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Monedas virtuales

Inflación en el WoW

Alejandro Nieto González 2008-03-04 El blog salmón lotura

Vía Menéame me encuentro con un interesante fenómeno que no había conocido hasta la fecha. Para que los lectores entiendan de qué va el tema voy a ponerles en antecedentes. El WoW (World of Warcraft) es un juego de ordenador que se juega por Internet y comprende un mundo virtual en el que los jugadores pueden moverse en un entorno 3D, luchar, realizar misiones, recolectar objetos y hacer progresar a su personaje. Es algo así como un Second Life pero con un objetivo y con muchísimos jugadores que pagan una cuota mensual por participar.

Un detalle importante de este juego: la moneda de cambio para comprar cosas (fabricadas por otros jugadores, no monopolizadas por la empresa creadora del juego) es el oro (virtual). El oro se obtiene recolectándolo en minas, y dicha tarea conlleva un tiempo. De un tiempo a esta parte se está viviendo un fenómeno muy curioso en el juego: la inflación. Los objetos que antes costaban unas pocas monedas de oro ahora cuestan muchísimas más. Y todo esto tiene una explicación económica.

Mientras el juego era usado de una forma normal los precios deberían haber subido de una forma muy lenta, debido a que cuando alguien necesita algo se dedicaría a recolectar oro y pagaría lo que necesitase. También podría fabricar objetos y venderlos. En definitiva, la masa monetaria en circulación aumentaría lentamente. Sin embargo recolectar oro requiere bastante tiempo y llegó un momento en que muchos jugadores estuvieron dispuestos a pagar dinero real por dicho oro. Cuando hay dinero real de por medio ya estamos poniendo un valor al tiempo dedicado a la recolección de oro, es decir, recolectar oro en el juego es un trabajo de verdad.

Empezaron pues a surgir, sobretodo en china, empresas dedicadas al gold farming, que usaban a trabajadores para recolectar oro y luego venderlo por eBay. Aunque la empresa creadora del juego intentó evitar esto, es muy difícil ponerle puertas al campo. Lo que ha sucedido es que han surgido muchos jugadores (los gold farmers) con cantidades ingentes de oro virtual que venden dicha moneda frente a otras divisas (el dólar), con lo que el precio del oro ha caído drásticamente. De hecho, si hace unos meses el tipo de cambio era 1 dolar por cada moneda de oro, en la actualidad el cambio puede llegar a 1 dolar por 20 monedas de oro.

Esto ha hecho que el precio de los objetos hayan subido, puesto que si crear un objeto requería invertir un tiempo y al venderlo el jugador quería algo a cambio (algo que compensara su tiempo) ahora sigue queriendo la misma equivalencia, y la gente no está dispuesta a cobrar menos por lo que hace (siempre hablando en términos de divisas reales). Si antes vendía algo por 10 monedas de oro, que eran 10 dólares, ahora aceptará 200 monedas de oro, que siguen siendo 10 dólares.

Es un fenómeno muy curioso, que ha despertado múltiples debates en la red, tanto de aficionados que comentan las ventajas y desventajas de esta inflación como de economistas que ven una oportunidad de estudiar la inflación en un entorno muy interesante.

A mi personalmente esto me recuerda a la estructura económica de un país que ha perdido el control de su moneda y que aunque sigue manteniendo las apariencias con su antigua moneda en circulación, en el mercado negro todo el mundo usa una moneda extranjera para realizar sus transacciones.

Monedas virtuales si, monedas virtuales no

IC 2009-08-07 El blog salmón lotura

El mes pasado dediqué una entrada a aquellos que abogan por el fin del dinero en metálico. A grandes rasgos, los que sostienen dichas tesis se justifican en razones de política monetaria y fiscal, que se traducen en dos términos: control absoluto. Creo que se vislumbraban los peligros inherentes a dichas prácticas, aunque, realmente, ya hace tiempo que hemos iniciado ese camino. La Caja de Pandora lleva semiabierta hace tiempo, tanto al menos como desde que se generalizo la moneda fiduciaria.

También comentábamos que dicho control absoluto no dejaría de ser, seguramente, una ilusión. El hombre, como los rios, como los mares, suele salvar los obstáculos artificiales que se le imponen y buscaría alternativas a dichas limitaciones. Hablábamos de divisas de otros países, de bienes de valor que se convertirían en moneda de cambio, etc. Y claro, ante la definitiva virtualización de nuestra moneda, algunos se pueden plantear que para eso mejor hacerlo con profesionales, mejor apostar por las divisas virtuales privadas, las emitidas por una empresa.

Alejandro ya nos comento en su momento el fenómeno del goldfarming vinculado al World of Warcraft, empresas dedicadas a recolectar oro en el citado videojuego para su venta posterior en Ebay. Una actividad lúdica, virtual, en la que se empleaba una moneda ¿ficticia? tenía su traslación a la economía financiera oficial, pudiendo llegarse a establecer un tipo de cambio euro-goldwow. Fascinante.

¿Puede ser esto una alternativa a las divisas oficiales?, ¿pueden configurarse de este modo monedas privadas?, ¿pueden servir como medio de pago fuera de su entorno original?, e incluso más ¿pueden devenir en un medio de ahorro e inversión? Con todas sus limitaciones, con todos los problemas que pueden acarrear, creo que la respuesta es positiva. Y para muestra, las intenciones del Gobierno Chino de prohibir el uso de estas monedas virtuales como medio de pago de bienes materiales.

En buena medida, el crecimiento de este tipo de divisas es una de las consecuencias lógicas del establecimiento de la moneda fiduciaria, de la arrogancia estatal a la hora de jugar con la impresora del dinero. Poco a poco se ha perdido el respeto por el papel moneda. Poco a poco la gente se va dando cuenta que todo es una convención, y que todo descansa en última instancia en el poder coactivo del Estado. Y claro, ya puestos a convertir las monedas en bytes, y en bytes sujetos al arbitrio de terceros, a algunos es posible que no les tiemble el pulso y prefieran la oferta privada a la pública.

Evidentemente esto choca con una de las características fundamentales de los Estados, como es el monopolio de la oferta monetaria. Quizás, solo quizás, frente a la muerte del mercado que pregonan algunos, esto suponga el principio del fin del Estado tal y como lo hemos conocido, víctima de sus propios excesos. Atención al papel que pueden jugar las Entidades de Dinero Electrónico en un futuro.

Las consecuencias del Facebook-credit; la moneda virtual de Facebook

REMO 2010-04-22 El blog salmón lotura

Facebook va a poner en circulación una moneda virtual, Facebook Credit como moneda virtual que servirá para pagar el intercambio de bienes y servicios dentro de la red social, al menos en principio. Esta moneda no tiene porqué trascender más allá de la red social, pero existen precedentes de monedas virtuales que han traspasado su ámbito de actuación y en el caso de Facebook hablamos de 400 millones de usuarios, en continuo crecimiento y con unas necesidades financieras muy reales.

El problema base de esta moneda virtual, como de cualquier otra moneda es que se comience a aceptar como medio de pago en círculos externos a Facebook y se use para otro tipo de intercambios comerciales. Imaginemos, por ejemplo pagar en eBay con esta moneda o aceptar pagos de cualquier transacción monetaria con una moneda que va a presentar unas tasas de intercambio con el resto de divisas. El monopolio de emisión de moneda que ostentan los estados puede temblar si el uso de esta moneda virtual cala fuerte.

El comercio de productos y servicios virtuales es una realidad pero diferenciar la moneda virtual de la divisa actual no es tan difícil. Basta con contar un sistema de respaldo de tasas de conversión y articular las oportunas entidades de dinero electrónico para que este tipo de nuevas entidades financieras cobren toda la fuerza que necesitan.

Los gobiernos no van a ver con buenos ojos este movimiento de Facebook, tan solo porque cuentan con una masa social que puede generar que su propia moneda traspase las fronteras de la red con suma facilidad. Si los gobiernos pierden el control y el monopolio de la emisión de las monedas, la economía va a cambiar de una forma inesperada y las reglas de juego no las establecerán los mismos que las colocan hoy en día. Atentos al futuro que esta apuesta es fuerte y nos puede deparar muchas sorpresas en el terreno económico.

maiatza 10, 2010 Posted by | Uncategorized | , | Utzi iruzkina

Laporta y la diva uzbeca

John Carlin 2010-05-09 El País lotura

A Joan Laporta, el presidente del FC Barcelona, le costaba creer que el señor sentado a su lado en la mesa iba en serio. Le había hablado de él unos días antes un conocido suyo turco, Bayram Tutumlu, en el palco del Camp Nou, el estadio del Barcelona. Tutumlu, agente de futbolistas, le había dicho que el señor, de nacionalidad uzbeca, representaba a una empresa potente que quería hacer negocios con el Barcelona. Laporta se interesó y Tutumlu organizó una comida en el Via Veneto, un lujoso restaurante en la zona alta de la capital catalana. Según Tutumlu, la primera reacción de Laporta cuando vio al empresario de Asia Central, vestido de manera poco elegante y con colores que desentonaban, fue el escepticismo. “Pero ¿es verdad que este tío tiene pasta?”, le murmuraba al oído a Tutumlu en español, idioma que desconocía el uzbeco, Miraldil Djalalov.

La grata sorpresa para Laporta fue descubrir más tarde que sí tenía pasta. Djalalov era el hombre de paja de la más intrigante, atractiva y rica Gulnara Karimova, hija de Islam Karímov, presidente de Uzbekistán desde 1990, y dueña de un conglomerado uzbeco llamado Zeromax, registrado en Suiza, cuyas empresas operan en casi todas las esferas económicas de su país, entre ellas la minería, el transporte y la agricultura. Zeromax también controlaba el club de fútbol más fuerte de Uzbekistán, el FC Bunyodkor, conocido por los aficionados uzbecos como “el equipo de la hija del presidente”.

La comida en el Via Veneto fue el 16 de mayo de 2008. En la segunda semana de agosto del mismo año Laporta hizo su primer viaje a Tashkent, la capital de Uzbekistán, donde fue recibido con honores de un jefe de Estado. En esta y en visitas posteriores al país asiático, su anfitriona fue Gulnara Karimova, autoproclamada “princesa de los uzbecos”, una mujer con un currículo extraordinariamente amplio. Parte princesa Diana, parte Sarah Palin, parte chica Bond, parte Cruella de Vil, tiene 37 años, posee un doctorado en Ciencias Políticas y un máster de la Universidad de Harvard; diseña joyería para la casa suiza Chopard; tiene su propia marca de moda y de diseño, llamada Guli; participa en proyectos caritativos para el desarrollo de la mujer y de los jóvenes; es cantante de pop, papel en el que cambia su nombre por el de GooGoosha (en su página web, http://www.gulnarakarimova.com, se puede acceder a una versión suya de Bésame mucho con Julio Iglesias), se han publicado historias sobre ella en Vogue, Harper’s y Hello!, se ha fotografiado junto a algunas de las personas más famosas del mundo (entre ellas Elton John y el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton). A finales del año pasado, Karimova, la mujer de negocios (Zeromax es la empresa más diversificada y más grande de su país), fue nombrada por una revista de Ginebra una de las 10 mujeres más ricas de Suiza, país donde ejerce de embajadora de Uzbekistán ante la ONU, con una fortuna estimada en más (algunos dicen que mucho más) de quinientos millones de euros. En abril de este año presentó sus credenciales ante el rey de España como embajadora de su país en Madrid.

Karimova también ha sido descrita por la revista Foreign Policy, de Estados Unidos, como “una de las peores hijas del mundo”. En un artículo sobre ella publicado en esta revista, un analista de Asia Central explicó: “Zeromax es esencialmente una de las fachadas detrás de la cual Gulnara Karimova continúa consolidando su control sobre todas las fuentes de ingresos de su país por cualquier medio que ella considere necesario”.

El régimen que preside su padre es considerado por las principales organizaciones internacionales de derechos humanos como uno de los peores del mundo. Más allá de la tortura, el asesinato y la intimidación como herramientas institucionales de persuasión, con el fin de perpetuar el poder y la riqueza de la élite de Gobierno, lo que distingue a Uzbekistán es el abuso sistemático de los niños, millones de los cuales han sido obligados a trabajar como esclavos en la cosecha del algodón, principal fuente de ingresos del “atroz” “mafia estado” uzbeco, según la definición del último informe sobre el país de Human Rights Watch.

El presidente Laporta, que no ha querido contestar a las preguntas de EL PAÍS, aparentemente no tomó estas consideraciones en cuenta a la hora de firmar acuerdos millonarios a nombre del FC Barcelona con Gulnara Karimova, que tampoco ha contestado a preguntas de este diario, y su club de fútbol, el Bunyodkor. El club catalán, patrocinado por la agencia de Naciones Unidas para la defensa de los niños (Unicef), selló un acuerdo de hermandad con el Bunyodkor en aquella visita de Laporta a Tashkent en agosto de 2008. Pero el dinero va todo en una dirección. El Bunyodkor, financiado por las arcas de Zeromax, ha pagado cinco millones de euros al Barcelona a cambio de dos partidos amistosos con los equipos de fútbol de ambos clubes, uno de los cuales se disputó en enero de 2009 en Barcelona; el de vuelta, en Tashkent, sigue pendiente. Tres millones de euros más se ingresaron al Barcelona tras visitas hechas a Uzbekistán por tres jugadores del club -Messi, Puyol e Iniesta-, que participaron en campamentos con jugadores jóvenes del Bunyodkor.

El Barcelona es el único club extranjero que tiene vínculos comerciales con el equipo de Karimova, pero jugadores de otros clubes importantes europeos también han recibido grandes cantidades de dinero a cambio de bendecir con su presencia al Bunyodkor, entre ellos Cesc Fábregas del Arsenal de Londres y Cristiano Ronaldo (en diciembre del año pasado) del Real Madrid. Rivaldo, el jugador brasileño que jugó cinco años en el Barcelona, actualmente milita en las filas del Bunyodkor.

Entre otros famosos que han sido incapaces de resistir las tentaciones económicas de Karimova están los cantantes Julio Iglesias, Rod Stewart y Sting. Hubo un revuelo en la prensa británica cuando se supo a finales del año pasado que Sting, conocido -como el Barcelona- por sus asociaciones con causas humanitarias, había aceptado entre uno y dos millones de libras para cantar en Tashkent. “¿Por qué Sting está aceptando dinero de un dictador, a través de la hija del dictador?”, preguntó The Guardian, perplejo también porque Sting había sugerido que el recital había sido patrocinado por Unicef, cosa que Unicef niega rotundamente.

¿Cómo es la dictadura uzbeca? Veronika Szente Goldston, experta en Asia Central de Human Rights Watch, declara: “Clasificamos a Uzbekistán entre los Gobiernos más represivos del mundo. Casi al mismo nivel que Birmania o Corea del Norte. Es un infierno para los derechos humanos”. Especialmente notorio fue el caso de la ciudad de Andijan, en 2005, cuando una unidad motorizada de efectivos armados del Estado abrió fuego contra una multitud de manifestantes y mató a cientos de hombres, mujeres y niños. La comunidad internacional ha clamado por una investigación independiente internacional, pero a día de hoy el Gobierno se ha negado y no ha hecho nada, que se sepa, para esclarecer los hechos.

Una investigación que sí dio fruto, en 2002, fue un análisis forense de dos víctimas del régimen solicitado por la Embajada británica. La conclusión fue que los dos habían sido hervidos vivos. Más sistemática es la práctica de la tortura. Surat Ikramov, que encabeza el Initiative Group of Independent Human Rights Defenders de Uzbekistán, dice que la operatviniki, nombre coloquial para la policía del Estado, “ve la tortura como parte normal de su trabajo en un sistema cuyo objetivo es extraer confesiones y crear miedo entre la población”.

Naciones Unidas y Amnesty International condenaron en informes publicados el año pasado “el persistente deterioro” de la situación de derechos humanos en Uzbekistán. El propio Departamento de Estado norteamericano, cuyos militares utilizan Uzbekistán como puente logístico para sus operaciones en Afganistán con la cooperación de la empresa de Gulnara Karimova, no ha podido evitar unirse al repudio general hacia el régimen uzbeco. En su más reciente informe sobre derechos humanos, el Departamento de Estado lamentó la situación en Asia Central en general, y en Uzbekistán muy en particular, señalando con especial énfasis el sistema estatal de trabajo forzado de niños en la industria del algodón.

Un informe a fondo (entre muchos) del Environmental Justice Foundation titulado Nación esclava cuenta que al menos un millón de niños, los más pequeños de 10 años, son anualmente sacados del colegio en septiembre por la policía y obligados a trabajar, como los esclavos del sur de Estados Unidos en el siglo XIX, en la cosecha del algodón. Es un trabajo muy duro y cada niño debe cumplir una cuota diaria en kilos. Muchos de ellos viven lejos de sus casas durante la cosecha, instalados en escuálidos campamentos. Malnutridos, muchos enferman. Las tierras son del Estado, cuyos jefes se llevan pingües beneficios. Uzbekistán es el tercer exportador de algodón del mundo e ingresa mil millones de euros anuales de las ventas de este producto, principalmente a Asia. (Varias grandes empresas de Occidente han boicoteado la compra de algodón uzbeco).

Andrew Stroehlein, experto en Uzbekistán del respetado think tank International Crisis Group, con base en Bruselas, dice que se trata de “un sistema masivo de explotación, casi seguro el ejemplo más grande de abuso sistemático de niños, dirigido por un Estado, en el mundo”. Zeromax, según Stroehlein, es una de las empresas que se enriquece con el algodón, la fuente de más ingresos para el régimen uzbeco.

Entrevistas con personas en Estados Unidos, Reino Unido y Bélgica que conocen de primera mano las operaciones comerciales del régimen uzbeco, entre ellos empleados de Naciones Unidas y exiliados uzbecos que huyeron de su país temiendo por sus vidas, retrataron al presidente Islam Karímov como el capo di tutti capi de una mafia compuesta de unas veinte familias cuyo objetivo es robar todo lo que hay para robar a los 28 millones de habitantes de su país.

Craig Murray, el ex embajador británico que ordenó el examen post mórtem de las dos personas hervidas vivas y autor del libro Asesinato en Samarcanda, señala a Karimova como la encargada en el régimen de sacar de su país el dinero que “la cruel y rapaz familia Karímov exprime de su gente”.

Gulnara Karimova es el brazo derecho de su padre. “Su control sobre Zeromax depende totalmente del apoyo del aparato estatal, todas cuyas agencias están a sus órdenes”, explicó un exiliado uzbeco que conoce de cerca cómo funciona la macroempresa con la que tratan Joan Laporta y el FC Barcelona. “Todos saben, claro, que detrás está siempre su padre, y de esta manera ha construido su imperio. Es lista y astuta”.

También, según una persona uzbeca que la conoce muy bien, es “caótica, temperamental y caprichosa: una niña malcriada que se enfurece si las cosas no salen exactamente como ella quiere”. La furia de Karimova tiene su precio. Scott Horton, un abogado estadounidense que ha trabajado para el Banco Mundial en Uzbekistán, dice que las consecuencias de no sucumbir a los caprichos adquisitivos pueden ser nefastas. “Si te llega a percibir como un enemigo, la consecuencia es que se te criminaliza, te encarcelan, torturan e incluso matan”.

En opinión de algunos analistas extranjeros, el objetivo de Karimova es suceder a su padre en la presidencia. Un uzbeco que la conoce muy bien discrepa: “Su plan es sacar todo el dinero que pueda de Uzbekistán y vivir una vida de glamour en Londres, Hollywood, Ginebra, Madrid y Barcelona”.

Parte de la oferta de glamour consiste en asociarse con el club de fútbol más glamuroso de la tierra, el FC Barcelona, cuyo presidente no ha querido hablar a EL PAÍS de su relación con ella, pero, según fuentes cercanas a él en Barcelona, tienen una conexión “estrechísima”. Por un lado, se han visto a menudo en, entre otros lugares, Tashkent, Barcelona, Ginebra y Milán, donde acudieron juntos a la Semana de la Moda en octubre del año pasado. Por otro, está el beneficio financiero que ha obtenido el Barcelona y Laporta de su acercamiento a la dudosa empresa que ella controla, Zeromax.

El bufete de abogados Laporta & Arbós actuó, como es conocido, a favor de Zeromax el año pasado en su intento de comprar el Real Club Deportivo Mallorca a comienzos de 2009. Laporta pretendió cobrar una comisión que, en caso de que se hubiera llevado a cabo la operación, le hubiera reportado unos cuatro millones de euros. La mediación de Laporta en este caso fue duramente criticada en los medios, y condujo a la renuncia de varios directivos del Barcelona, debido a la percepción de que se había aprovechado de su cargo como presidente del Barcelona con ánimo de lucro personal.

Bayram Tutumlu, que conoce a Laporta hace años y hace pocas semanas retiró una querella judicial contra él por supuesto incumplimiento de pago, dijo del presidente del Barcelona: “Está obsesionado por el dinero. Donde lo ve, aunque sea dentro de una piscina llena de tiburones, se tira”.

El problema más grave que ven varios antiguos directivos del Barcelona, algunos de ellos asociados en su día con Laporta, es que ha lanzado el propio club a los tiburones; ha hecho un serio daño a la imagen del club al asociarlo fraternal y comercialmente con el Bunyodkor, la expresión futbolística del Estado mafioso y abusador de niños sobre el que la familia Karímov ejerce un control férreo. El FC Barcelona es admirado en todo el mundo no sólo por su fútbol, sino también por haber desdeñado las ofertas de grandes multinacionales y haber optado por lucir en su camiseta el nombre de Unicef, “la agencia de Naciones Unidas que tiene como objetivo garantizar el cumplimiento de los derechos de la infancia”, según se define oficialmente.

En la página web del FC Barcelona se expresan sentimientos acordes con los que guían a Unicef. “El FC Barcelona es más que un club para muchas personas del resto del Estado español que vieron en el Barça un firme defensor de los derechos y las libertades democráticas… Hay que globalizar al Barça solidario y humanitario”.

Gracias a la conexión entre Laporta y Karimova, la extensión de la globalización solidaria y humanitaria del Barcelona a un régimen que está en primera fila de los violadores de derechos humanos del mundo ha provocado la ira de todos aquellos que luchan para que la situación de Uzbekistán sea más conocida en el mundo, y que se meta presión internacional al régimen Karímov.

Craig Murray, el ex embajador británico en Uzbekistán, lo expresó así: “Estoy absolutamente horrorizado. Es como haberse asociado con Adolf Hitler para promover un equipo de fútbol en Berlín durante los años treinta. Realmente es asombroso, incluso en el mundo loco por el dinero del fútbol, que se tenga los ojos tan cerrados a la moralidad”.

El cantante Sting se arrepintió, después de que la prensa cargara contra él, de su conexión uzbeca y reconoció que el presidente Karímov tenía una reputación “horripilante” en el terreno de los derechos humanos, declaración que provocó la furia de su amiga Karimova y condujo a la prohibición de sus canciones en las radios uzbecas.

Joan Laporta guarda silencio sobre su amistad y sus relaciones comerciales con el clan Karímov. Lo que sigue teniendo claro es el papel de su club como estandarte de los mejores valores humanos. En una entrevista con El Mundo en enero pasado, 16 meses después de que el régimen uzbeco le recibiera por primera vez con mucha pompa y gratitud, Laporta, que tiene aspiraciones políticas, declaró, sin la más mínima ironía: “El Barça encarna la épica que guía a la libertad a los pueblos sometidos”.

maiatza 10, 2010 Posted by | Kirola | , , | Utzi iruzkina