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Quien todo lo quiere puede quedarse sin nada

Lluís Bassets 2010-03-21 del alfiler al elefante, El País lotura
Netanyahu lo quiere todo, la paz, los territorios y la democracia. Pero es bien conocido el axioma: sólo cabe escoger dos de los tres términos. Tres son las combinaciones a que da lugar la elección. Si escoge la paz y la democracia, como desearían todos los amigos de Israel, optará por la entrega de los territorios, con los intercambios que haga falta para las colonias de mayor peso demográfico; y surgirá con ayuda de todos una Palestina al lado con unas fronteras seguras reconocidas por sus vecinos. Si escoge la paz y los territorios, deberá desposeer de derechos ciudadanos a los árabes que residan entre el Jordán y el Mediterráneo, para evitar que traduzcan su próxima mayoría demográfica en una mayoría política y así se convierta Israel en un estado binacional israelí-palestino, que termine con el sueño sionista. Si escoge los territorios y la democracia, posponiendo la paz, que es lo que está haciendo ahora, deberá seguir acrecentando su control militar sobre Cisjordania y cargando con el peso creciente del desprestigio internacional.

Son tres combinaciones, pero no tres salidas. El estado binacional es el fin de Israel. El sionismo y sus admiradores y amigos no pueden bendecirlo, aunque el cansancio, la sangre derramada y los efectos desestabilizadores del conflicto puedan erosionar su posición hasta convertirlos en partidarios de un único Estado para judíos y palestinos capaz de conservar la democracia. Era la posición de Hannah Arendt, que militó con el sionismo bajo la bota nazi pero tomó distancias con la creación de Israel en 1948. El Estado judío desde el Jordán hasta el Mediterráneo es insostenible en democracia y requiere de un régimen de abierto apartheid. Queda el actual estado de las cosas: una paz precaria; un Estado sin fronteras precisas ni reconocimiento de los vecinos; y una democracia erosionada por el trato crecientemente desigual que reciben sus propios ciudadanos árabes y por la discriminación que sufren los palestinos en su propio país, donde son expulsados y desposeídos para hacer hueco a cualquier ciudadano del mundo que se acoja a su identidad judía.

La única fórmula viable son los dos Estados, lo que significa devolver los territorios, Jerusalén-Este incluido, y regresar a las fronteras de 1967, con todos los matices y retoques que exige la sensatez negociadora. Cuanto más se aleja el Gobierno de Israel de esta salida única más se incomodan sus amigos y se alejan sus aliados. También se va acercando este momento crítico, diez o quince años, en que la demografía jugará en contra del sionismo. Ni el sistema electoral ni el protagonismo de los colonos y sus partidos ayudan a realizar el paso dramático pero obligado hacia la paz. Y lo grave es que si se renuncia a la paz, luego la vida obligará a renunciar a la democracia y finalmente a los territorios.

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martxoa 21, 2010 Posted by | Iritzia, Politika | , , , , , | Utzi iruzkina

Forma y fondo

Raimundo Fitero 2010-03-21 GARA lotura

Un dirigente del Partidos Socialista de Catalunya lanzó una serie de descalificaciones contra la directora de la TVC, Mònica Terribas, a raíz de una entrevista que esta periodista le hizo al actual molt honorable President, José Montilla. La llamó, entre otras lindezas intelectuales, «mal follada», que es una de las formas más vergonzantes de la profundidad del pensamiento machista que en esta ocasión transplantado a una circunstancia muy concreta nos coloca ante la impudicia, la desvergüenza, la falta de dignidad política y el uso de su cargo para la defensa barriobajera de una sensación muy concreta: la manera en la que la periodista realizó la entrevista a un supuesto jefe.

Es decir, la entrevistadora preguntó en conciencia, con plena libertad, en un estilo que ha sido aplaudido durante años en la misma cadena, pero que al aplicarse al señor Montilla, al jefe, para entendernos, algunos de los acólitos del propio jefe han salido a defenderlo. Es decir han salido a intentar neutralizar la falta de respuestas adecuadas, de que en la cadena institucional, una periodista, además con alto cargo, se atreva a poner en situación comprometida al President. La han causado de agresiva, de encerrona, de muchas cosas de esas que aparecen cuando alguien hace simplemente bien su trabajo. Preguntar no es ofender, y si hay una pregunta que solicita respuesta sobre asuntos delicados, es lo lógico, lo saludable social y periodísticamente. Pero no, lo que aquí se intenta es neutralizar todas las probabilidades de ejercer la profesión en libertad, con estilo, llegando al fondo y con formas que van siempre de acuerdo con la personalidad y el estilo de cada cual.

Estaba pensando ahora mismo en el pasteleo que le hicieron a ZP en TVE hace unos pocos días. Lo sucedido en la televisión catalana, fue lo ideal. Respeto, mucho respeto institucional, pero no solamente al entrevistado, sino también a la audiencia que es al fin y al cabo, quien paga con sus impuestos. Esto debería ser la norma, lo innegociable. Pues no, lo que se ha logrado es crear preguntadores de guiones pactados. Mònica Terribas tiene el aplauso de la audiencia y de la profesión. Y al machista socialista le queda la dimisión. O el cese.

ELKARRIZKETA IKUSTEKO SAKATU HEMEN

martxoa 21, 2010 Posted by | Iritzia, Komunikabideak, Telebista | , , , , , , | Utzi iruzkina

Socialdemocracia, fin de ciclo

Ignacio Ramonet 2010-03-21 Le monde diplomatique lotura

Las ideas también mueren. El cementerio de los partidos políticos rebosa de tumbas en donde yacen los restos de organizaciones que otrora desataron pasiones, movieron a multitudes y hoy son pasto del olvido. ¿Quién se acuerda en Europa, por ejemplo, del Radicalismo? Una de las fuerzas políticas (de centro-izquierda) más importantes de la segunda mitad del siglo XIX, que los vientos de la historia se llevaron… ¿Qué fue del Anarquismo? ¿O del Comunismo estaliniano? ¿Qué se hicieron aquellos formidables movimientos populares capaces de movilizar a millones de campesinos y obreros? ¿Qué fueron sino devaneos? (1)

Por sus propios abandonos, abjuraciones y renuncias, a la socialdemocracia europea le toca hoy verse arrastrada hacia el sepulcro… Su ciclo de vida parece acabarse. Y lo más incomprensible es que semejante perspectiva se produce en el momento en que el capitalismo ultraliberal atraviesa uno de sus peores momentos.

¿Por qué la socialdemocracia se muere, cuando el ultraliberalismo se halla en plena crisis? Sin duda porque, frente a tantas urgencias sociales, no ha sabido generar entusiasmo popular. Navega a tientas, sin brújula y sin teoría; da la impresión de estar averiada, con un aparato dirigente enclenque, sin organización ni ideario, sin doctrina ni orientación… Y sobre todo sin identidad: era una organización que debía hacer la revolución, y ha renegado de ese empeño; era un partido obrero, y hoy lo es de las clases medias urbanas acomodadas.

Las recientes elecciones han demostrado que la socialdemocracia europea ya no sabe dirigirse a los millones de electores víctimas de las brutalidades del mundo postindustrial engendrado por la globalización. Esas multitudes de obreros desechables, de neo-pobres de los suburbios, de mileuristas , de excluidos, de jubilados en plena edad activa, de jóvenes precarizados , de familias de clase media amenazadas por la miseria. Capas populares damnificadas por el shock neoliberal… Y para las cuales, la socialdemocracia no parece disponer de discurso ni de remedios.

Los resultados de las elecciones europeas de junio de 2009 demostraron su descalabro actual. La mayoría de los partidos de esa familia en el poder retrocedieron. Y los partidos en la oposición también recularon, particularmente en Francia y en Finlandia.

No supieron convencer de su capacidad para responder a los desafíos económicos y sociales planteados por el desastre del capitalismo financiero. Si faltaba un indicio para demostrar que los socialistas europeos son incapaces de proponer una política diferente de la que domina en el seno de la Unión Europea, esa prueba la dieron Gordon Brown y José Luis Rodríguez Zapatero cuando apoyaron la bochornosa elección a la Presidencia de la Comisión Europea del ultraliberal José Manuel Duraõ Barroso, el cuarto hombre de la Cumbre de las Azores…

En 2002, los socialdemócratas gobernaban en quince países de la Unión Europea. Hoy, a pesar de que la crisis financiera ha demostrado el impasse moral, social y ecológico del ultraliberalismo, ya sólo gobiernan en cinco Estados (España, Grecia, Hungría, Portugal y Reino Unido). No han sabido sacar provecho del descalabro neoliberal. Y los Gobiernos de tres de esos países -España, Grecia y Portugal, atacados por los mercados financieros y afectados por la “crisis de la deuda”- se hundirán en un descrédito e impopularidad aún mayores cuando empiecen a aplicar, con mano de hierro, los programas de austeridad y las políticas antipopulares exigidas por la lógica de la Unión Europea y sus principales cancerberos.

Repudiar sus propios fundamentos se ha vuelto habitual. Hace tiempo que la socialdemocracia europea decidió alentar las privatizaciones, estimular la reducción de los presupuestos del Estado a costa de los ciudadanos, tolerar las desigualdades, promover la prolongación de la edad de jubilación, practicar el desmantelamiento del sector público, a la vez que espoleaba las concentraciones y las fusiones de mega-empresas y que mimaba a los bancos. Lleva años aceptando, sin gran remordimiento, convertirse al social-liberalismo. Ha dejado de considerar como prioritarios algunos de los objetivos que formaban parte de su ADN ideológico. Por ejemplo: el pleno empleo, la defensa de las ventajas sociales adquiridas, el desarrollo de los servicios públicos o la erradicación de la miseria.

A finales del siglo XIX y hasta los años 1930, cada vez que el capitalismo dio un salto transformador, los socialdemócratas, casi siempre apoyados por las izquierdas y los sindicatos, aportaron respuestas originales y progresistas: sufragio universal, enseñanza gratuita para todos, derecho a un empleo, seguridad social, nacionalizaciones, Estado social, Estado de Bienestar… Esa imaginación política parece hoy agotada.

La socialdemocracia europea carece de nueva utopía social. En la mente de muchos de sus electores, hasta en los más modestos, el consumismo triunfa, así como el deseo de enriquecerse, de divertirse, de zambullirse en las abundancias, de ser feliz sin mala conciencia… Frente a ese hedonismo dominante, machacado en permanencia por la publicidad y los medios masivos de manipulación, los dirigentes socialdemócratas ya no se atreven a ir a contracorriente. Llegan incluso a convencerse de que no son los capitalistas los que se enriquecen con el esfuerzo de los proletarios, sino los pobres quienes se aprovechan de los impuestos pagados por los ricos… Piensan, como lo afirma el filósofo italiano Raffaele Simone, que “el socialismo sólo es posible cuando la desgracia sobrepasa en exceso a la dicha, cuando el sufrimiento rebasa con mucho el placer, y cuando el caos triunfa sobre las estructuras” (2).

Por eso quizá, y en contraste, está renaciendo hoy con tanta pujanza y tanta creatividad, un nuevo socialismo del siglo XXI en algunos países de América del Sur (Bolivia, Ecuador, Venezuela). Mientras en Europa, a la socialdemocracia le llega su fin de ciclo.

Notas:
(1) Jorge Manrique, “Coplas a la muerte de su padre” (1477).
(2) Raffaele Simone, “Les socialistes proposent toujours le sacrifice”, en Philosophie Magazine , n° 36, febrero de 2010, París.

martxoa 21, 2010 Posted by | Iritzia, Politika | , , , , | Utzi iruzkina