convencido de que la mayoría de este país, de este pueblo, es progresista, con valores de fraternidad, de justicia social, de trabajo comunal muy enraizados. Hay un pueblo de izquierdas en sentido amplio que es mayoritario. Y estoy convencido de que, si por medio del proceso democrático somos capaces de llevar este pueblo a otro escenario, se verá que las opciones sociales y politicas de cambio tienen amplísimo respaldo en el país. Que hay posibilidades de articular mayorías progresistas y abertzales.

P.- Si usted empezara un discurso con la frase de Martin Luther King “He tenido un sueño…”, ¿cómo lo describiría?

R.- Pues ciertamente no sería un sueño que diferiese mucho del sueño de Martin Luther King, quizás sin reminiscencias religiosas pero en el fondo muy parecido. Deseo como Luther King que algún día los opresores y los oprimidos “nos sentemos juntos en la mesa de la fraternidad”. Que “la nación se pusiera en pie y sostuviese que todos los hombres y mujeres son iguales”. Que el país “se trasformase en un oasis de libertad y justicia”. “Que la libertad suene y llegue el día en el que todos seamos capaces de juntar las manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro “Al fin libres, Al fin libres. Somos al fin libres.” Al fin y al cabo pueden cambiar las formas, los objetivos concretos, pero en el fondo todos los oprimidos buscamos lo mismo: la libertad.

martxoa 19, 2010 Posted by | Iritzia, Politika | , | Utzi iruzkina

Absurda democracia (1)

Xabier Silveira 2010-03-19 GARA lotura

Los que pensamos que la democracia es el peor de los sistemas organizativos que se haya puesto en práctica nunca, la palabra que más sangre hace derramar y la mayor de las falacias, estamos de luto oral. No podemos hablar. Democracia en estado puro. Los que estamos convencidos de que a Jon Anza lo mataron ellos, los mismos que mataron a tantos otros, seremos encarcelados en caso de que lo digamos. Por consiguiente, me sobra el resto de columna. Pero como mis amigotes responsables de este apartado de opinión ni por asomo permitirían que se publicara este recuadro en blanco, a ver qué diantres os cuento yo hoy.

Hablemos de democracia, qué carallo, que hablar de lo abstracto siempre depara sorpresas y risas.

La democracia parece ser, leyendo en Wikipedia, una y trina, todopoderosa a su vez. «La democracia se define a partir de la clásica clasificación de las formas de gobierno realizada por Platón primero y Aristóteles después, en tres tipos básicos: monarquía, aristocracia y democracia (gobierno de la multitud para Platón y `de los más’, para Aristóteles). Hay democracia directa cuando la decisión es adoptada directamente por los miembros del pueblo. Hay democracia indirecta o representativa cuando la decisión es adoptada por personas reconocidas por el pueblo como sus representantes. Por último, hay democracia participativa cuando se aplica un modelo político que facilita a los ciudadanos su capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas o cuando se facilita a la ciudadanía amplios mecanismos plebiscitarios». Qué bonito suena ¿verdad?

Seguimos hurgando en la enciclopedia libre -se censuran entradas igual que se publican- Wikipedia, y podemos hallar frases de personajes que no pueden dejar indiferente a nadie. Bueno sí, al buen demócrata. Decía el gran Eric Hobsbawm (conocido por todos, huelga decir quién fue) que «en general (a la democracia) se la usa para justificar las estructuras existentes de clase y poder: ustedes son el pueblo y su soberanía consiste en tener elecciones cada cuatro o seis años. Y eso significa que nosotros, el gobierno, somos legítimos aún para los que no nos votaron. Hasta la próxima elección no es mucho lo que pueden hacer por sí mismos. Entretanto, nosotros os gobernamos porque representamos al pueblo y lo que hacemos es para bien de la nación» (Aquí van las risas). Parece que sabe de lo que habla.

Y también sabía de qué hablaba Mandela cuando dijo lo siguiente: «Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan parlamento». Y para que quede claro lo que no os intento decir, aunque lo desee, el filosofo Hussein Nasr pone la última rima de mi primer verso: «en la actualidad la palabra democracia se ha convertido en un eslogan; quien nos gusta es democrático y a quien no nos gusta lo tachamos de antidemocrático». El pueblo palestino, en elecciones libres supervisadas por la ONU, eligió a Hamas para que lo gobernara. Pero Occidente rechazó ese resultado y alegó que era antidemocrático.

martxoa 19, 2010 Posted by | Iritzia, Politika | , , | Utzi iruzkina

El objetivo no es contentar a los «Rubalcaba», sino avanzar

Iñaki Iriondo 2010-03-19 GARA lotura

Decir no a todo, tratar de alimentar el desistimiento en el adversario o intentar acentuar sus contradicciones es una táctica tan primaria como de corto recorrido. El propio miércoles a la noche se pudo comprobar en las llamadas de los oyentes de Radio Euskadi, que de tres que pasaron a antena las tres denunciaron que no es que no se entienda lo que la izquierda abertzale dice, sino que no se le quiere entender.

Con este relato de hechos, parece excesivamente voluntarista hablar de la debilidad de ETA. Pero, en cualquier caso, la cuestión no está en la capacidad operativa de la organización armada, que puede sufrir vaivenes coyunturales o ciclos históricos más o menos favorables. De hecho, una y otra vez las autoridades policiales advierten de que «puede hacer mucho daño en cualquier momento». Y la cantinela del inminente final policial viene repitiéndose sin cumplirse desde los tiempos de Franco.

El núcleo de lo que está ocurriendo es que, sea cual fuere la capacidad operativa de ETA, la izquierda abertzale ha hecho una apuesta mayoritaria por el uso exclusivo de las vías políticas y democráticas. Y, por lo tanto, si como dijo en el comunicado publicado el 18 de enero «ETA hace suyas» las palabras de la izquierda abertzale, lo lógico es que lo que ésta espere sea que los actos y pronunciamientos de la organización armada vayan acordes al mandato surgido del debate.

Desde el PSOE y otros portavoces políticos (alguno de ellos, además, debiera reflexionar sobre el hecho de que sólo es referencia para hablar contra Batasuna) se le demandan a la izquierda abertzale condenas u otras exigencias. Y si algún día condenara una acción concreta, se le pediría -como ya hacen el PP y Aldaketa- la condena de toda la historia de ETA. Pero el objetivo de quienes así actúan no es la búsqueda de un escenario democrático en Euskal Herria, sino tratar de certificar la derrota y rendición del independentismo vasco.

Los pasos que de forma unilateral va dando la izquierda abertzale no han de medirse en función de las respuestas que dan aquellos a los que se enfrenta, y menos de las que hacen públicas. Esto sería un error de análisis y así se ha demostrado en ocasiones anteriores. Lo que debe observarse es si dichos pasos van en consonancia con el mandato que surgió del debate interno y si, además, son útiles para los objetivos de activación popular y acumulación de fuerzas. Es decir, lo que hay que medir de la nota de la izquierda abertzale no es si le gusta a Alfredo Pérez Rubalcaba, sino si responde a las exigencias de sus bases; no hay que mirar si la aplaude José Luis Bilbao, sino si refuerza los lazos con aquellas organizaciones políticas y sociales que están dispuestas a avanzar en la búsqueda de vías eficaces en el camino de la independencia. En definitiva, no se trata de que la izquierda abertzale haga notas para que le aplaudan quienes quieren destruirla, sino que sus acciones sirvan para avanzar en la línea marcada en «Zutik Euskal Herria».

martxoa 19, 2010 Posted by | Iritzia, Politika | , | Utzi iruzkina

Cada día somos más y no nos van a parar

Willy Toledo 2010-03-12 kaosenlared.net lotura

En esos días los marines ya andaban tomando posiciones en Haití, el pueblo afgano enterraba a sus muertos tras la última masacre cometida sin querer en nombre de su libertad y su dignidad, la mayor fosa común encontrada en América, con dos mil cadáveres descuartizados, se sellaba en Colombia con tierra nueva y censura antigua protegiendo a los responsables de cavar el agujero.

El periódico Egunkaria seguía secuestrado y sus trabajadores periodistas (que no empleados, como se lleva ahora) silenciados; un palestino miembro de Hamás fue asesinado fuera de su tierra por un grupo de sicarios en nombre de Israel con pasaportes (pasaporte físico, del otro también) de distintas democracias europeas escrupulosas defensoras de los derechos humanos.

El cincuenta por ciento de la riqueza mundial seguía en manos de las cien familias más poderosas del planeta y Tony Blair, José María Aznar, George Bush, el grande y el chico, y Javier Solana disfrutaban de todos los respetos y beneficios obtenidos en pago por sus crímenes de guerra.

En fin, abreviando que me voy, los banqueros seguían en la calle y los políticos que nos mienten y los jueces para la democracia que los protegen (a políticos y banqueros) andaban entretenidos en sepultar para siempre -para que no queden dudas de que nunca existió, por si acaso se repite- la Memoria Histórica; la Memoria Histórica del pueblo aplastado, claro, no la memoria histórica de esa democracia que nos dejó a modo de advertencia, impuesto por las urnas y bajo las armas, a un rey que guarda consigo las llaves que cierran el paso a la sepultura del pasado que esconde la brutal y dura verdad; y una vez en faena, aprovechan para enterrar también al juez ambiguo que, no hay que olvidarlo, ha ilegalizado partidos políticos demasiado incómodos y respaldados por parte de la población, emprendiendo en casa el equivalente patrio de la guerra global contra el terrorismo que se ha dado en llamar el “entorno de ETA”, una guerra que recurre también al método de la tortura y que,  dicho sea de paso, no sólo este “entorno” parece sufrir.

Si se puede ir a más, siempre hay alguien que se anima. Todo discurría bajo la extraordinaria placidez descrita (que algunos recuerdan que se vivía ya desde cuarenta años antes de la muerte, como la vida demasiado plácida para mi gusto, del dictador), cuando un ciudadano, con más acceso a los micros de lo que sería deseable y un pensamiento compartido por millones a quienes creían totalmente silenciados y neutralizados, empieza a ocupar un espacio extrañamente no ocupado por todo lo anterior. ¿Por qué? Porque se atreve a declarar a los periodistas presentes, ante los micrófonos y las cámaras de televisión, que los señores y señoras que les pagan y que les contrataron, no hace falta decirlo, obligándoles a aceptar las consecuencias que tendría cualquier cuestionamiento de la versión oficial obligatoria, por un interés económico pero sobre todo ideológico basado en el miedo nervioso a que se sepa y se contagie la verdad, manipulan, simplifican y mienten abiertamente sobre todo lo que tenga que ver con Cuba y su derecho irrenunciable a la determinación frente a la apisonadora del sistema financiero demócrata-fundamentalista del capital; y además les comunica que, a pesar de su voluntariosa y bienintencionada pero equivocada información, la persona por la que le preguntan no es un preso político, sino que estaba en la cárcel por delitos comunes.

Cuba. ¿Qué pasa con cuba? Algo importante y peligroso encuentran en que llegue sin la censura que ellos ejercen, y de la que acusan al gobierno cubano, el ejemplo imperfecto pero en tantas cosas válido de su Revolución. Empiezan las hostias. Esto no se puede permitir. Los medios de comunicación que utilizan las ondas y las imprentas, otorgadas a dedo las primeras a precios multimillonarios para mantener la mentira que les permitirá conservar sus privilegios abriendo y abriéndoles las puertas del poder y al poder de los bancos y los Parlamentos, deciden que ya está bien. Comienza la caza, no sólo del ciudadano en cuestión, sino, para dar una lección ejemplarizante, de todo aquél que ose informarse, formarse una opinión y rebatir por fin la corriente avasalladora de la posición única de toda persona que quiera ser digna de que la consideren una persona de bien. De pertenecer, como ellos dicen, al mundo libre. Ese ciudadano soy yo, y esos que deberíais tomar nota de mi ejemplo y no volver a intentarlo jamás sois vosotras y vosotros.

Ya estuve en otras, difíciles pero gratificantes; en algunas se consiguió la victoria, en otras todavía no, estaré en más batallas, pero ésta ha sido distinta. Dicen algunos que porque me la comí solo, negaban la posibilidad de cualquier apoyo. Las primeras horas lograron convencerme de que era así. Enseguida confirmé lo que a pesar del bombardeo, método preferido en cualquiera de sus significados por todos los arriba mencionados, que éramos muchos y muchas a los que trataban de pisotear y amedrentar. En el fondo ya lo sabía, y por eso escribo esta carta. Para mostrarme emocionado, fortalecido y conmovido al ver aquí, en estas paginas y en muchas otras de este territorio y de muchos otros, que la gente envía mensajes que demuestran que cada día somos más, que no nos van a parar y que está a punto de caérseles el montaje.

De ahí sale la reacción que conocen y utilizan mejor cuando sienten que el pueblo sabe de qué van y que ya no está dispuesto a callar: la violencia. Hoy leí que España alcanza estos días el récord en número de fuerzas de seguridad, de fuerzas todas bien armadas para la represión. Sabiendo que España es uno de los países europeos con menor índice de criminalidad y que aun así es, de todos, el que tiene el mayor número de población entre rejas, algunos cumpliendo en la práctica una cadena perpetua de momento ilegal en nuestro país; esa gigantesca cantidad de “cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado”, tengamos por seguro, se debe a que no tienen ninguna confianza en la seguridad del sistema. Tienen que estar preparados para lo que saben que llegará. Sigamos adelante, sin desfallecer, este absolutismo demócrata que intentan hacernos tragar, tratando de negarnos la posibilidad de masticar para que no seamos capaces de saborear diciéndonos que no hay nada más que probar -bonita rima me ha salido aquí- se lo vamos a vomitar.

Queremos libertad. En estos días de pérdida definitiva de mi virginidad, abrumado por el poder ya conocido del poder, he aprendido muchas más lenguas que el latín. Lo hice lo mejor que pude. También cuando lo hice fatal. Quizás aprendí más sobre todo cuando lo hice fatal. Sé bien que había ojos y bocas (bocotas dijo alguno) sin el altavoz que se me ofrece a mí, pendientes de escuchar lo que ellos y ellas quisieran decir; sé que en algunos momentos les decepcioné. Sabed que también me decepcioné a mí mismo, pero tengo en cuenta -tenedlo en cuenta vosotros también- que sólo soy un ciudadano al que se le vino encima, como una apisonadora, lo que yo sentí como una responsabilidad para con todas las personas que sienten, como yo, que hay que responder a esta gente, que cuando nos dejan no podemos perder la rara oportunidad. Aun así, la presión y la obligación de utilizar los métodos que se me presentan para defenderme a mí y a todos los que caminamos de la mano en esta lucha por reivindicar, como dice Eric Fromm, no las leyes del hombre sino las leyes de la humanidad, me llevaron, sobre todo en una lamentable pero instructiva ocasión, a decir cosas que, puesto que no pienso, nunca debí decir. Tienen perfeccionada la máquina, que no les suele fallar, de infundir mediante la calumnia, la avalancha sin dar tiempo a respirar, sin escrúpulos, el mensaje falso de nuestra presunta soledad, el miedo que están seguros nos va a paralizar.

Yo, que ya he tomado nota, estaré en adelante más atento. Es importante para mí, como creo que es importante para todos, la tribuna que se me ofrece, lo que pueda pensar la gente que está leyendo esto. Estoy ahí, con toda esta gente, como uno más. Tengo el altavoz, hasta nueva orden que temo y sé que pronto llegará como muchos ya han comprobado en sus carnes, y hasta entonces espero saber aprovecharlo.

Gracias de nuevo a todas y todos. Gracias por pelear. Gracias a la gente que admiro y que contribuye con su trabajo y su generosa solidaridad a que nos podamos informar desde un prisma más cercano a la realidad y que dijeron cosas en mi defensa, en nuestra defensa, que de verdad consiguieron emocionarme. Gracias a Julián y Alberto por su tiempo, solidaridad y comprensión al ayudarme tanto con las palabras que quería decir pero no pude o no supe escribir. Gracias a mi compañero antiguo, aunque tan esporádico, Carlo Frabetti, a Pascual, a Belén, a Santiago y a Carlos por ser los primeros en hacerme ver que no estaba solo, por ser mis compañeros nuevos. Gracias a todas. Gracias a todos. Por la poesía. Por maldecir la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que lavándose las manos se desentienden y evaden, por maldecir la poesía de quien no toma partido hasta mancharse. Gracias a los muchos y muchas que enviaron sus mensajes de solidaridad con los que me recordaron de nuevo de qué lado quiero estar.

martxoa 13, 2010 Posted by | Iritzia, Politika | , , , , , | Utzi iruzkina

Discurso por el que Arnaldo Otegi ha sido condenado*

* (Recogemos la traducción para el juicio del discurso original en euskara)

2010-03-02 GARA lotura

“(…) propusimos dos mesas y existirán esas dos mesas, no sabemos cuándo, pero existirán”.

“Y, finalmente, en esas dos mesas, igual que en Sudáfrica, el futuro de este pueblo se construirá de conformidad, con compromiso, libertad, democracia y justicia. Reconociendo la territorialidad y la autodeterminación de este pueblo, pero eso no puede construirse sin lucha, sin organización y sin compromiso”.

“Gatza lleva 25 años en prisión, Mandela salió después de 27 años. Pero Mandela no salió de la cárcel para conocer una Sudáfrica del pasado, Mandela salió de la cárcel superado el apartheid, con la democracia construida y conseguida la libertad. Y así saldrá también en este pueblo el Colectivo de Presos Políticos Vascos”.

“Todavía no sabemos si será largo, corto o breve, lo que sabemos es que en Sudráfica lo consiguieron a los 27 años. Y lo que sabemos es que si luchamos, si mantenemos la sensatez, inteligencia y prudencia política que nos dijo Jon Idigoras, tal vez dentro de 27 años también se conseguirá en Euskal Herria a través de la negociación el escenario democrático nacional que le deben, que merece, que necesita. Se lo debemos a los presos políticos vascos, refugiados y tantos camaradas que hemos dejado en la lucha y lo conseguiremos. Vamos por el buen camino, estamos en el buen camino, se están creando las condiciones y vamos a gestionar esas condiciones dentro de la voluntad del pueblo. Territorialidad y autodeterminación, democracia y justicia”.

“Y todos los represaliados vascos construyendo Euskal Herria con nosotros en casa, en la calle, en Euskal Herria. ¡Viva la izquierda abertzale! ¡Viva Euskal Herria!”.

martxoa 3, 2010 Posted by | Politika | , | Utzi iruzkina

La desbandada de un gobierno

Antonio Alvarez-Solís 2010-02-25 GARA lotura

El edificio gubernamental español se desploma. Los máximos responsables, que hablan personalmente o a través de representantes, hacen las declaraciones más inadecuadas acerca de su función y posibilidades de maniobra política. España está definitivamente sin Gobierno. Pero, y esto reviste la máxima gravedad, también sin oposición a la que pueda recurrirse con confianza y seguridad. Es decir, el Estado español ha sido entregado a la Corona en una renuncia escandalosa de responsabilidades por parte de unos partidos sin ideas, troceados además en taifas que sumen a la ciudadanía en una permanente perplejidad. Nadie en la calle sabe lo más mínimo acerca de lo que está pasando ni de lo que se aproxima con características arredradoras.

No son estas reflexiones ni atropelladas ni apocalípticas. Se basan en hechos públicos de la máxima relevancia. El Sr. Rodríguez Zapatero se dirige al Sr. Rajoy desde la tribuna de un mitin en Málaga para solicitar un acuerdo de todos los partidos «sin condiciones». ¿Cómo se puede solicitar desde el Gobierno y al resto de los partidos, entre ellos el Popular, un acuerdo sin condiciones? Pero ¿dónde ha quedado el programa socialista? ¿Qué está pasando en la Moncloa? Las contradicciones son, además, clamorosas. Tras ofrecer su rendición de gobernante, el Sr. Zapatero añade, para cubrir vergonzosamente ese flanco de debilidad e impotencia, que la oferta dirigida preferentemente al Sr. Rajoy no trata de que este caballero «ayude al Gobierno, sino de que ayude al país». Si mi lectura de esta frase es correcta y si aplicamos las más simples exigencias de la sindéresis el Sr. Zapatero separa a Gobierno y país, y solicita del Sr. Rajoy que se haga cargo del desastre que aflige al último. El Gobierno renuncia en este momento a serlo y brinda en una bandeja a su contrincante nada menos que el país. Esto último queda luminosamente esclarecido en la frase repetida con acentos aún más dramáticos: «No le pido que se responsabilice del Gobierno, sino de la sociedad española». Decididamente el Gobierno se ha ido.

Me pregunto por qué no solicitan los parlamentarios, simples palmeros desde sus escaños, un pleno extraordinario de la Cámara para pedir al Sr. Zapatero que aclare cuáles son los resortes de gobierno con que cuenta y cuál es el programa sólido que en este momento maneja. No se puede permitir que los responsables financieros, que los dirigentes empresariales, que los conductores de los sindicatos, que personalidades de las más diversas esferas vayan y vengan desde la Zarzuela a la Moncloa sin que los ciudadanos, que al parecer debiéramos ser los depositarios de la soberanía nacional, nos limitemos a ser meros espectadores de este inmenso circo y a apostar o apostrofar desde los blogs correspondientes. ¿Cuántas Españas hay? ¿A quién representa el poder? ¿Qué hace el poder para justificar esta representación? Como acaba de manifestar con indignación el profesor Neira, al enterarse de que dejan en libertad bajo fianza a quien estuvo a punto de asesinarle por defender de malos tratos a una mujer, «me da asco y vergüenza y me gustaría ser ciudadano de otros país». Pero pensando con un poco de coherencia, ¿no tendrán su gran tanto de culpa los españoles por las circunstancias en que se hallan? Han creído que todo seguía consistiendo en vitorear a la España eterna y tirar de la carroza real de Fernando VII. Pues ahí tienen las consecuencias. Y además esas consecuencias se hacen más visibles en un momento al parecer glorificante en que España se hace cargo de la dirección europea. Esto ya no lo barnizan ni los brillantes desfiles militares en la Castellana. España está dimitiendo de sí misma. ¿O es que alguna vez tuvo sentido de la responsabilidad?

Pues ahí tenemos al Gobierno en huida. El ministro de Trabajo, Sr. Corbacho, que mira aterrado hacia la cola del paro frente a las oficinas de empleo, acaba de añadir por su cuenta una piedra más a la autolapidación de su Gobierno: «esta crisis ya no es la crisis del sistema financiero, sino la crisis de la escalera, del barrio y de las familias». Y tras hacer este terrible reconocimiento de la situación, el Sr. Corbacho toca a rebato y reclama la urgente intervención de las ONG en el escenario de las ruinas. ¡A las ONG! «La Administración, por mucho que lo pretenda, no puede llegar a todos los lugares». Ministro de Trabajo en un gabinete socialista reconoce después que ve «con normalidad que los trabajadores expresen su desacuerdo» en las manifestaciones en preparación. Pero el ministro, tras decir esto, sigue parapetado en el Ministerio. No importa ya todo lo que pase en la calle. Pensará seguramente en aquella matización del cardenal Richelieu, cómodamente arrellanado en su despacho, ante una motín parisino, del que un colaborador suyo matizaba que los amotinados por una nueva gabela querían la revolución: «Pero ¿no estamos bien así?», rebatió el cardenal.

Y en baile de los despropósitos faltaba ¿cómo no? la pizpireta Leire Pajín, que también hace unas horas alumbró el fondo del desconcierto político: «El PP aprovecha a tope la crisis y no pega un palo». Sra. Pajín ¿sabe usted en qué consiste el juego de ideas democrático y del proceder parlamentario? Yo creo que no sabe usted una palabra de este asunto. La misión de cualquier oposición del mundo civilizado consiste en mantener sus ideas y procurar relevar al partido gobernante a fin de poner en práctica la política que cree adecuada. Pero usted, Sra. Pajín, lo único que se le ocurre es solicitar del Partido Popular que no se aproveche de la crisis, que «se siente y escuche y, en base a eso, proponga e intente acercarse a todos los demás». Mire, Sra. Pajín: los demás son ya los parados, porque en el Parlamento no hay partido que a estas alturas proponga algo serio y radical para invertir el rumbo de la navegación. Ya lo dijo su compañero de partido, el Sr. Corbacho, «ya no se trata de la crisis del sistema financiero, sino de la crisis de la escalera, del barrio y de las familias». En una palabra, de toda esa inmensa masa de ciudadanos que no tienen sitio alguno en la filosofía económica y social del neoliberalismo y la globalización. Sra. Pajín: ¿cree usted, con la mano sobre el corazón, que su socialismo es capaz de darle la vuelta a la tortilla y encabezar una benéfica revolución que supere al tinglado ideológico establecido? Usted sabe que ustedes son lo mismo que los «populares» y quizá significan una dificultad mayor para intentar una luminosa renovación del modo de gobernar. Porque ustedes no son más que los administradores de los otros, pero con el gravísimo inconveniente de que no queda nada por administrar.

Y finalmente, la Sra. Esperanza Aguirre, que tiene más peligro que una caja de bombas manejada por un pastelero. ¿Qué propone la Sra. Aguirre? Pues nada menos que esto: que el Gobierno socialista incluya ahora, con la máxima urgencia posible, a ministros «populares» en el Gobierno del Sr. Zapatero, sobre todo en las carteras de Economía y Trabajo. ¡Atención, cocina: marchando una ración de pisto! La Sra. Aguirre ha leído en alguna parte algo sobre los gobiernos de concentración nacional y se ha dicho: «Pues esta es la mía». Pero los gobiernos de concentración nacional, Sra. Aguirre, se piensan para situaciones extremas, por ejemplo ante una guerra, que implica a toda la población. ¿Y cree usted que estamos ya en guerra? Puede que sí, pero ¿entre quiénes y quiénes? Quizá piense usted en la guerra contra los vascos. Ahí, como han demostrado los socialistas y los «populares», sí se explica la concentración. Y todo lo que acompaña.

otsaila 25, 2010 Posted by | Iritzia, Politika | , , | Utzi iruzkina